Il·lustració | Eugènia Trallero

Las clases populares, las más desfavorecidas, siempre han sido culpabilizadas. Las crisis tienden a buscar culpables y el discurso de la alteridad intenta que el otro sea el responsable de los males colectivos. Y este otro suele ser el pobre, el migrante … Esto lo hemos vuelto a ver a raíz de la crisis del Coronavirus, un contexto en el que se ha culpabilizado a la clase trabajadora y migrada, que vive en las zonas donde la incidencia del virus ha sido más alta. Se habla de las malas praxis y la falta de higiene, pero no de las condiciones socioeconómicas que las provocan.

El caso más flagrante reciente lo hemos visto con el incendio del campo de refugiados de Moria, en Lesbos. El incendio criminaliza, culpabiliza y mata las personas más frágiles. Y lejos de poner solución, la política mira hacia otro lado, intentando hacer hincapié en la pandemia y no en medidas más urgentes que habría que poner ya en marcha. No podemos esperar que sólo algunas ONGs hagan lo mínimo para la supervivencia de la gente que el único crimen que ha cometido es haber nacido en un país hostil y en unas condiciones precarias.

Share.
Leave A Reply