A lo largo de 2025 se han publicado diversas investigaciones para comprender la dinámica fluvial de los ríos y barrancos desbordados durante la tarde-noche del 29 de octubre de 2024 (en adelante 29-O). Estudios que han desmentido el alud de fábulas y desinformaciones sobre esta cuestión que circularon después de la DANA y que han servido para esclarecer científicamente qué sucedió ese trágico día. En la Tabla 1 mostramos la dimensión de la inundación citando las rieras desbordadas, tanto principales como afluentes, y los municipios más afectados. Esta información ha sido confeccionada en base a dos rigurosos documentos. El primero es la “Propuesta de Plan para la recuperación y mejora de la resiliencia frente a las inundaciones en el territorio afectado por la DANA en la Comunidad Valenciana”, presentado a consulta pública por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHX) en junio 2025: https://www.miteco.gob.es/es/agua/participacion-publica/consulta . El segundo es el artículo publicado en diciembre de 2025 en Cuadernos de Geografía , 114-15, titulado “Por dónde corre el agua. El papel de la geomorfología en las riadas de la Huerta Sur del 29 de octubre de 2024”: https://turia.uv.es/index.php/CGUV/index Un estudio realizado por Francesca Segura, Carles Sanchis y Pablo Giménez, investigadores de las universidades de Valencia, Alicante y Politécnica de Valencia. Es recomendable consultar estos informes para una mejor comprensión de los procesos de inundación provocados por los ríos Magro, Júcar y Turia, la rambla de Chiva-Poio-Torrent, el barranco de Picassent y los barrancos afluentes o tributarios de estas cuencas principales. Y también para estar mejor informados como ciudadanos y más preparados frente a futuras inundaciones.

Barrancos de la cuenca de la rambla de Chiva-Poio-Torrent que provocaron las inundaciones en las comarcas de la Foia de Buñol, el Camp de Turia y l'Horta Sud. Fuente: Confederación Hidrográfica del Júcar.
Barrancos de la cuenca de la rambla de Chiva-Poio-Torrent que provocaron las inundaciones en las comarcas de la
Hoya de Buñol, el Camp de Túria y l’Horta Sud. Fuente: Confederación Hidrográfica del Júcar.

 

Esquema de los flujos principales de crecida de los sistemas de los barrancos de Chiva-Poio-Torrent y Poçalet-Saleta.Fuente: Confederación Hidrográfica del Júcar.
Esquema de los flujos principales de crecida de los sistemas de los barrancos de Chiva-Poio-Torrent y Poçalet-Saleta.
Fuente: Confederación Hidrográfica del Júcar.

En las comarcas de la cuenca del Júcar, la crecida del río Magro provocó amplios desbordamientos y graves daños materiales y humanos. Durante la tarde del día 29, el aumento de caudal del Magre produjo el llenado del embalse de Forata en 12 horas. Ese mismo día, a partir de las 17.30 horas, se produjo desagües por el aliviadero para laminar mejor la avenida, lo que permitió reducir el caudal de entrada de 2.050 m³/sa 1.100 m³/s en su salida. A las 17:52 horas la CHX activó el escenario 1 del plan de emergencia de la presa ya las 18:05 horas el escenario 2 de riesgo de rotura de la presa. Aunque las salidas del embalse de Forata fueron de 1.100 m³/s, los elevados caudales aportados por las subcuencas aguas abajo del embalse hicieron que el caudal máximo de toda la cuenca del Magre se haya estimado, preliminarmente, en más de 4.000 m³/s. Los caudales de la cuenca del Magro aguas abajo del Forata causaron daños graves en las poblaciones de Utiel, Buñol, Alcudia, Carlet, Guadassuar y Algemesí, entre otros, a pesar de la laminación de la avenida.

La crecida del Júcar se debió principalmente al río Magro, pero los caudales del Júcar ya eran elevados por las aportaciones de los ríos Sellent y Albaida. El pantano de Tous almacenó íntegramente los caudales recibidos, estimados en unos 400 m³/s, mientras que el Sellent y la Albaida tenían caudales moderados. El caudal del Júcar, tras la confluencia con el Magro, produjo desbordamientos hacia el Parque Natural de la Albufera y el marjal de Tabernes de la Valldigna, inundando una parte importante de la Ribera del Júcar, registrando un caudal cercano a 1.600 m 3 /s en la estación de aforos del Muerto.

Estaciones de aforo en los ríos Magro y Júcar y municipios de la Ribera Alta y Baixa más afectados por las inundaciones. Fuente: Fuente: Confederación Hidrográfica del Júcar.
Estaciones de aforo en los ríos Magro y Júcar y municipios de la Ribera Alta y Baixa más afectados por las inundaciones. Fuente: Fuente: Confederación Hidrográfica del Júcar.

