Dos años después de los atentados de Hamás, el mundo contiene la respiración. Una rendija de esperanza se abre paso para frenar el genocidio en Gaza. El gobierno de Israel aprobó el jueves por la noche el plan de alto el fuego que previamente ya había aceptado Hamás. Es un acuerdo frágil, como los dos que Israel rompió de forma unilateral en dos ocasiones. Pero esta vez llega en medio de una gran presión internacional y está auspiciado por la administración de Estados Unidos, por Donald Trump.

El hecho de que sea Trump el artífice del plan despierta desconfianza por el comportamiento errático del personaje (hace apenas unos meses fantaseaba con convertir la franja en un resort turístico). Pero en Gaza, la población superviviente lo celebra con alivio, y los familiares de los rehenes, y toda la población que los apoya, también en Israel.

En el gobierno de Netanyahu votaron a favor todos los ministros, excepto los más radicales. El ministro de Finanzas, el ultraderechista Bezalel Smotrich, y el del Interior, Ben-Gvir, también se opusieron, y peligra la coalición de gobierno. La pregunta ahora es si los socios ultras forzarán un adelanto electoral, previstas para finales de 2026.

Trump ha anunciado que viajará este domingo a Egipto para firmar el acuerdo y después pronunciar un discurso en el Parlamento israelí. Previamente, en las primeras veinticuatro horas después de que el alto el fuego entre en vigor, las tropas israelíes deberán retirarse lo suficiente para permitir que los milicianos de Hamás puedan reunir a los 20 rehenes que dicen que siguen vivos en la Franja y, a la vez, recuperar los cuerpos de los que han muerto.

A partir de ahora, cada paso que se dé demostrará si realmente Netanyahu está lo bastante presionado para cumplir un plan que, sobre el papel, impide concluir su proceso de limpieza étnica en Gaza, la expulsión de todos sus habitantes y la anexión de la franja. En todo caso, el acuerdo que por el momento ha puesto fin a los bombardeos sobre la población está muy lejos de ser el embrión de una paz duradera. Y queda pendiente el juicio legal y moral por el genocidio cometido por el gobierno de Netanyahu durante dos años.

En el fondo, significa la rendición de Hamás, la organización terrorista que gobernaba la franja. La clave está en quién será el actor político que ocupará su lugar y qué capacidad tendrá para reconstruir una Gaza arrasada y prácticamente inhabitable. Cómo la humanidad recuperará a una población devastada, que ha vivido durante dos años un infierno inconcebible. Son los supervivientes de un genocidio, con una carga física y emocional que marcará el resto de sus vidas e incluso las generaciones venideras.

La primera fase prevé el alto el fuego y el intercambio de los rehenes por prisioneros palestinos, la retirada parcial de las tropas israelíes y la entrada de ayuda humanitaria. Después, todavía quedan dudas sobre hasta dónde llegará la retirada israelí, si el desarme de Hamás será real o no y qué garantías tendrá Palestina una vez liberados los rehenes. Y quizá la pregunta principal de todas: quién gobernará realmente la franja tras la salida de Hamás.


Un plan de veinte puntos

El plan auspiciado por Donald Trump y firmado por las partes en conflicto prevé veinte puntos. Son estos:

  1. Gaza será una zona desradicalizada y libre de terrorismo que no representará ninguna amenaza para sus vecinos.

  2. Gaza será reconstruida en beneficio del pueblo de Gaza.

  3. Si ambas partes aceptan esta propuesta, la guerra terminará inmediatamente. Las fuerzas israelíes se retirarán hasta la línea acordada para preparar la liberación de los rehenes. Durante este tiempo, todas las operaciones militares, incluidos los bombardeos aéreos y de artillería, serán suspendidos, y las líneas de combate quedarán congeladas hasta que se cumplan las condiciones para una retirada completa por fases.

  4. Dentro de las setenta y dos horas siguientes a la aceptación pública de este acuerdo por parte de Israel, todos los rehenes, vivos y muertos, serán devueltos.

  5. Una vez liberados todos los rehenes, Israel liberará a 250 presos condenados a cadena perpetua y a 1.700 habitantes de Gaza detenidos después del 7 de octubre de 2023, incluidas todas las mujeres y los niños detenidos en ese momento. Por cada rehén israelí del que se devuelvan los restos, Israel entregará los restos de quince habitantes de Gaza muertos.

  6. Una vez devueltos todos los rehenes, los miembros de Hamás que se comprometan a la convivencia pacífica y al desmantelamiento de las armas recibirán una amnistía. Los miembros de Hamás que deseen abandonar Gaza tendrán vía segura hacia los países que quieran recibirlos.

  7. Con la aceptación de este acuerdo, se enviará inmediatamente ayuda dentro de la Franja de Gaza. La cantidad de ayuda será equivalente, como mínimo, a la prevista en el acuerdo del 19 de enero de 2025 sobre ayuda humanitaria, que incluye la rehabilitación de infraestructuras (agua, electricidad, alcantarillado), la reparación de hospitales y hornos, y la entrada de equipamiento necesario para retirar escombros y abrir carreteras.

