El Partit dels Socialistes de Catalunya, fruto de la confluencia del PSC (Congrés), la Federació Catalana del PSOE y el PSC (Reagrupament) ha sido una historia de éxito que tiene, creo, un gran futuro por delante. Lo ha sido porque supo conocer y respetar tradiciones y culturas políticas diversas, pero con unas convicciones compartidas sobre el modelo de sociedad (libertad, igualdad, democracia…) y sobre el modelo de convivencia para España y para Cataluña (parlamentarismo, autogobierno, reconocimiento de la diversidad, federalismo…), que en ningún caso podían justificar el fraccionamiento de la familia socialista.

Esto, que sobre el papel es tan sencillo de dibujar, sólo podía traducirse en hechos si todos ponían una gran dosis de generosidad política y mirada inteligente al papel que podía jugar la socialdemocracia en nuestro país.

Josep M. Triginer nos dio, a todos, testimonio de esa generosidad y de esa inteligencia política. Fue un actor clave. Como lo fueron Joan Reventós y Josep Verde Aldea. Los tres, los padres fundacionales del actual PSC, nos han dejado. Pero su legado renace año tras año en un partido político que ha sido capaz de preservar raíces y convicciones al tiempo que ha sabido adaptarse a los cambios profundos que ha vivido nuestra sociedad desde el lejano 1976.

Cuando pienso en Trigi veo a una persona generosa, inteligente y comprometida. Bregado en el movimiento sindical y en la lucha antifranquista, de donde nace su convencimiento de que la política debía servir, sobre todo, para reducir las incertidumbres y para construir soluciones que ayuden a los ciudadanos y ciudadanas a vivir una vida digna y justa. Siempre con una actitud realista y pragmática, huyendo del titular fácil y de las recetas populistas. Un compañero discreto, sencillo, honesto y un trabajador tenaz.

Los socialistas catalanes, y los del conjunto de España, debemos preservar su legado y su memoria, como un acto de justicia y reconocimiento. También como un ejercicio de aprendizaje que con demasiada frecuencia las organizaciones políticas infravaloran.

Triginer quiso dejarnos en su última obra escrita, “Socialdemocracia Hispana, Ediciones Hildy, 2023”, el amplio abanico de ideas y pasiones que le acompañaron en su larga trayectoria. Unos años antes, publicó “Memoria de una transición inacabada (Els Llums, 2019)”, un ejercicio de memoria de sus propias experiencias como dirigente político.

A lo largo de estos años he tenido el honor de compartir con él debates públicos y más discretos, con las coincidencias y discrepancias compatibles, siempre, con el cariño y respeto mutuos forjados en tiempos de éxitos y en tiempos de dificultades.

Hace unos meses, en abril de 2025, pudimos realizar un pequeño acto en la Fundación Rafael Campalans, para recibir su archivo personal que, hoy, nutre el fondo de la Fundación. Una recopilación de documentos, de vivencias y de reflexiones que ayudan a entender los años difíciles de un período de recuperación democrática que, como él mismo, forma parte de nuestra historia colectiva.

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