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    Sociedad

    Un libro rompe 22 prejuicios contra los inmigrante

    afarrasBy afarrasmarç 19, 2025No hi ha comentaris10 Mins Read
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    El sociólogo neerlandés Hein de Haas, fundador y codirector del International Migration Institute de la Universidad de Oxford, ha publicado un libro, ‘Los mitos de la inmigración’ (Península), que políticos, activistas a favor y en contra de la migración, así como periodistas, deberían considerar como lectura obligatoria si quieren conocer con honestidad y en profundidad uno de los fenómenos que más están condicionando la vida social, económica y política de la gran mayoría de los países del mundo.

    El volumen, de casi 600 páginas, analiza y desmonta uno por uno 22 mantras que, según Hein de Haas, los medios de comunicación, políticos y organizaciones internacionales especializadas han estado difundiendo durante las últimas décadas. A su entender, el sensacionalismo de unos, los intereses partidistas de otros y la falta de rigor científico de los de más allá han polarizado y dividido la opinión pública. Con estadísticas poco conocidas e interpretaciones sorprendentes, De Haas denuncia la falta de honestidad de muchos de estos actores y propone abrir un debate sincero con datos fundamentados sobre la sociedad en la que aspiramos a vivir. De máximo interés para periodistas y comunicadores, resumimos los 22 falsos mitos (y titulares periodísticos) sobre la inmigración, siempre según los estudios del catedrático Hein de Haas.

    1. La migración está en máximos históricos. Falso. La migración internacional se mantiene en cifras bajas y estables desde hace al menos dos décadas: el 3% de la población mundial. El eurocentrismo hace olvidar que Europa occidental ha pasado de ser la principal fuente de emigrantes (y colonos) a continente de destino. Por ejemplo, entre 1869 y 1940, unos 16,4 millones de italianos (el 50% de la población italiana en 1900) emigraron a Europa septentrional y al continente americano.

    2. Las fronteras se han descontrolado. Falso. La inmensa mayoría de la gente migra legalmente. A largo plazo, la migración ilegal no está aumentando, aunque la cobertura mediática de las llegadas y los naufragios de pateras pueda dar la impresión de un incremento de la “invasión de sin papeles”. La mayor parte de la inmigración procede de la contratación activa de mano de obra.

    3. El mundo enfrenta una crisis de refugiados. Falso. Las cifras de refugiados son relativamente bajas y no se han acelerado. La verdadera crisis de refugiados se registra en las regiones de origen. La mayoría de los inmigrantes permanecen en los países vecinos y los flujos fluctúan según las guerras. En contra de lo que afirman políticos, expertos y medios de comunicación, no hay pruebas de un aumento de solicitudes de asilo “falsas”.

    4. Nuestras sociedades son más diversas que nunca. Falso. Venimos de un pasado mucho más diverso de lo que creemos. Por ejemplo, los Estados Unidos del siglo XIX eran tan étnicamente plurales como ahora, si no más (nativos americanos, ex esclavos afroamericanos, colonos alemanes, irlandeses, italianos, hispanos…). De hecho, las culturas occidentales han sido menos diversas y más uniformes debido a la influencia del Estado, la educación, los medios de comunicación y, más recientemente, Internet. Sin embargo, no es la diversidad lo que amenaza la cohesión social ni la identidad nacional, sino las ideologías que separan los grupos considerándolos diferentes.

    5. El desarrollo en los países pobres reducirá la migración. Falso. Paradojalmente, la emigración aumenta a medida que los países se hacen más ricos. La migración es una parte intrínseca del desarrollo y conduce a un aumento de las capacidades y aspiraciones. Cuanto mejor es la situación económica y la formación de las personas, más probabilidades tienen de desplazarse a grandes distancias.

    6. La emigración es una huida desesperada de la miseria. Falso. La migración es una inversión en un futuro mejor, es una decisión racional. Las remesas que los inmigrantes envían a los países son buenas razones para abandonar los países de origen. En 2020, estas remesas casi triplicaron los importes destinados a ayudas al desarrollo por los principales organismos internacionales.

    7. No necesitamos trabajadores inmigrantes. Falso. La creciente demanda de mano de obra es el principal motor de la migración. Y, en contra de lo que aseguran políticos, medios de comunicación y “expertos”, sí se necesitan trabajadores poco cualificados.

    8. Los inmigrantes roban trabajos y abaratan salarios. Falso. No roban trabajos, cubren vacantes. La inmigración aumenta en épocas de fuerte crecimiento y baja desempleo, y disminuye cuando crece el paro. En todo caso, los impactos de la inmigración sobre el mercado laboral son insignificantes. Los trabajadores autóctonos no están preparados para asumir puestos de trabajo de inmigrantes. Son los gobiernos y no los inmigrantes los culpables de una economía de salarios bajos, que perjudican a todos los trabajadores de baja cualificación.

    9. La inmigración erosiona el estado del bienestar. Falso. No hay pruebas de que los inmigrantes generen un gasto significativo en las finanzas públicas, ni que representen una amenaza para la viabilidad de los sistemas asistenciales ni que haya un “efecto imán” hacia los Estados con sistemas de bienestar social generosos. Los impactos fiscales cambian a medida que los inmigrantes se asientan, se integran y envejecen. En cuanto a la crisis de vivienda social, las políticas de austeridad han sido las que la han causado, no el aumento de inmigrantes.

    10. La integración de los inmigrantes ha fracasado. Falso. A largo plazo, su integración es un éxito considerable, aunque subsisten discriminaciones en las contrataciones. La concesión de la ciudadanía es la mejor política de integración. De este modo, “ellos” se convierten más en “nosotros” que “nosotros” en “ellos”.

