El reportero italiano Marzio Mian ha intervenido este miércoles 18 de febrero en el CIDOB para exponer cómo ve él el conflicto que afecta a Groenlandia y al Ártico, un territorio que conoce muy bien ya que ha dedicado a él tres décadas de su labor profesional. Mian, autor del libro “Svalbard, Groenlandia, Canadá. Los tres retos del Ártico Occidental” (NED Ediciones), ha analizado los intereses de las grandes potencias en Groenlandia, una cuestión que se ha puesto de actualidad sobre la mesa del debate geopolítico internacional después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara su mayor actualmente depende de Dinamarca.

Mian ha reflexionado sobre el papel que juegan en este choque de intereses Estados Unidos, Rusia y China. Considera que Europa juega un rol secundario y que poco podrá hacer o hará si Estados Unidos se apodera militarmente de Groenlandia. “Debemos tomarnos en serio a Trump”, ha dicho, convencido de que el presidente de Estados Unidos quiere pasar a la historia como el que logró hacer crecer territorialmente su país. La elección de Trump, según el reportero, ha llevado al orden internacional al caos. Ha explicado, también, que ocupar Groenlandia no interesa sólo a Trump sino a los oligarcas que le apoyan, que la ven como su ‘El Dorado’. Allí pueden encontrarse los materiales y el agua que necesitan para desarrollar su Inteligencia Artificial y los centros de datos correspondientes. “El único obstáculo al plan de Donald Trump es él mismo”, ha dicho.

En cuanto a Rusia, el periodista ha afirmado que para Vladimir Putin el Ártico es “una cuestión de vida o muerte”. Considera que el presidente ruso está obsesionado con el Ártico y cree que si Estados Unidos se queda con Groenlandia, Rusia hará lo mismo con las islas Svalbard, cerca de Noruega. Los habitantes de estas islas están preocupados tanto por el colapso ecológico que comporta en cambio climático como el peligro de conflicto militar que les amenaza.

China se incorporó hace años a las potencias que desean sacar provecho de los minerales y situación geoestratégica del territorio ártico. Primero lo hizo en colaboración con Rusia pero con el paso del tiempo ha ido llegando a acuerdos con los gobiernos de la zona y abriendo explotaciones mineras e instalando bases militares secretas en las áreas más cercanas.

Canadá también está presente en este choque de intereses. Se niega a la voluntad de Trump de ser simplemente una zona de paso de Estados Unidos para acceder al Ártico. Debe tenerse en cuenta que, como ha explicado Mian, el 40% del país es ártico no habitado.

Todo apunta a que, a pesar de que en los últimos días parece que la tensión geopolítica ha bajado un poco, ni las grandes potencias ni los oligarcas que tienen intereses allí renunciarán a las ansias de beneficiarse de una región que, según el periodista, “es la más rica del mundo”.

El presidente de CIDOB, Josep Borrell, ha clausurado el acto afirmando que considerar Groenlandia territorio europeo es “una extrapolación” y que cree que Europa debe mirar más hacia el Sur y hacia el Este. La cuestión de Groenlandia es, a su juicio, más entre Estados Unidos, Rusia y China, que entre el país que preside Donald Trump y la Unión Europea.

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