En cuanto a la Huerta Sur, cabe destacar que la zona inundada el 29 de octubre fue mucho mayor que la que figura en los mapas de peligrosidad del Sistema Nacional de Zonas Inundables, donde se simulan Áreas con Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI) –como es el caso de la cuenca de la rambla de la rambla de Riesgo de Inundación de la Comunidad Valenciana cuya finalidad es coordinar acciones de prevención y protección contra inundaciones. La dinámica fluvial es muy compleja en esa comarca. Se registraron diversas inundaciones que no fueron sincrónicas.

El sistema hidrológico que más daños causó en l’Horta Sud es la rambla de Chiva-Poio-Torrent. Esta cuenca hidrográfica de 479 km 2 la forman 81 barrancos, muchos de ellos de conexión no demasiado clara que en momentos de grandes inundaciones funcionan de forma conjunta. De todas las torrenteras secundarias de la cuenca destacan por su tamaño los barrancos Grande, Gallo, Canaleja, Pelos, Gallego y 9 de 22

Horteta, que aportaron caudales de crecida a la rambla principal causando caos y destrucción en Torrent, Paiporta, Picanya, Catarroja, Albal, Massanassa, Alfafar, Benetússer y Sedaví. Destaca también la fuerza destructiva del sistema formado por los barrancos de Poçalet y Saleta, que negaron Aldaia, Alaquàs, Quart de Poblet, Xirivella y las pedanías del sur de la ciudad de Valencia. Las aguas de la Saleta se juntaron con las de la rambla de Torrent en los términos de Alfafar, Benetússer y Sedaví.

Cabe señalar que hasta 1957 las aguas desbordadas del Poio, Pozalet y Saleta desaguaban en el desaparecido barranco de la Rambleta de Valencia. La construcción del Nuevo Cama del Turia interrumpió este flujo y en la riada de 2024 ha sido una barrera infranqueable y se ha visto cómo las aguas de estos barrancos ahogaron las pedanías del sur de Valencia.

La topografía de la cuenca (un desnivel de 700-900 m entre las sierras de cabecera y la desembocadura, que desciende hasta niveles inferiores a 100 m en menos de 50 km), provocó una inundación rayo o flash flood , que consiste en una crecida rápida de los cabos su velocidad. La rambla de Poio no fue la única causante de la riada. Un estudio cronológico de los volúmenes de precipitación en las subcuencas de esta rambla durante el 29-O, coordinado por Alejandro J. Pérez Cueva de la Universidad de Valencia, plantea que se juntaran los picos de caudal de l’Horteta, Gallego y la parte baja del Poio (que rompió el aforo 3 y 3 ). triplicó esa cantidad. Afirma también que llegaron primero las aguas de l’Horteta y seguidamente lo hicieron las del Gallego y Poio, con cierta laminación del pico de crecida.

En el caso del Turia, La estación de aforos EA-25 La Presa, que dejó de funcionar a las 22.35 h del día 29, viene registrar un caudal de 1.762 m³/s). El caudal en Vilamarxant alcanzó los 1.943 m³/s a las 2.25 hy en el azud del Reparto 2.031 m³/s a las 4.35 h, ya cerca de la desembocadura en el mar. Ese caudal pudo ser evacuado por la cama nueva del Turia, diseñada para 5.000 m³/s, sin dificultad, según la CHX. En la riada de 2024 el caudal del Turia se alimentó principalmente de escorrentías del río Reatillo, la rambla de Castellarda y pequeños barrancos.

La magnitud de la riada en l’Horta Sud ha permitido constatar un hecho inquietante. Las hondonadas del terreno y los paleocauces de antiguos barrancos desaparecidos han sido clave en el agravamiento de la inundación ya que han aumentado considerablemente la lámina de inundación en algunos pueblos. Así lo demuestra el estudio «Por dónde corre el agua en una inundación» arriba mencionado. Los paleocauces son antiguas camas de barrancos abandonadas que han quedado sepultadas o modificadas por abanicos aluviales producidos cuando las rieras buscan perfiles de circulación más favorables. La acción urbanizadora que ha sufrido l’Horta Sud en las últimas décadas (se ha construido sobre estas antiguas ramblas) hace difícil su reconocimiento visual; la mayoría de ellos no se ven porque están tapados por asfalto, viviendas o infraestructuras viarias. La activación de los paleocauces sólo se produce cuando existen desbordamientos extraordinarios, como ocurrió el 29-O. Los autores de esta investigación señalan que las aguas desbordadas buscaban los antiguos cajeros y hondonadas en zonas hoy urbanizadas intensificando así los daños. Son los casos concretos del paleocajero del barranco de la Saleta (afecta a las pedanías del sur de Valencia) y varios paleocauces del margen derecho e izquierdo del barranco de Torrent que afectaron gravemente a Paiporta, Alfafar, Massanassa, Catarroja y Albal. La experiencia de l’Horta Sud debe hacer reflexionar a las administraciones para que incorporen a los paleocauces en la gestión del territorio y el diseño urbanístico municipal contra el riesgo de inundaciones.

