En otoño de 2018, con veintiún años, la joven autora belga, Alix Garin, acaba sus tres años de estudios de cómic y decide mudarse a la capital, a Bruselas, con su pareja, Lucas, con el que lleva ya un año conviviendo en un piso de estudiantes. Pronto encontrará trabajo en prácticas como ilustradora en una pequeña agencia de comunicación, una tarea a la que se dedicará con intensidad y empeño para conseguir que la contraten a la finalización del período de prueba. Y lo consigue, aunque, en realidad, ella sigue pensando en su verdadera vocación y para la que se había formado: la de ser autora de cómics.
A partir de ese instante, Garin decide dedicar su tiempo libre a crear su primera novela gráfica, lo que supone un esfuerzo considerable de trabajo durante los dos años largos que dura su escritura y dibujo, una vez escogido el tema del que quería hablar. Esa ópera prima acaba convirtiéndose en un ejercicio de duelo, dedicado a la pérdida de su abuela mientras estudiaba en la universidad. Su muerte fue especialmente dolorosa por la estrecha relación entre las dos desde la infancia, por la cantidad de horas que pasaban juntas, aunque lo traumático del fatal desenlace se agravó por el alzhéimer que padecía la anciana desde hacía tiempo.

La novela gráfica No me olvides (Ne m’oublie pas, 2021), publicada en castellano en febrero de 2025 por el sello Astronave de Norma Editorial, con traducción de Xisca Mas, se convierte en un éxito en Francia y Bélgica. Alix Garin inventa una historia de una nieta que, literalmente, secuestra a su abuela de la residencia de la que se ha intentado escapar treinta veces seguidas en poco tiempo, con la consiguiente preocupación de los cuidadores y de la familia, puesto que las capacidades cognitivas de la mujer están mermadas por el alzhéimer que padece. Mientras su madre pacta con la dirección del centro aplicar una medicación más fuerte que limite ese impulso continuo de escaparse, la nieta descubre la tierna intención de su abuela: llegar pronto a su casa para que no se enfaden sus padres, preocupados por el retraso de su hija adolescente.
La nieta decide volver al día siguiente, sola, sin su madre, para sacar a pasear a su abuela sin ningún problema por parte de la residencia y, una vez en el exterior, la sube a su coche y se escapan. El objetivo es realizar un largo viaje las dos juntas que las lleve hasta la casa familiar de la infancia de su abuela, quizás con una pequeña esperanza de que le sirviera para recuperar algo de lucidez, al menos de forma fugaz. Las vivencias de ese viaje serán descritas a lo largo de la novela gráfica, un trayecto mucho más complicado de lo que había imaginado (aunque, quizás, no lo había pensado mucho), teniendo en cuenta la condición de la abuela, que en ocasiones no reconoce a su nieta, y que se siente perdida sin la rutina del día a día de la residencia. Un periplo de las dos que servirá, a la vez, para conocerse mejor pero, también, para despedirse. Durante el trayecto, la joven reflexiona sobre su vida ante los retos que van apareciendo, incidencias de todo tipo, además de tener en cuenta que, en el fondo, ha secuestrado a la anciana sin avisar a nadie y sin contestar a las llamadas de teléfono, así que es consciente que también tiene a la policía detrás de ella. Pero el objetivo del viaje no ha cambiado.

Una parte importante de la producción de la novela gráfica la realizó durante el confinamiento (la fecha de publicación de la versión en francés es de enero de 2021), compartiendo el espacio con su pareja, los dos realizando teletrabajo. La esperada segunda novela gráfica de la autora se gestó poco a poco durante los siguientes meses mezclados con la promoción de su ópera prima, aunque tardaremos en conocer su contenido, porque en enero de 2023 decidió que su siguiente obra sería el relato de su experiencia personal sobre un problema de salud que le afectó durante años y que tuvo una gran influencia en su relación de pareja. El resultado es el cómic Impenetrable (Impénétrable, 2024), publicado en septiembre de 2025 por Norma Editorial, con traducción al castellano de Eva Reyes y al catalán de Pilar Garriga, con rotulación de Rocío Vargas, una tarea importante en algunas viñetas y páginas donde la autora utiliza la tipografía y el estilo de las letras para mostrar su estado de ánimo y sus pensamientos.
Con veintiséis años, Garin describe en Impenetrable las tribulaciones sufridas en el último lustro, que se inicia cuando detecta dolor en el momento de la penetración cuando hace el amor con su pareja, una experiencia que ahora conocemos con detalle, después de que, de forma muy generosa y valiente, la autora narre su intimidad más personal con el ánimo de que pueda servir a otras personas que tengan síntomas parecidos. Eso sí, teniendo en cuenta que es una autobiografía sincera, no la recomendación de un profesional de la salud. De hecho, para estos profesionales puede resultar muy interesante poder ver lo que realmente está percibiendo el paciente, o, como sociedad, analizar como gestionamos los problemas de salud mental y, también, como los prejuicios culturales pueden condicionar lo que se espera de ti en una relación de pareja.

