La restitución de la confianza ciudadana con los gobernantes pasa por asumir una de las demandas más recurrentes de los miles de afectados por la riada: la construcción de obras hidráulicas de defensa contra inundaciones. En varios artículos ( https://ecstatic-pike.82-223-1-47.plesk.page/ca/una-riuada-de-mort-i-destruccio/ ) he explicado la problemática por la falta de obras hidráulicas para mitigar las avenidas en la cuenca del Poio. El proyecto «Adecuación Ambiental y Drenaje de la Cuenca del Poyo Vertiente en la Albufera», presentado por la CHX en 2006 y aprobado en 2009, fue paralizado por el Gobierno de Mariano Rajoy. De hecho, la primera fase, el desvío de la Saleta hacia el Nuevo Cama del Turia, se licitó en enero de 2011 y se expropiaron los terrenos por un valor de 8,2 M€, pero el nuevo gobierno salido de las elecciones del 20 de noviembre del mismo año detuvo su ejecución. El proyecto caducó en 2017 por no ejecutarse las obras. En 2020 el gobierno de coalición del PSOE y Sumar empezó una nueva tramitación ambiental, pero la riada de 2024 llegó más pronto que las obras.

El hecho es que no son pocos los expertos en ingeniería hidráulica, urbanismo y gestión de catástrofes quienes piensan que de haberse realizado la adecuación de la cuenca de Poio se hubieran reducido los efectos devastadores de la riada de 2024, aunque no hubiera evitado la inundación. Así lo declararon en varios foros, entre otros, los ingenieros Javier Machí y Federico Bonet, el arquitecto urbanista Julio Gómez-Perretta; el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina; o el catedrático de Ingeniería Hidráulica de la Universidad de Valencia, Félix Francés, experto en la rambla de Poio. Tampoco se ejecutaron las obras antiriadas tan demandadas por los ayuntamientos de la Ribera Alta y Baixa en el río Magre, bajo Júcar y barrancos de Barxeta y Casella, que el 29-O devastaron la comarca.

Tras la riada de 2024 el Gobierno ha reanudado los proyectos mencionados en la “Propuesta de Plan para la recuperación y mejora de la resiliencia frente a las inundaciones en el territorio afectado por la DANA en la Comunidad Valenciana”. El plan contempla la adaptación y mejora de los proyectos existentes y la incorporación de nuevos proyectos. En las tablas 4 y 5 se detalla un resumen de las actuaciones previstas a ejecutar entre 2026 y 2030. La CHX defiende que estos proyectos respetarán lo máximo posible la naturaleza de los ciclos fluviales de las rieras ya que, además de obra dura de escollera y hormigón, se prevén actuaciones de reforestación y restauración inundables de laminación de caudales en los cursos medio y bajo .

Tabla 4 . Obras de defensa contra inundaciones planeadas por la CHX en las cuencas hidrográficas del río Magro, bajo Júcar, barranco de la Saleta y rambla de Chiva-Poio-Torrent, 2026-2030. Nuevos proyectos y adaptación y mejora de proyectos existentes. Actuación

Inversión M€

Obras de protección frente a inundaciones en la cuenca del río Magro y afluentes. (nuevos proyectos).

Acondicionamiento y mejora de la red de drenaje en el tramo bajo del río Júcar. (adaptación y mejora de proyectos existentes)

– Adaptación a la inundabilidad del barranco de Casella y mejora de su capacidad.

– Zona de laminación natural en la confluencia de los barrancos de Casella y Barxeta.

– Adaptación al riesgo de inundación del barranco de Barxeta (Fases I y II).

Elementos estructurales de protección contra inundaciones en el casco urbano de Cagullada en el municipio de Carcaixent.

335

42,2

Desvío de las aguas del barranco de la Saleta de Aldaia hacia el Nou Llit del Túria (adaptación y mejora de proyectos existentes).

90

Actuaciones en la cuenca de la rambla de Chiva-Poio-Torrent

– Actuaciones de reforestación y restauración hidrológico-forestal en la cuenca de la rambla de Chiva-Poio-Torrent y barranco de la Saleta (proyecto adaptado).

– Adecuación de zonas inundables de laminación de caudales en los barrancos de La Poçalet y Saleta para protección de poblaciones y polígonos industriales (proyecto adaptado).

– Protección frente a los desbordamientos adaptando la cama y estructuras de cruce del barranco de Chiva-Poio-Torrent entre Picanya y la autovía V-31 (nuevo proyecto).