    11. La migración masiva ha generado una segregación masiva. Falso. A excepción de algunos casos, el nivel de segregación en los países receptores no es alarmante. Las alusiones a la segregación racial en EE. UU. han tendido a ser sensacionalistas. En Europa, el traslado de familias de clase media a zonas residenciales periféricas, combinado con la falta de financiación para vivienda social, convirtió algunas zonas en “vertedero sociales” donde solo querían vivir las poblaciones más pobres, tanto autóctonas como foráneas.

    12. La inmigración dispara los índices de criminalidad. Falso. En general, la inmigración reduce la criminalidad. Los barrios con altas concentraciones de inmigrantes presentan índices de criminalidad y violencia inferiores a los barrios comparables de no inmigrantes. La gente no suele migrar con el objetivo de delinquir, sino para trabajar, estudiar y/o reunirse con familiares. Y es gente mayoritariamente trabajadora, conservadora y partidaria de la vida en comunidad. Otra cosa es que la señalización mediática y los prejuicios causen una sobrerrepresentación de algunos grupos minoritarios y de origen extranjero.

    13. La emigración supone una fuga de cerebros. Falso. La emigración cualificada no es tan masiva. No se puede culpar a los emigrantes más preparados de los problemas que precisamente los condujeron a marcharse de sus países natales. Además, la emigración puede estimular el crecimiento de los países de origen porque los trabajadores cualificados reciben más formación en el extranjero.

    14. La inmigración es beneficiosa para todos. Falso. La inmigración no resuelve las desigualdades globales. En realidad, beneficia sobre todo a los más ricos; hace aumentar más los ingresos más altos y menos los bajos. La llegada sostenida de inmigrantes poco cualificados libera un tiempo y energía que los que obtienen ingresos más elevados pueden dedicar al trabajo y al ocio. El asentamiento de inmigrantes cualificados junto con profesionales autóctonos acomodados en zonas urbanas gentrificadas puede hacer que los residentes de toda la vida se sientan cada vez menos en su casa.

    15. Los inmigrantes son necesarios para resolver los problemas de sociedades envejecidas. Falso. La inmigración es demasiado escasa para resolver los efectos del envejecimiento masivo de los países receptores. Los inmigrantes también envejecen y también tienen menos hijos. No es cierto que los factores demográficos causen migración.

    16. Las fronteras se están cerrando. Falso. La mayoría de las políticas de inmigración se han liberalizado. Durante las últimas décadas, los controles fronterizos se han endurecido al mismo tiempo que las barreras legales se han relajado, porque a los empresarios les interesa que las fronteras estén abiertas. ¿Por qué los gobiernos miran hacia otro lado frente a las empresas que contratan trabajadores sin papeles?

    17. Los conservadores son más duros con la inmigración. Falso. No hay una brecha izquierda-derecha sobre esta cuestión, que causa divisiones dentro de los partidos y los sindicatos de trabajadores. Los conservadores se debaten entre cierta preocupación por un exceso de cambio cultural y un impulso humanitario que suele ser de inspiración religiosa. Los sindicatos y la izquierda se debaten entre, por un lado, entender la contratación de trabajadores inmigrantes como la estrategia empresarial para importar mano de obra barata y dividir a la clase obrera entre autóctonos y extranjeros y, por otro lado, el ideal de la solidaridad de clase internacional y la defensa de los derechos de los inmigrantes.

    18. La opinión pública se ha puesto en contra de la inmigración. Falso. La tendencia a largo plazo en muchos países ha sido hacia opiniones más a favor de la inmigración. Hemos comprobado que a largo plazo el contacto con los inmigrantes reduce la xenofobia. Aunque el racismo y los prejuicios siguen siendo problemas serios, estos disminuyen a medida que aumenta la inmigración.

    19. El tráfico de personas es la causa de la inmigración ilegal. Falso. El tráfico es una reacción a los controles fronterizos, no la causa de las entradas irregulares. Es la prestación de un servicio por el cual los inmigrantes están dispuestos a pagar. En general, tiene más que ver con familias que se ayudan mutuamente y con operadores locales que con mafias y organizaciones criminales. Los mayores peligros para los inmigrantes no son los traficantes, sino los policías y soldados maltratadores y corruptos en las fronteras. Las políticas de lucha contra el tráfico de personas están condenadas al fracaso porque se encuentran entre las mismas causas del fenómeno que pretenden combatir.

    20. El tráfico de personas es una forma de esclavitud moderna. Falso. No es lo mismo que esclavitud. El tráfico tiene que ver con la explotación de trabajadores vulnerables. Las estadísticas sobre el tráfico inflan el “peligro de los desconocidos”. De hecho, hay trabajadores catalogados erróneamente como víctimas de tráfico que se resisten a ser “rescatados” por las autoridades, ya que el rescate implica la deportación y la consiguiente pérdida de ingresos en el país de destino.

    21. Las restricciones fronterizas reducen la inmigración. Falso. Al contrario, hacen crecer la inmigración. Es algo que se conoce como colchón de agua. Cuando presionamos, por un lado, la presión hace que otras partes se eleven y los que tienen pensado marcharse de su país se obsesion por el otro efecto, el de ahora o nunca.

    22. El cambio climático llevará a una migración masiva. Falso. El calentamiento global es real. Pero a lo largo de la historia, la gente no solo no ha huido de lugares donde existían los mayores riesgos medioambientales, sino que se ha desplazado allí; por ejemplo, a valles de ríos y zonas costeras, porque también son tierras más fértiles y prósperas. Son los gobiernos y no el clima los que desplazan a las personas.

    Este artículo ha sido publicado originalmente en el blog de periodismo Paios.

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