Foros de teatro y danza, espacios de organización, centros de educación… Todos estos proyectos dan vida a los barrios y generan una posibilidad a los jóvenes de participar e implicarse en su entorno. Descubrir estos proyectos es el objetivo de la iniciativa En la búsqueda del desarrollo, impulsada por la Assemblea de Cooperació per la Pau, la Escola Lliure El Sol y Teleduca, que desde 2018 organizan bianualmente sesiones de mapeo de barrios en la búsqueda de entidades y proyectos que promuevan el ocio y la acción joven.
De este modo, este año un grupo de jóvenes de entre 17 y 25 años se han juntado para trabajar juntos en el estudio del barrio de Ciutat Vella. El resultado ha sido descubrir y conocer seis entidades nuevas: Forn de teatre Pa’tothom, Colectic, Joves del Centre, RAI –Recursos d’Animació Intercultural–, Unió Sindical Obrera de Catalunya y el Sindicat d’Estudiants. Así, en varias sesiones durante el curso pasado, los jóvenes participantes decidieron qué entidades querían destacar, sobre las que realizaron vídeos documental y las colocaron en un mapa, generando así una cartografía de Ciutat Vella pensada por y para los jóvenes.
“Es una iniciativa importante, porque muchas veces los jóvenes no conocen los recursos que tienen alrededor, en los que pueden implicarse y participar en proyectos sociales y políticos”, explica María Outomuro, técnica de Intervención Social de la ACPP. Además, este año el proyecto ha cobrado más relevancia, por los “momentos difíciles” por los que pasa el mundo asociativo a causa de la pandemia y las restricciones de movilidad y reunión. Y es que el coronavirus ha dificultado la ejecución del proyecto, pero aun así “el resultado ha sido muy satisfactorio: las entidades han estado muy agradecidas de poder participar y los jóvenes contentos por haber podido expresarse con las cámaras y hacer de periodistas“, añade Outomuro.
‘Mapear’ el barrio
El grupo de jóvenes que han participado del proyecto -una quincena- está formado por personas de diversas edades y motivaciones. Hay que participan del tejido asociativo desde esplais o caus, implicados en proyectos sociales o de otros más jóvenes estudiantes de Bachillerato. Este es el caso del Ainoa Muñoz, quien conoció el proyecto gracias a la función que hace la ACPP de asesorar Trabajos de Investigación de segundo de Bachillerato. “La Assemblea vino a mi instituto para proponer a los que hacíamos un trabajo del ámbito social si queríamos hacerlo en colaboración con ellos”, explica esta ex alumna del INS XXV Olimpiada.
Así, Ainoa, que hizo su trabajo de investigación sobre cómo aplicar la filosofía de vida de Albert Espinosa a la educación, entró en contacto con la ACPP, que también le propuso participar como voluntaria en el proyecto En la búsqueda del desarrollo. Igual es el caso de Ruth López, compañera de clase de Ainoa, que también hizo su trabajo de investigación con la ACPP. “Cuando nos propusieron hacer este voluntariado, enseguida nos animó la idea. Nos pareció un proyecto muy interesante poder conocer las entidades de un barrio e investigar qué hacen”, dice Ruth.
Ni ella ni su compañera son de Barcelona (viven en Gavà y Sant Boi), pero “nos interesaba mucho conocer mejor como un barrio con tanto turismo consigue mantener la vida en las calles”, reflexiona Ainoa. Además, el voluntariado les dio herramientas para “poder investigar sobre entidades e iniciativas que también puedan haber en nuestras ciudades”, añade Ruth.
Intermitencias por la pandemia
Enseguida que se añadieron al voluntariado, los jóvenes como Ruth y Ainoa se fueron encontrando en las sesiones que se celebraban en la Escola Lliure El Sol, donde tenían debates y reflexiones sociales para empezar a encontrar los puntos en común y ver qué entidades les gustaría conocer más a fondo. Pero “justo cuando decidimos cuáles eran los proyectos que nos gustaría entrevistar, comenzó la pandemia y todo se detuvo”, recuerda Ainoa. Así que las sesiones grupales pasaron a ser telemáticas y las grabaciones se tuvieron que aplazar, pero finalmente, en septiembre se pudieron realizar las entrevistas y los resultados ya están colgados en la web.
A pesar de haber comenzado ya la universidad, estas dos jóvenes encontraron el tiempo para finalizar su voluntariado, en un proyecto que describen como una “experiencia enriquecedora: hemos conocido muchas entidades que no conocíamos y de las que tal vez, quien sabe, en un futuro acabamos participando o a las que podemos dirigir gente que lo necesite”, explica Ainoa.

