Los presupuestos del estado reflejan con exactitud hacia dónde se dirigen las prioridades políticas del gobierno. Este año pasado 2017, el gasto público fue muy similar al de años anteriores del gobierno del PP, con fuertes ajustes en la mayoría de los ministerios que se redujeron en 14.250 millones con respecto a 2016. Cuando, por otro lado, el crecimiento del PÌB en 2016 había sido de un 3,2% y el año 2017 será entorno al 3,1%. Es decir, que según el análisis del gobierno se está emergiendo de la crisis, pero por el contrario, se aplican unas políticas económicas muy regresivas en los ámbitos que sostienen el precario estado de bienestar y la economía productiva, congelando o reduciendo las partidas de inversiones, creación de empleo, educación, sanidad, servicios sociales, igualdad…
Para este año 2018, cómo de momento no hay presupuesto y se prorroga el de 2017, las cosas seguirán igual. Pero no en todos los ámbitos, en el militar, ya se están anunciando importantes incrementos. La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, anunció, en vísperas de Navidad, que el presupuesto de Defensa aumentará hasta el año 2024 en 10.000 millones hasta alcanzar los 18.000 M€ (en 2017 fue de 8.716,5 millones). Y a tal efecto ha enviado una carta al Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, comprometiéndose a alcanzar esa colosal cifra.
En realidad, no era nada nuevo, pues Mariano Rajoy ya se había comprometido a ello en la cumbre de la OTAN en Gales de septiembre de 2014 cuando Estados Unidos, de la mano de Barack Obama, exigió que los países miembros de la Alianza alcanzaran, al menos, un gasto militar equivalente al 2% de su PIB. Compromiso que los aliados europeos acataron dándose un plazo de diez años para alcanzarlo. Un incremento que por lo bajo podía representar no menos de 120.000 M€ para el conjunto de los países europeos, pues en la actualidad tienen una media de gasto de 1,5% del PIB.
Pero existía una dificultad para cumplir con ese compromiso, la crisis económica. Y sin superarla parecía imposible que tanto los gobiernos europeos como el gobierno español se lanzaran a gastar tanto en defensa. Para España, si se tiene en cuenta sólo el presupuesto del Ministerio de Defensa de 2017, con respecto al PIB, representa un 0,78%. Claro que eso depende de cómo se calcule el gasto militar, pues sí se tienen en cuenta todas las partidas militares repartidas por otros ministerios y que la propia OTAN dice que se deben contabilizar como gasto: seguridad social, pensiones y mutua militar; misiones militares en el exterior; ayudas en I+D a las empresas militares (Ministerio Industria); el cuerpo militar de la Guardia Civil (Ministerio Interior); cuotas OTAN (Ministerio Exteriores). Entonces, nos encontraríamos que el presupuesto de defensa español es más del doble que el consignado y España se situaría con un gasto de 18.800 millones. Con lo cual, España, hoy, ya se sitúa en un gasto del 1,6% del PIB que se pretende alcanzar en 2024. Pero si sumamos los 10.000 millones que pretende aumentar Cospedal y añadimos esos otros gastos militares repartidos en otros ministerios nos encontraremos que en 2024 podemos gastarnos en defensa la inverosímil cifra de 28.000 millones al año.
Para corroborar lo indicado, en la Pascua militar del 6 de enero pasado y como regalo de Reyes, ante la plana mayor del ejército, la ministra Cospedal, lanzó un nuevo anuncio: que Defensa adquirirá siete nuevos grandes programas de armas (blindados Piraña, fragata F-110, blindados Pizarro, UAV Reaper, avión de reabastecimiento en vuelo, nodos UME, helicópteros Chinook,), así como la renovación de las infraestructuras militares (cuarteles, dársenas y aeropuertos). Un ciclo inversor que en los próximos quince años puede suponer una inversión de 15.000 millones. Además, Cospedal también anunció que se enviarán más militares a las misiones en el exterior. Y añadió que desde el pasado 13 de noviembre, España junto a Alemania, Francia e Italia participa en la creación de la PESCO (Cooperación Estructural Permanente de Defensa), el nuevo organismo multilateral de defensa de obediencia europea, que supondrá un gasto militar extra, pues a tal efecto se ha creado un Fondo Europeo de Defensa con un presupuesto 500 millones que a partir de 2021 será 1.500 y al que España deberá contribuir. Todo lo cual sitúa a España en un escenario de un enorme gasto militar.
Es decir, se dispondrán de muchos recursos para combatir las amenazas violentas que dicen provienen del exterior en aras de una seguridad indefinida. Pero no habrá recursos para combatir las violencias internas de tipo estructural de una seguridad, ésta sí, muy definida: falta de vivienda social, guarderías, renta mínima garantizada, asistencia social, reducir listas de espera en sanidad, combatir la violencia de género. Por ejemplo, ésta última, ha generado una enorme alarma social por la violencia contra las mujeres, para combatirla, se suscribió un pacto entre todos los grupos parlamentarios para dotar un programa con 200 millones, que de momento tendrá que esperar pues no hay presupuesto y se funciona con el prorrogado de 2017.
Pero mientras tanto, el empresariado industrial, de la mano de María Dolores de Cospedal y el beneplácito de la cúpula militar, está preparando un escenario inversor que pretende llevar el gasto militar a proporciones inverosímiles y esperemos que inaceptables por la oposición.