La indignación por el genocidio que Israel comete en Gaza ha subido un escalón más tras el abordaje de la flotilla solidaria y la detención de más de 400 activistas en aguas internacionales. En Barcelona, más de 15.000 personas se manifestaron el jueves por la tarde y protagonizaron momentos de tensión con los Mossos d’Esquadra. Una parte de los manifestantes ocupó la calzada de la ronda del Litoral y cortó la salida 21.


Mientras tanto, las autoridades de Israel estaban reteniendo, con vistas a su deportación, a más de 400 miembros de la flotilla, entre ellos 65 españoles. Entre los detenidos se encuentra la activista climática sueca Greta Thunberg y la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau.
El Sindicato de Inquilinas había convocado la noche del jueves una asamblea para decidir si se realizaba una acampada en la plaza de las Drassanes. Una pancarta con el lema “Palestina Vencerá, del río al mar” abría la manifestación, en la que se escuchaban gritos como “Detengamos el genocidio”, “Destruimos el estado sionista de Israel”, “Free Palestine”, “Boicot a Israel” y “Fuera las fuerzas de ocupación”.
Un grupo de manifestantes lanzó objetos y pintura en polvo a la policía, que respondió con cargas. Después de las ocho de la tarde, otro sector de la protesta intentó entrar al puerto, al muelle de los ferris, mientras encendía bengalas. Muchas otras ciudades catalanas también vivieron protestas y algunos institutos y facultades realizaron huelga como forma de protesta.


Oleada de protestas y condenas internacionales
La intercepción provocó una reacción internacional inmediata. Portavoces de la Global Sumud Flotilla calificaron la acción como “un ataque ilegal contra trabajadores humanitarios desarmados” y pidieron a gobiernos e instituciones internacionales “que exijan su seguridad y liberación inmediata”.
Además de Barcelona, manifestantes salieron a las calles en ciudades de Italia, Turquía, Grecia, Túnez y Argentina la misma noche del miércoles. En Italia, donde las protestas se extendieron por Roma, Pisa, Florencia y Turín, un importante sindicato convocó una huelga general en los sectores público y privado para este viernes en solidaridad con la flotilla y el pueblo de Gaza.
Francia pidió a las autoridades israelíes garantizar la seguridad de los participantes y su derecho a protección consular, mientras que Italia advirtió que no debe haber “actos de violencia contra las personas a bordo”, asegurando que el Gobierno israelí había dado instrucciones claras en este sentido a sus militares.
En el plano diplomático, las condenas fueron contundentes. Colombia tomó la medida más drástica: el presidente Gustavo Petro expulsó a los diplomáticos israelíes y denunció de inmediato el tratado de libre comercio con Israel, calificando la intercepción como un “crimen internacional”. Petro también puso en duda el reciente plan de paz presentado por el presidente estadounidense Donald Trump para Gaza, al que describió como “un plan de paz con gente ya muerta de hambre”. Turquía, por su parte, calificó la acción de acto de terrorismo mientras estallaban protestas en Estambul.


Una segunda flotilla desafía el bloqueo
A pesar de la intercepción de la Global Sumud Flotilla, una segunda misión compuesta por nueve barcos que zarpó el pasado fin de semana desde Italia mantiene su rumbo hacia Gaza con la intención de romper el bloqueo israelí.
Esta segunda flotilla está formada por ocho veleros del colectivo “Thousand Madleens to Gaza”, que partieron el pasado sábado desde Catania, al sur de Italia, y por el barco de pasajeros “Conscience”, de la “Freedom Flotilla”, que partió de Otranto con 92 tripulantes, siete de ellos españoles.
Según el rastreador naval activado por los organizadores, los veleros navegan actualmente al sur de la isla griega de Creta, mientras que el “Conscience” se encuentra más retrasado, bordeando la península del Peloponeso.
En la madrugada del jueves, Israel había dado por finalizada la operación de intercepción de la Global Sumud Flotilla tras abordar más de 40 embarcaciones y detener a 443 de los 500 integrantes en poco más de 12 horas. Los activistas son trasladados a Israel para su deportación.
Los primeros barcos fueron interceptados el miércoles por la noche a unas 70 millas náuticas de Gaza, en aguas internacionales. Los integrantes de la Global Sumud Flotilla (GSF) denunciaron una “agresión activa” por parte de las fuerzas israelíes: según la organización, una embarcación fue “embestida deliberadamente” mientras que otras dos fueron atacadas con cañones de agua.
“Greta y sus amigos están sanos y salvos”, declaró el ministerio israelí en un comunicado acompañado de un vídeo que muestra a la activista sentada en el suelo rodeada de personal militar.
Por su parte, la Policía de Israel ha comunicado que ha fichado a 250 personas de cara a su deportación, con el objetivo de “garantizar el orden público y frustrar cualquier intento de socavar la legitimidad de las acciones del Estado de Israel”.
¿Qué es la Global Sumud Flotilla?
La flotilla, compuesta por más de 500 personas de decenas de países, zarpó desde Barcelona el 31 de agosto con el objetivo de romper el bloqueo israelí de Gaza, que ya dura dieciocho años, y llevar ayuda humanitaria al enclave devastado por la guerra.
Entre los participantes se encuentran legisladores españoles e italianos, además de la propia Thunberg, que ya había sido deportada de Israel en junio tras participar en otra misión similar. Según el equipo jurídico de la flotilla, Adalah, viajaban a bordo 47 españoles, 13 brasileños, 6 mexicanos, 3 argentinos, 2 colombianos y 3 uruguayos.
James Smith, médico británico que participó en la misión y trabajó en el hospital de Al-Aqsa en Gaza durante dos meses y medio, declaró a CNN que la flotilla “no es simplemente humanitaria”, sino “una forma de acción directa, una forma de resistencia anticolonial”.
Ante estas declaraciones, Israel sostiene que el único propósito de la flotilla era la “provocación”, no la ayuda humanitaria. Horas antes de la intercepción, el Ministerio de Relaciones Exteriores afirmó que su armada había contactado con la flotilla para pedirles “que cambiaran de rumbo”, advirtiendo que se acercaban “a una zona de combate activo” y violaban “un bloqueo naval legal”.
Una historia de intercepciones
Este no es el primer intento de romper por mar el bloqueo de Gaza. En junio de 2025, otro barco con Thunberg a bordo fue interceptado por Israel y sus ocupantes fueron detenidos y posteriormente deportados. Un mes antes, en mayo, activistas denunciaron haber sido atacados por un dron israelí en aguas internacionales frente a Malta.
El incidente más grave ocurrió en 2010, cuando fuerzas israelíes atacaron una flotilla de ayuda humanitaria en aguas internacionales, matando a nueve ciudadanos turcos, lo que provocó indignación mundial y tensó gravemente las relaciones entre Israel y Turquía.