– Restauración ambiental del barranco de Chiva-Poio-Torrent en el Parque Natural de la Albufera de Valencia (nuevo proyecto).

334,8

Total

802 M€

Fuente: CHX: Propuesta de Plan para la recuperación y mejora de la resiliencia frente a las inundaciones en el territorio afectado por la DANA en la Comunidad Valenciana (2025). Elaboración propia.

Cabe decir que las asociaciones ecologistas y expertos en geografía y geomorfología hidráulica, como Francesca Segura y Carles Sanchis, entre otros muchos, opinan que estas obras no podrán controlar inundaciones de gran magnitud como la de 2024. Reclaman intervenciones que respetan el funcionamiento natural de los arroyos para que al salir de los cachorros de sus cajos naturaleza. “Ignorar el funcionamiento natural de los ríos suele tener un coste muy elevado”, señalan. Proponen propuestas diseñadas por equipos multidisciplinares para disminuir la magnitud de las inundaciones y la vulnerabilidad de la ciudadanía. Sea como fuere, el caso es que buena parte de parte de ciudadanía de las zonas afectadas y los partidos políticos mayoritarios son partidarios de ejecutar obras que mitigan los efectos de las inundaciones, mejor eso que nada, opinan.

Tabla 5 . Otras actuaciones previstas sin cronograma de ejecución Actuación

Inversión M€

Adecuación del nuevo cauce del Turia (excavación para ampliar el cajero y recrecimiento de los muros para llegar a una capacidad de 5.800 m 3 /sy hasta 7.000 m 3 /s en fases posteriores (no contemplada en el cronograma de actuaciones)

100

Programa de adaptación al riesgo de inundación y mejora de la resiliencia en edificios y viviendas situadas en zonas inundables afectadas por la DANA

60

Revisión de la cartografía de peligrosidad y riesgo frente a inundaciones y elaboración de nueva cartografía en tramos no estudiados.

3

Total

163 M€

Fuente: CHX: Propuesta de Plan para la recuperación y mejora de la resiliencia frente a las inundaciones en el territorio afectado por la DANA en la Comunidad Valenciana (2025). Elaboración propia.

De todos los proyectos previstos, el más avanzado es el desvío de la Saleta hacia el Nuevo Cama del Turia, que incorpora como mejora zonas de laminación de caudales . La CHX puso en exposición pública la integración paisajística del proyecto, abierto hasta el 25 de mayo de 2025. Un trámite previo para iniciar la fase de licitación. El citado estudio ha recibido 41 alegaciones de particulares, entidades sociales, administraciones locales y autonómica, así como colectivos ecologistas y vecinales. Piden, entre otras cosas, la participación en el proyecto hidráulico de Quart de Poblet, Manises y Xirivella, así como la participación vecinal del Barrio del Cristo, barriada de Aldaia y Quart que se opone a las obras de la Saleta. Otros solicitan la suspensión del proceso hasta que se haga el estudio constructivo del Poçalet y sus afecciones al Aeropuerto de Manises, Quart de Poblet y Ribarroja de Túria. También se opone al proyecto la asociación ecologista Per l’Horta por la afectación que supone a 15 hectáreas de huerta el desvío de la Saleta. Por su parte, el ayuntamiento de Torrent reclama un plan integral a los barrancos de Torrent y l’Horteta inspirado en el Plan Sur de Valencia. En el futuro se verá cómo evolucionan estos proyectos.

Infografías del proyecto de desvío del barranco de la Saleta hacia el nuevo cauce del Turia. Fuente. Confederación Hidrográfica del Júcar.

Sección transversal de la vía verde proyectada del desvío de la Saleta. Fuente: (CHJ-TYPSA, 2025).

Durante el evento de la DANA, los barrancos de Poçalet-Saleta inundaron ampliamente el polígono industrial del Oliveral en Ribarroja de Turia, los polígonos industriales en Quart de Poblet, incluido el centro comercial de Bonaire de Aldaia, y los núcleos urbanos de Aldaia y Alaquàs. Por eso, la CHX planteado zonas de almacenamiento controlado (figura adjunta) para proteger los polígonos y áreas urbanas. Una de las zonas de laminación controlada podría situarse aguas arriba de Loriguilla y otra inmediatamente aguas arriba del cruce con la A-7. Las áreas donde se localizarían estas zonas están ocupadas en la actualidad principalmente por terrenos agrícolas y son limítrofes a varios polígonos industriales.

