La Diada del 11 de septiembre, marcada inevitablemente por la pandemia de la Covid-19, ha generado controversias entre los partidarios de hacer la celebración presencial organizada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y los expertos epidemiólogos y sanitarios que consideran que , a pesar de cumplir con las medidas sanitarias pertinentes, es más prudente y aconsejable que no se hagan actos masivos en formato presencial para evitar la movilidad y el riesgo de aglomeraciones.
La presidenda del ANC, Elisenda Paluzie, anunció el pasado lunes 31 de agosto que durante las concentraciones previstas por la Diada se limitará el aforo y sólo podrán acceder a los espacios previstos aquellas personas que se hayan inscrito previamente. La líder de la entidad aseguró que este año no buscan una “Diada multitudinaria”, pero sí “defender el derecho de manifestación”. Según señaló Paluzie, las concentraciones serán estáticas, con dos metros de separación entre las personas, la mascarilla será obligatoria y se repartirá gel hidroalcohólico. Además, las pancartas y carteles serán de uso individual y tampoco se podrá comer durante los actos. Además de las concentraciones presenciales, la ANC ha hecho un llamamiento a la ciudadanía a salir a los balcones a las 17:14 horas para realizar una acción colectiva.
Los epidemiólogos Oriol Mitjà y Antoni Trilla coincidieron durante una entrevista en el programa Preguntes Freqüents de TV3 en la necesidad de extremar las precauciones y reducir al máximo los riesgos debido a la situación epidemiológica actual. Los dos investigadores emplazaron el ANC a ser más “innovadores” y buscar métodos alternativos de celebración de la Diada, del tipo de una “diada digital”. En esta misma entrevista, Mitjà advirtió que el coronavirus no está superado y que conviene que la población se haga a la idea de que en el 2021 seguirá siendo un año «anormal» que afectará a otras actividades públicas y masivas como la cabalgata de reyes o el mismo Sant Jordi. Ambos expertos aseguraron que las manifestaciones propuestas por la ANC son, en el momento actual, un “riesgo que no deberíamos asumir y, mucho menos, ante el nuevo curso escolar”.
Asimismo, el secretario de Salud Pública de la Generalidad de Cataluña, Josep Maria Argimon, también señaló en una entrevista a la misma cadena que no es «oportuno» hacer concentraciones en la situación actual, debido a la movilidad que conllevan. «El hecho de que no estemos como la primera ola no quiere decir que estemos bien”, señaló el Secretario de Salud Pública, quien admitió la preocupación del Gobierno por la tasa de infección y por cómo evolucione la situación con la vuelta a la escuela y en los lugares de trabajo.
Por su parte, el presidente de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (CAMFiC), Antoni Sisó, también se ha mostrado de la misma opinión que el resto de especialistas. Entrevistado por este Diario, manifestó la necesidad de “preservar el sentido común, de responsabilidad y actualidad”. “Estamos viviendo unos momentos absolutamente históricos y del todo excepcionales. Esto significa que no podemos permitirnos hacer una manifestación, aunque sea con mascarillas y con la distancia de seguridad”, remarcó Sisó. El presidente de la entidad que agrupa a los médicos de familia señaló que los elementos claves que favorecen la transmisión del virus son, precisamente, la densidad poblacional y la movilidad de la población y puntualizó que en el traslado de los manifestantes a los actos no se podrá garantizar la distancia de seguridad.
Cabe decir que en la rueda de prensa tras el Consell Ejecutiu celebrado el pasado martes día 8 de septiembre, la Consellera Meritxell Budó confirmó que ni el presidente ni ningún miembro del Gobierno asistirá a las manifestaciones convocadas por la ANC. El único acto institucional que se celebrará la misma Diada con presencia del Gobierno será la ofrenda floral a Rafael Casanovas, que se hará también bajo mínimos con la presencia sólo del presidente Torra, el Vicepresidente Aragonés y la misma Consellera Budó.