La desaparición del barranco de la Rambleta de Valencia (ubicado en la antigua huerta de la Acequia de Favara), y también del barranco de la Rambleta de Catarroja-Albal, son dos ejemplos de cómo la antropización del suelo se ha realizado inconscientemente en territorios de alta peligrosidad de inundación. Hoy estos antiguos barrancos son paleocauces cubiertos de asfalto. Pero el agua tiene memoria y siempre vuelve a su cama. En la riada de 2024, estas dos ramblas –convertidas hoy en paleocauces– “reclamaron sus escrituras” y las aguas arrasaron en todo lo que encontraron a su paso.

La Rambleta de Valencia estaba conectada antiguamente al sistema de aluviones de los barrancos de Poçalet, Saleta y Poio y también al desaparecido barranco de Patraix de Valencia. La Rambleta ocupaba la parte final de esta subcuenca. Se iniciaba junto a l’Alqueria dels Aiguamolls al sureste del cementerio municipal, y desaguaba en los marjales del litoral. En episodios de lluvias torrenciales, la Rambleta evacuaba las aguas de los barrancos de Poçalet, Saleta y Poio, nutrido éste último por el barranco de Gallego. Lo constatan estudios de Carlos Sanchis y José Miguel Ruiz. Así fue hasta la riada de 1957. Pero a mediados del siglo XX empezó a urbanizarse la huerta de Favara culminando el proceso con la creación del barrio de Sant Marcel·lí, que empezó a edificarse a partir de 1949. Posteriormente, la construcción del Nuevo Cama 10 de 22 del Turia y V-30 después de la riada de 1957 acabó definitivamente con la Rambleta, impidiendo así evacuar los caudales provenientes de los barrancos del Pla de Quart. Las consecuencias de ello han sido nefastas para l’Horta Sud, en la riada de 2024 las aguas del Poçalet, Saleta y Poio toparon con la barrera del Nuevo Cama del Turia desviando los caudales hacia las pedanías del sur de Valencia parte de los municipios de Alfafar, Benetússer y Seda. Recordemos, ese amargo 29 de octubre murieron en este embudo 50 personas por este orden: Valencia 16, Alfafar 15, Benetússer 10 y Sedaví 9.

Paleocajeros activados en la riada del 29 de octubre de 2024. 1. Rambleta de Catarroja. 2. Paleocajeros de Orba-Rabisanxo (Alfafar-Massanassa). 3. Rambleta de la Huerta de Favara. 4. Sequiol de Borrull. 5. Paleocajero del Molino de la Campanilla. 6. Paleocajero de la Cañada. 7. Paleocajero del Ràfol. Fuente: Francesca Segura, Carles Sanchis y Pablo Giménez: "Por dónde corre el agua. El papel de la geomorfología en las riadas de la Huerta Sur del 29 de octubre de 2024", Cuadernos de Geografía, 114-15. Universidad de Valencia.
paleocauces activados en la riada del 29 de octubre de 2024. 1. Rambleta de Catarroja. 2. paleocauces de Orba-
Rabisanxo (Alfafar-Massanassa). 3. Rambleta de la Huerta de Favara. 4. Sequiol de Borrull. 5. Paleocajero del Molino
de la Campanilla. 6. Paleocajero de la Cañada. 7. Paleocajero del Ràfol. Fuente: Francesca Segura, Carles Sanchis y
Pablo Giménez: “Por dónde corre el agua. El papel de la geomorfología en las riadas de la Huerta Sur del 29 de octubre
de 2024″, Cuadernos de Geografía, 114-15. Universidad de Valencia.

Asimismo, el barranco de la Rambleta de Catarroja actuaba como un aliviadero del barranco de Torrent. A partir de la década de 1950 se produjo la paulatina desaparición de la rambla por la construcción masiva de viviendas, configurando la avenida de la Rambleta, una de las barriadas más pobladas de Catarroja y la zona del pueblo más afectada por las riadas de 1957 y 2024. Hoy el barranco sólo conserva un tramo de agua riadas de 1864, 1897, 1957 y 2024. En la riada de 2024 murieron 30 personas en Catarroja y 3 en Albal.

La situación es también compleja en el barranco de la Saleta, que sólo conserva una parte del cajero en el término de Aldaia. Aguas arriba se ve afectado por el nudo de las autovías A-7 y A-3 y varios polígonos industriales, mientras que aguas abajo el cajero desaparece completamente por los términos de Xirivella y Valencia, sin posibilidad alguna de desaguar en la desaparecida Rambleta de Valencia.

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