Donald Trump se ha convertido en el presidente de los Estados Unidos que ha dinamitado el orden internacional vigente desde el final de la Segunda guerra mundial. Un presidente que intentó un golpe de Estado incitando al asalto del Congreso el 6 de enero de 2021 para impedir la validación de las elecciones presidenciales con el argumento que le habían sido robadas. Un presidente convicto y condenado por 32 cargos. Un presidente que tiene un problema con los archivos Epstein. Un presidente que secuestra a un presidente por la fuerza de las armas, no para devolver la democracia al pueblo venezolano, sino para recuperar el petróleo nacionalizado.

¿Ha sido una sorpresa? En absoluto. Estaba escrito y publicado en el documento Estrategia de Seguridad Nacional (National Security Strategy en inglés, NSS) por la administración Trump.

Este documento sustituye el documento fundacional de la administración Truman de 1950 que fijaba como pilares de la política exterior de Estados Unidos la democracia y la defensa de la libertad frente a la Unión Soviética con la creación de la OTAN y la ayuda a Europa occidental como baluarte frente al comunismo y marcará la política americana en los 75 años posteriores. De un mundo bipolar se pasará a un mundo multipolar a partir de la Administración Clinton.

El nuevo documento dinamita la estrategia de 1950 y niega explícitamente las premisas que los sustentaban.

La nueva NSS se basa en una visión nacionalista que responsabiliza al resto del mundo de los problemas de Estados Unidos. Aparece el lema Paz a través de la fuerza y la desaparición de los valores de la democracia y la defensa de libertad como elemento cohesionador.

Vayamos a la mirada del documento sobre Iberoamérica. La visión escrita en la NSS es el retorno a la Doctrina Monroe de 1823 revisada y ampliada en la Doctrina Donroe, titular de la portada del New York Post al día siguiente del discurso de toma de posesión. Trump empezó su mandato, el 20 de enero de 2025, hace tan solo un año, con Canadá, Groenlandia y Panamá en el punto de mira. Canadá como nuevo Estado de la Unión, Groenlandia como espacio propio y Panamá propietario del canal pagado por los Estados Unidos.

La doctrina Donroe se basa en el pragmatismo de ¿qué ventajas se pueden obtener de Iberoamérica? Ventajas en los recursos naturales, militares y de mercados y los beneficios para las empresas norteamericanas amigas y para su familia. El objetivo es expulsar de los gobiernos a la izquierda y colocar a dirigentes alineados con estos postulados.

Todo ello con un solo propósito: expulsar a China del continente americano.

Al principio, parecía que Trump había sustituido la política de las cañoneras por la política de los aranceles como arma intimidatoria. Pero Venezuela nos ha demostrado que la vieja política de la fuerza ha vuelto.

Ocho años después, la segunda presidencia de Trump ha destruido el mundo que nació con la carta del Atlántico en 1941, que fijó los fundamentos del nuevo orden: La ONU, Bretton Woods, la división de las zonas de influencia en Yalta, el Plan Marshall, la bomba atómica, la guerra fría, el comunismo frente al mundo libre. La creación de la futura Unión Europea bajo el liderazgo de Francia y Alemania que pasó de 6 Estados a los 27 actuales para evitar precisamente nuevos conflictos armados.

Y el paraguas de Estados Unidos para proteger el continente europeo de la amenaza soviética durante 80 años con la creación de la OTAN y las bases americanas repartidas por el mundo.

Asistimos a una reconfiguración de las relaciones internacionales, y no sabemos si veremos un Yalta II con Estados Unidos, China y Rusia, sin la Unión Europea, distribuirse el mundo bajo sus zonas de influencia. Recordemos que para Trump la Unión Europea no debería existir.

Hasta el 3 de enero las fronteras eran inviolables, pero el mensaje emitido desde Venezuela podría ser que Taiwan, los países bálticos, Polonia y Finlandia, partes de Rusia hasta 1917, puedan ser invadidos sin sanción alguna. Cada zona de influencia se convierte en el patio de trasero de China, Rusia y Estados Unidos.

Las preguntan son: ¿qué va a hacer la Unión Europea frente al matonismo trumpista? ¿permitirá la anexión de Groenlandia de un aliado de la OTAN? Europa miraba al Este, pero la invasión puede venir por el Oeste. Europa aún no se ha percatado que Caracas 2025 es Munich 1938.

Estados Unidos ha decidido con los aranceles convertir al resto del mundo en sus vasallos y Trump sueña en ser un posible Putin a la americana. El multilateralismo ha muerto. Trump ha inaugurado la política unipolar del matón de patio de colegio.

La segunda variable de la ecuación de la política de Trump es la alianza entre los políticos y los tecnofeudales de Silicon Valley, descritos por Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos y La hora de los depredadores. Ellos serán los arquitectos de la nueva Era digital de la inteligencia artificial.

Los fundamentos de esta nueva Era se basan en el autoritarismo competitivo en el que los partidos acuden a las urnas, pero el gobierno en el poder hace un abuso sistemático de las instituciones que perjudica a la oposición. Hoy en día, el autoritarismo es más difícil de reconocer. La mayoría de los autócratas del siglo XXI son elegidos.

En lugar de reprimir de manera violenta a la oposición como Castro o Pinochet, los autócratas de hoy convierten las instituciones públicas en armas políticas, utilizando las agencias policiales, fiscales y reguladoras para castigar a los oponentes e intimidar a los medios y a la sociedad civil para que queden al margen y las democracias se conviertan en iliberales.

Uno de los pilares del sistema democrático eran los partidos políticos que fueron sustituidos por los medios de comunicación, sobre todo la televisión en el siglo XX. Hoy en día, han sido sustituidos por las redes sociales.

James Carville, el estratega demócrata, escribió en el New York Times, después de la victoria de Trump en noviembre de 2024, que los podcasts son los nuevos periódicos y revistas impresas; que las plataformas sociales son una conciencia social y que los influencers son los guardianes digitales de esa conciencia.

Es el imperio de la trilogía de la comunicación moderna del milenio: el populismo, la posverdad y las fake news. Por lo tanto, somos menos ciudadanos y más sumisos.

Peter Thiel (propietario de Palantir) y gurú de Trump, escribió que la libertad no necesita la democracia. ¿Seguro?

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