Uzma, Nazia e Ilham se abrazan en verse. “¿Qué tal? ¿Todo bien? ¿Como están vuestros hijos?”, pregunta Ilham a las otras dos. Ilham es de Marruecos y llegó a Barcelona hace diez años. Uzma y Nazia son de Pakistán y hace doce y nueve años, respectivamente, que viven en el barrio del Raval de Barcelona. Las tres han sido alumnas de la asociación intercultural Diàlegs de Dona, un espacio donde han forjado una gran amistad.
Diàlegs de Dona es una entidad del barrio del Raval que tiene como objetivo la acogida y la socialización de las mujeres migrantes, a través del aprendizaje de las lenguas y el conocimiento del entorno y del funcionamiento de la sociedad que las acoge. Agrupa a más de 200 mujeres, principalmente procedentes de Pakistán y Bangladesh, pero también de regiones como el Magreb, India y África subsahariana.
Al igual que la gran mayoría de mujeres que asisten al centro, Uzma, Nazia e Ilham llegaron a Barcelona en procesos de reagrupamiento familiar, es decir, sus maridos ya vivían y ellas vinieron a la ciudad para a criar y cuidar a sus hijos. Al llegar aquí no sabían hablar ni castellano ni catalán y el proceso de adaptación a un entorno tan distinto al que estaban acostumbradas no fue nada fácil.
“Cuando llegué siempre me había de acompañar a mi marido a todas partes. No podía ir al médico sola porque no sabía comunicarme, era como si fuera muda”, explica Uzma. Por su parte, Ilham explica que los primeros meses lo pasó muy mal. Antes de mudarse a Barcelona, vivía en Terrassa con su marido, quien cogía el tren a las siete de la mañana para venir a trabajar en Barcelona y no volvía a casa hasta las diez de la noche. “Me pasaba los días en casa sola, llorando y llorando”, dice.

De la soledad a la red
Muchas de las mujeres que participan en la asociación Diàlegs de Dona vienen de sociedades muy patriarcales y tradicionales, donde la familia extensa -conformada por parientes de varias generaciones- tiene mucha importancia. Así, en sus países de origen tienen una red femenina de apoyo -sus madres, abuelas, hermanas, tías-, que pierden al llegar aquí y pasar a un modelo de familia nuclear con su marido y sus hijos.
Además, la mayoría provienen de matrimonios concertados, y cuando llegaron a Barcelona conocían poco su marido. “En algunos casos llegan aquí y han visto su marido sólo tres veces”, explica Mercè Amor, fundadora de la entidad y coordinadora del proyecto. Esto, sumado a que sus maridos trabajan muchas horas diarias, hace que se sientan muy solas.
“A menudo tienden al aislamiento, a quedarse encerradas en casa”, explica Amor. El objetivo de la entidad, pues, es proporcionar un espacio donde entren en contacto con otras mujeres, superando el miedo y adquiriendo una mayor seguridad, al tiempo que se fomenta su autonomía personal. Esto se hace a través de un acompañamiento llevado a cabo por otras mujeres durante todo el proceso de integración. Mercè Amor y Fátima Ahmed coordinan la iniciativa y la entidad cuenta con una veintena de mujeres voluntarias que dinamizan las clases. “Que todas seamos mujeres les proporciona un espacio de seguridad, donde poder abrirse. Si hubiera hombres, probablemente muchas no vendrían”, afirma Amor.

Uzma y Nazia han asistido a Diàlegs de Dona durante cuatro años e Ilham ha participado durante siete años. Ahora, ya se pueden comunicar sin dificultades en castellano y ya no es necesario que asistan a las clases. Sin embargo, siguen vinculadas a la entidad, participando en las actividades que se realizan. Desde la asociación, también les proporcionan recursos que satisfagan sus inquietudes. Nazia, por ejemplo, gracias a las recomendaciones de las coordinadoras de Diàlegs de Dona, ha hecho cursos de informática y de administración. “Aquí siempre nos ayudan, si tenemos cualquier duda o buscamos algún tipo de formación, acudimos a ellas”, explica Nazia.
Las tres ex alumnos agradecen mucho la tarea que ha hecho la entidad para ayudarlas a aprender el idioma e integrarse en la ciudad. «Ahora puedo ir sola a cualquier lugar y puedo hablar con todo el mundo», afirma Nazia. «Me siento feliz aquí», añade. El proceso de empoderamiento, pero, según la coordinadora del programa, es lento y complicado. «Son mujeres que han sido educadas desde una discreción absoluta, al principio son muy contenidas y poco espontáneas», explica Amor, quien añade que los tempos de cada son muy diferentes. «Hay mujeres que son más reaccionarias a la hora de hacer el cambio y ganar autonomía, pero otros pueden tardar muchos años».
Uzma, Nazia e Ilham afirman que Diàlegs de Dona se ha convertido en su segunda casa. «Aquí puedo hablar libremente, sin vergüenza, porque me dan mucha confianza», señala Uzma. Por su parte, Ilham explica que se siente muy cuidada por la entidad. «Te ayudan cuando te ven triste y siempre están a tu lado. Podemos compartir nuestros problemas con ellas, sin miedo y con confianza», dice.
Puentes de diálogos entre vecinos y vecinas
Uno de los objetivos de Diàlegs de Dona es la socialización de las mujeres migrantes, entendiendo ésta como su plena adaptación a la vida del barrio y de la ciudad. Para ello, una de las tareas más importantes que hace la entidad es incentivar la participación de las alumnas a las actividades del barrio y establecer puentes de diálogos con los vecinos y vecinas que hace años que viven en el Raval, un barrio donde más del 50% de la población es de origen extranjero.
«Hace años que detectamos que hay vecinos y vecinas del barrio que miran con reticencia la llegada de personas migrantes», explica Amor. En este sentido, Diàlegs de Dona intenta favorecer el conocimiento mutuo entre vecinos autóctonos y recién llegados, que comparten un mismo territorio pero que tienen costumbres y creencias diversas.
Siguiendo esta línea, la asociación participa en diversas asociaciones y mesas vecinales del barrio, como Tot Raval, que agrupa una cincuentena de entidades, la Mesa de Mujeres del Raval o las Catifaires del Raval. Además, las alumnas también participan en festividades como La Mercè, la Fiesta Mayor del Raval o el Festival de Cultura Ravales. Tampoco faltan en las manifestaciones del 8 de marzo y los diferentes actos que se organizan por el Día Internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres el 25 de noviembre.

Con motivo de la celebración del Día de la Mujer, el jueves 12 de marzo Diàlegs de Dona organiza, junto con la Mesa de la Mujer del Raval, la Fiesta Intercultural de la Mujer, un encuentro que el año pasado agrupó a unas 400 mujeres. Durante toda la mañana, se hacen talleres de peluquería y maquillaje, bailes, espectáculos musicales y muchas otras actividades. Las alumnas de Dàlegs de Dona participan en la organización, tanto a la hora de dinamizar los talleres como en otras tareas, como puede ser el registro de entradas. «Es una oportunidad de estar todas las mujeres del barrio juntas y es muy especial», destaca Ilham.