Zonas de laminación controlada a estudiar en el barranco de Poçalet-Saleta. Fuente: CHX.
Zonas de laminación controlada a estudiar en el barranco de Poçalet-Saleta. Fuente: CHX.

 

Las alegaciones más exigentes vienen del Ayuntamiento de Valencia. Teniendo en cuenta que la mayoría de las inundaciones de la cuenca de Poio van asociadas a las crecidas del Turia, este consistorio señala que los caudales añadidos al Nuevo Cama del Turia procedentes de los proyectados desvíos de la Saleta (130 m 3 /s) y de Poio (700 m 3 /s) podrían sobre sur de la ciudad. CHX lo ha desmentido con datos objetivos. Asegura que la capacidad del Nuevo cauce del Turia (4.200 m 3 /s) es suficiente para acoger los caudales de los dos barrancos mencionados. Afirma, además, que el desvío de la Saleta evitaría o minimizaría futuras inundaciones en las pedanías del sur. En todo caso, la CHX, para prevenir, contempla el recrecimiento del cajero del Nuevo Cama del Turia mediante barreras tipo New Jersey para evitar desbordamientos ante una posible avenida de 5.000m 3 /s.

Así las cosas, la CHX ha contestado a las alegaciones y saca adelante el proyecto y ha anunciado que en 2026 se adjudicarán las obras de la Saleta. Un proyecto muy esperado por el ayuntamiento y vecinos de Aldaia después de más de 40 años de reivindicaciones de todos los alcaldes democráticos del pueblo.

Planificar un nuevo urbanismo en previsión de futuras riadas

Uno de los retos más complicados a los que se enfrenta la sociedad valenciana tras la DANA es la reordenación urbanística del territorio y vías de comunicación en coherencia con el riesgo de inundaciones. De momento ninguna administración ha abierto este melón, cuya reconstrucción se está limitando a reparar lo destrozado sin tener en cuenta mejoras de resiliencia urbana adecuadas para hacer frente a futuros episodios de inundación.

Pero la realidad es tozuda, al menos en l’Horta Sud, donde muchas decisiones que se han tomado no se han hecho en clave metropolitana sino atendiendo a intereses municipales, sobre todo de la ciudad de Valencia. Muchos expertos destacan que la ocupación de la cuenca hidrográfica por una trama urbana, industrial y de infraestructuras viarias que invade zonas inundables, camas de barrancos y zonas de huerta, que en el pasado laminaban inundaciones, ha contribuido a agravar más la devastación de la riada de 2024. comarca la más apretada del País Valenciano. En 2024 los veinte municipios que conforman la Huerta Sur sumaban 492.762 habitantes, según el INE, mientras que la densidad media de población en la comarca era de 2.098 habitantes por km², cifra que multiplica por ocho la densidad media de la provincia de Valencia (250 hab./km²). En la actualidad en la zona afectada un alto porcentaje de la población reside en viviendas que han sido construidas en zonas inundables, con posterioridad al año 2000, lo que hace que sea un territorio muy vulnerable. La impermeabilización de los suelos en estas zonas urbanas reduce la capacidad de infiltración del agua en el suelo, aumentando la peligrosidad de la inundación. 21 de 22

El problema viene de lejos, desde la creación de la franquista Corporación Gran Valencia (1947 y 1986), en la que Valencia subordinó urbanísticamente a 30 poblaciones de l’Horta Nord i Sud y favoreciendo un crecimiento urbano desordenado de barriadas obreras basado en la ocupación indiscriminada de suelo agrícola, cauces de barrancos y zonas inundables. Era la época del desarrollismo. Sin embargo, a partir de 1982, ya en democracia, ni las instituciones autonómicas y locales ni las normas de planificación territorial aprobadas han logrado racionalizar el urbanismo de acuerdo con los procesos de inundación. No lo hizo el Consejo Metropolitano de l’Horta (1987-1999) y se han aplicado con bastante laxitud las Normas de Coordinación Metropolitana de 1988, el Plan de Acción Territorial para la Prevención de las Inundaciones (PATRICOVA) de 2003 y el Plan de Acción Territorial Metro.

