1) El regreso de los exiliados
La futura derogación del delito de sedición obra la lleva a la vuelta de aquellos exiliados políticos como Marta Rovira y Clara Ponsatí, ya que, a la espera del pronunciamiento del Tribunal Supremo, el delito dejaría de tener efectos jurídicos. Es distinto el caso de Toni Comín y Carles Puigdemont, al estar también imputados por un delito de malversación.
2) En Comú Podem siembra, ERC recoge
Los diputados de En Comú Podem en el congreso de los diputados hicieron de los indultos y de la reforma de los delitos de sedición y rebelión uno de sus objetivos de legislatura. En este sentido, cabe señalar a Jaume Asens como figura clave para convencer al PSOE de la necesidad de derogar una tipología de delitos completamente anacrónicos en el derecho penal contemporáneo. Por otra parte, aunque es evidente que sin la presión de ERC (y la necesidad de Pedro Sánchez de contar con sus votos para aprobar los presupuestos) no se hubiera llegado hasta aquí, la noticia fue rápidamente aprovechada por parte del presidente Aragonés, que sacó pecho de la estrategia de negociación con el Estado.
3) Junts por Catalunya, otro fracaso
Es muy difícil ser un político de Junts per Catalunya a día de hoy. Aparte de las múltiples causas que explican su declive en la última encuesta del CEO, hay que sumarle la noticia sobre la derogación de los indultos. Mientras ERC va consiguiendo resultados concretos, los posconvergentes naufragan en un mar de dudas estratégicas y luchas internas.
4) España se homologa al derecho europeo
Una de las justificaciones de Pedro Sánchez para sacar adelante la derogación del delito de sedición ha sido la necesidad de homologar el código penal en el resto de países de la Unión Europea. Recordemos los quebraderos de cabeza —y los ridículos— que los miembros del Tribunal Supremo como Pablo Llarena han tenido que soportar de sus colegas europeos como el juez del tribunal de Schleswig-Holstein, que se negaron a extraditar a Puigdemont ya que el delito de sedición no tenía ningún paralelismo en el código penal alemán.
5) “Desórdenes públicos agravados”, un posible caballo de troya de la represión
A la derogación del delito de sedición le seguirá la creación de una nueva tipología delictiva, el llamado “desórdenes públicos agravados”, que pondrá penas de hasta cinco años a aquellas personas que se manifiesten obstaculizando la vía pública y/o invadan edificios o instalaciones diversas. Como explicaba Jaume Asens en RAC1, esta ha sido una condición impuesta por el PSOE para aceptar la derogación de la sedición. A la espera de conocer el redactado definitivo, se teme que este nuevo delito sólo haga que criminalizar la protesta y la movilización social. Hay que tener presente que la Ley Mordaza sigue intacta, a pesar de que Pedro Sánchez se comprometiera derogarla en 2015.