Ese primer día de dolor venía precedido de una época muy estresante: «Tres meses después de llegar a Bruselas firmo un contrato con la agencia. Y, poco después, un contrato de edición para hacer una primera novela gráfica… Mi sueño… Trabajo setenta horas a la semana… Como mal, duermo poco… Tengo crisis de ansiedad… Mi cuerpo flojea… Me desmayo a menudo… Los médicos no me encuentran nada… La tristeza no se diagnostica», afirma la autora en una secuencia de viñetas en la que el lector entiende que no solo está pasando por la presión de un nuevo trabajo con la incertidumbre de que te mantengan el contrato, sino que, además, te has comprometido a realizar tu primera obra que contiene una gran carga emocional, haciéndole recordar continuamente la pérdida de su abuela. Si el viaje de la protagonista de ese cómic era una despedida en vida, dibujar esa historia se convierte en el duelo particular de su autora.
En una de las viñetas de Impenetrable, Garin escribe uno de los pensamientos que le vienen a la cabeza justo después de acabar en urgencias de un hospital: «Me guardo todo esto dentro de mí, porque no tengo derecho a quejarme, porque todo me sale bien», reconociendo implícitamente lo que parece un síntoma asociado al síndrome del impostor, aunque no reconoce miedo al fracaso o dudas de su propia habilidad, pero su comportamiento podría indicarlo. Una vez que el dolor aparece en sus relaciones íntimas, es cuando se inicia el calvario para la joven. Su comportamiento es interesante, puesto que, además de ser lo que hizo en realidad, podría parecerse a lo que podría hacer cualquier persona en su lugar. La primera estación de su peregrinar es la farmacia, a la que se dirige con vergüenza. Los 14,90€ del lubricante recomendado lo recibe con una exclamación: «¡Sí que es caro!»

El remedio no es suficiente y la tortura física la sufre en silencio, a escondidas de su pareja, que descubrirá atónito un año después que se ha convertido en un maltratador involuntario, ante los pensamientos de Alix, que pensaba que debía de seguir con las relaciones sexuales como siempre habían sido, en intensidad y frecuencia, quizás esperando que su pareja se diera cuenta de que algo había cambiado y había algo que no funcionaba bien. La siguiente parada es en una consulta de ginecología, una profesional que le detecta fisuras como consecuencia de las relaciones sexuales mantenidas, una heridas físicas que se deberán de curar. El primer diagnóstico es que podría ser provocado por una infección, por hongos o un liquen, que, finalmente, resulta con un diagnóstico negativo en las pruebas realizadas. Unos resultados que le llegan por correo postal al cabo de unos días.
Ante el continuo remordimiento de culpa por lo que debía de estar viviendo su pareja, y la incertidumbre de no saber exactamente lo que le pasa, le lleva a la siguiente fase: visitar a una psicóloga. Unos estereotipos sociales que asocian el orgasmo a la penetración o a la necesidad de que las parejas tengan relaciones sexuales completas se convierten en una losa para una persona que sufre un gran dolor físico y una pérdida de la lívido de forma manifiesta, provocado por el terror de la tortura que le espera en la cama. Después de varias sesiones de terapia, el inicio del confinamiento coincide con la decisión de no volver a asistir a la consulta: «No me sirvió de nada… Después de unas cuantas sesiones, vi que el tema la sobrepasaba». Pero no se podía rendir, así que la siguiente etapa fue visitar a una sexóloga: «Cada vez tengo que repetir la historia desde el comienzo. He aprendido a poner nombres a todo esto, y eso es ya una victoria», exclama en una viñeta. Aunque después de unas cuantas sesiones y añadir aún más confusión y restar algunos billetes con cada visita, de nuevo decide que no es la solución más adecuada.

Garin decide explicar lo que le está sucediendo a su mejor amiga, quizás buscando su complicidad y comprensión. Y es la amiga la que le indica que los síntomas que explica son compatibles con el vaginismo, palabra desconocida para ella, a pesar de todo el bagaje que llevaba ya recorrido. Y es una pista suficiente para buscar a especialistas que la puedan ayudar finalmente. La autora explica en las entrevistas promocionales que quería narrar una historia que tuviera un final y que la historia fuera lo más cercana a la realidad vivida, aunque reconoce que algunas decisiones que tomó fueron singulares, tanto en su comportamiento posterior una vez diagnosticada como por el consumo de sustancias prohibidas, pero eso lo deberá de descubrir el lector de la novela gráfica.
«El vaginismo es un trastorno sexual poco conocido, aunque afecta a miles de mujeres. Se trata de una disfunción sexual bastante frecuente que se manifiesta con una contracción involuntaria: es el cierre reflejo de los músculos del suelo pélvico. Esta contracción puede hacer que la penetración sea imposible o posible pero muy dolorosa», lee la autora en la página web Les Clés de Vénus, una asociación creada en 2009 cuyo propósito es informar al público en general y a los profesionales sobre el vaginismo y las dispareunias, trastornos y enfermedades que afectan a las mujeres en su sexualidad, y apoyarlas durante su trayectoria terapéutica. Una web que aparece en los agradecimientos de una novela gráfica que ganó, de forma merecida, el Premio del Público France Télévisions 2025 en el Festival International de la Bande Dessinée d’Angoulême.
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