  8. La entrada y distribución de ayuda en la Franja de Gaza se hará sin interferencias de ninguna de las dos partes, a través de las Naciones Unidas y sus organismos, la Media Luna Roja y otras instituciones internacionales no vinculadas a ninguna parte. La apertura del paso de Rafah en ambas direcciones se regirá por el mismo mecanismo establecido en el acuerdo del 19 de enero de 2025.

  9. Gaza será gobernada provisionalmente por un comité palestino técnico y apolítico, responsable del funcionamiento diario de los servicios públicos y municipales. Este comité estará integrado por palestinos cualificados y expertos internacionales, bajo la supervisión de un nuevo organismo internacional de transición, el Consejo por la Paz, presidido por Donald J. Trump, junto con otros miembros y jefes de Estado que se anunciarán, incluido el ex primer ministro Tony Blair. Este organismo establecerá el marco y la gestión de los fondos para la reconstrucción de Gaza hasta que la Autoridad Palestina haya completado su programa de reforma —tal como prevén algunas propuestas, incluyendo el plan de paz de Trump de 2020 y la propuesta saudí-francesa— y pueda recuperar el control de Gaza de forma segura y eficaz. Este organismo aplicará los mejores criterios internacionales para crear una administración moderna y eficiente que sirva a la población de Gaza y fomente la inversión.

  10. Se creará un plan económico de desarrollo impulsado por Trump para reconstruir y revitalizar Gaza, mediante un grupo de expertos que han participado en la creación de ciudades modernas y prósperas de Oriente Medio. Se tendrán en cuenta muchas propuestas de inversión y desarrollo elaboradas por grupos internacionales bienintencionados, a fin de unir los marcos de seguridad y gobernanza que faciliten dichas inversiones, generadoras de empleo, oportunidades y esperanza para el futuro de Gaza.

  11. Se creará una zona económica especial con tarifas y tasas de acceso preferentes que se negociarán con los países participantes.

  12. Nadie será obligado a abandonar Gaza, y quienes deseen hacerlo serán libres de irse y de regresar. Se fomentará que la población permanezca en el territorio y se les ofrecerá la oportunidad de construir una Gaza mejor.

  13. Hamás y las demás facciones acuerdan no tener ningún papel en el gobierno de Gaza, ni directa ni indirectamente ni de ninguna forma. Cualquier infraestructura militar, terrorista u ofensiva —incluidos túneles y fábricas de armas— será destruida y no se reconstruirá. Habrá un proceso de desmilitarización de Gaza bajo la supervisión de observadores independientes, que incluirá la inutilización permanente de las armas mediante un proceso acordado de desmantelamiento, con el apoyo de un programa internacional de recompra y reintegración, todo ello verificado por observadores independientes. La nueva Gaza se comprometerá plenamente a construir una economía próspera y a la convivencia pacífica con sus vecinos.

  14. Los socios regionales ofrecerán una garantía para asegurar que Hamás y las facciones cumplan sus obligaciones y que la nueva Gaza no sea una amenaza ni para sus vecinos ni para su propio pueblo.

  15. Estados Unidos trabajará con socios árabes e internacionales para desarrollar una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) temporal que se desplegará inmediatamente en Gaza. Esta fuerza entrenará y apoyará a fuerzas policiales palestinas seleccionadas, en consulta con Jordania y Egipto, que tienen amplia experiencia en este ámbito. Esta fuerza constituirá la solución de seguridad interna a largo plazo. La ISF colaborará con Israel y Egipto para ayudar a asegurar las zonas fronterizas, junto con las nuevas fuerzas policiales palestinas entrenadas. Será fundamental evitar la entrada de armas en Gaza y facilitar el flujo rápido y seguro de mercancías para reconstruir y revitalizar el territorio. Las partes acordarán un mecanismo para poner fin al conflicto.

  16. Israel no ocupará ni se anexará Gaza. A medida que la ISF establezca el control y la estabilidad, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se retirarán conforme a criterios, hitos y plazos vinculados a la desmilitarización, acordados entre las FDI, la ISF, los garantes y Estados Unidos, con el objetivo de una Gaza segura que no represente ninguna amenaza para Israel, Egipto ni sus ciudadanos. En la práctica, las FDI irán transfiriendo progresivamente el territorio ocupado de Gaza a la ISF según un acuerdo con la autoridad de transición, hasta retirarse completamente, salvo una presencia perimetral de seguridad que se mantendrá hasta que Gaza esté plenamente protegida frente a cualquier nueva amenaza terrorista.

  17. Si Hamás demora o rechaza esta propuesta, las medidas anteriores —incluida la operación de ayuda ampliada— se llevarán a cabo en las zonas libres de terror que hayan sido transferidas de las FDI a la ISF.

  18. Se creará un proceso de diálogo interreligioso basado en los valores de la tolerancia y la convivencia pacífica, con el fin de cambiar las mentalidades y narrativas tanto de palestinos como de israelíes, destacando los beneficios derivados de la paz.

  19. A medida que avance la reconstrucción de Gaza y la Autoridad Palestina cumpla fielmente su programa de reforma, podrán establecerse las condiciones para un camino creíble hacia la autodeterminación y el Estado palestino, reconocido como la aspiración del pueblo palestino.

  20. Estados Unidos establecerá un diálogo entre Israel y los palestinos para acordar un horizonte político de convivencia pacífica y próspera.

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