Ante la bocana del puerto de El Masnou ha aparecido una barra de arena que impide la navegación. Más de un millar de embarcaciones han quedado atrapadas.
Es habitual que las tormentas de levante provoquen una pequeña concentración de arena en la bocana del puerto de este municipio del Maresme. Se suele retirar con una pequeña draga, que esta vez ha resultado insuficiente para que la intensidad del temporal y su duración ha concentrado más arena de la esperada.
¿Es, sin embargo, una explicación suficiente? Probablemente no, porque la tormenta que comenzó el lunes siendo del noreste, martes, evolucionó a levante y provocó una acción combinada.
El sábado día 25, el doctor Agustí Sánchez-Arcilla, director del Laboratorio de Ingeniería Marítima de la Universidad Politécnica de Catalunya, explicaba en Vida Emergencia Climática de Radio 4 que han observado una ligera tendencia a que haya más temporales de sur, de Garbí.
Entendimos, pues, que la orientación de las tormentas estaría cambiando y esto tiene consecuencias importantes, tal vez graves, para la costa catalana y para todas las infraestructuras que hay construidas, también por los puertos.
El martes 28, al ver la barra de arena, le preguntamos:
- “¿La aparición de la arena que ha taponado el puerto de El Masnou es atribuible al posible giro de los temporales de levante hacia Garbí?”
Y esta fue la respuesta:
- “Sí. El aterramiento en la bocana de los puertos de una costa como la nuestra, con bastante inclinación ante las olas incidentes, es un resultado ‘colateral’ de la tormenta.”
- “¿Y tiene relación, doctor Sánchez Arcilla, con que nos explicaba usted sábado, que hay una tendencia a que haya más temporales de Garbí y que, de confirmarse, obligarían a rediseñar las bocanas – como ya ha anunciado que hará el puerto de el Masnou -, de los puertos catalanes?”
- “Sí, está todo relacionado. Es un cambio en las direcciones que apunta a un efecto del clima.”
Este hecho supondría, pues, que se está modificando, aunque sea ligeramente de momento, la orientación de las tormentas y la dirección de las olas por causa del cambio climático. Y una reconfirmación definitiva de la tendencia significaría una inversión extraordinaria de dinero para modificar infraestructuras que podrían convertirse en vulnerables. En especial los puertos que probablemente deberán plantearse seriamente, modificar las bocanas.
Yendo más allá, el sábado nos explicaba el doctor Sánchez-Arcilla:
En las proyecciones del cambio climático hay variables de las que nos podemos fiar, como la temperatura o la subida del nivel medio del mar, y otros que son más difíciles de prever, como la pluviometría o la dirección de las olas. Sin embargo, lo que nosotros hemos visto, es una ligera tendencia a tener más temporales de sur, garbins. Tradicionalmente todos los diques de los puertos catalanes están orientados para proteger, resguardar las aguas de las tormentas de levante. Si venden garbins nos encontramos con un puerto muy poco protegido.
Rediseñar la orientación de las bocanas de los puertos catalanes, supondría una inversión de grandes proporciones.
Cuando pensamos en un plan de gestión de la costa, en prepararla para el futuro, no sólo hay que pensar en las playas, sino también en los puertos, los paseos marítimos o, incluso, en los acantilados. Toda la costa cambiará y un plan de gestión lo mínimo que tiene que hacer es integrar, considerarlo todo.
De hecho, las tormentas se parecen cada vez más a los huracanes. Hemos calentado demasiado el mar, que tiene una inercia térmica muy elevada, y el aire sigue soplando igual de frío. Cuando aire y mar se encuentran, tenemos tormentas tan intensas y con un desarrollo tan rápido, que hacen muy difícil la previsión y gestión del riesgo.
Josep Cabayol, Ester González y Siscu Baiges en nombre de Solidaritat i Comunicació.