Planificar un nuevo urbanismo en previsión de futuras inundaciones significa hacer un cambio radical hacia un modelo de soluciones basadas en la naturaleza, como la creación de zonas verdes y cubiertas vegetales para absorber el agua, sistemas de drenaje sostenibles, barreras de protección a los núcleos urbanos cruzados por ríos y barrancos, no construir más en zonas inundables, renatural desbordamientos, mitigar el efecto ‘toma’ de las infraestructuras de comunicación de alta capacidad (autovías y vías férreas), e incluso reubicar si es necesario la población de barrios situados junto a barrancos que fueron arrasados ​​por la DANA. Esto significa darle la vuelta al urbanismo que se ha venido haciendo en esta comarca en los últimos sesenta años.

Sin embargo, en algunas reconstrucciones no se están haciendo bien las cosas. En la Pista de Silla (V-31) las reparaciones se han limitado a sustituir las barreras de hormigón tipo New Jersey por guarda raíles convencionales, un simple parche. Igualmente en los cuatro puentes proyectos por la Generalitat Valenciana en Ribarroja de Turia afectados por la riada no consta la consideración del riesgo hidrodinámico () ni tampoco su efecto sobre la inundabilidad del entorno. También, en la reconstrucción del puente del metro sobre el barranco de Torrent en Paiporta, no se ha tenido en cuenta la influencia de las inundaciones. Así consta tn el informe “Puentes y riesgo de inundación: efecto amplificador en Paiporta, realizado por la Fundación Matrix bajo la coordinación de Javier Montalvo, profesor de hidráulica de la Universidad de Vigo. Esta fundación, que ha enviado el estudio a la Generalitat, la CHX y ayuntamientos, recomienda hacer puentes con tableros de mayor altura de los barrancos de tipo tablero con arco o atirantado.

Todas estas cuestiones urbanísticas siguen siendo asignaturas pendientes que si no se resuelven pronto se repetirá el descalabro del 29-O. Es de vital importancia que la Generalitat Valenciana, la CHX y los municipios del área metropolitana de Valencia se coordinan para abordar esta situación en clave comarcal, además de otros problemas pendientes como son la reordenación del transporte público metropolitano para mermar el uso de los vehículos privados y la adaptación real de las grandes vías de comunicaciones (autovías y vías ferias) se está haciendo.

Educar a la población en el riesgo de inundación

Otra cuestión inaplazable es el deber de las administraciones públicas a educar a la población en el rico de inundaciones. Es cierto que la alerta a la población falló ese fatídico 29 de octubre por la ineficacia del CECOPI, pero la baja concienciación social ante el riesgo de riadas agravó la situación, muchas personas subestimaron la amenaza por falta de información previa. Se había perdido la conciencia histórica de las riadas.

La riada del 2024 sorprendió a una ciudadanía sin conciencia real del peligro de los ríos y barrancos. Aprender de la historia y de la geografía local es necesario. Tener conciencia de que vivimos en zonas inundables es la primera norma de prevención, la segunda es mantener viva la conciencia histórica de las riadas, porque se vienen repitiendo desde tiempos inmemoriales. De hecho, los flujos de inundación históricos que afectan a la Huerta Sur y Valencia provienen del río Turia, la rambla de Chiva-Poio-Torrent y el barranco de Picassent. La riada de 2024 ha repetido prácticamente los mismos patrones de inundación que las riadas que afectaron a la comarca en 1864, 1870, 1897, 1949, 1957, 1983, 1989 y 2000, episodios que he tenido la oportunidad de estudiar. También se han repetido los ciclos de aluviones del Júcar. En la memoria colectiva de la Ribera Alta y Baixa todavía está presente la tragedia de la Pantanada de Tous del 20 de octubre de 1982, que afectó a la cuenca del bajo Júcar debido a la rotura de la presa de Tous. Pero desde el siglo XIX a estas comarcas sufrieron grandes inundaciones en 1805, 1843, 1864, 1916, 1919, 1923, 1982 y 1987, según los estudios de Pilar Carmona y José Miguel Ruiz. 22 de 22

Las riadas son un azote que retorna en el tiempo. Por eso es necesario desarrollar tareas de información y educación a la ciudadanía sobre el riesgo de inundaciones, donde deben implicarse todas las administraciones públicas y los centros educativos. Los habitantes de los pueblos con riesgo de inundación deben saber qué grado de peligrosidad tienen las rieras que discurren por su término municipal y qué deben hacer antes, durante y después de una posible avenida de agua. Por tanto, es necesario formar al personal municipal y difundir a la ciudadanía los planes municipales contra el riesgo de inundación, así como las normas de prevención y autoprotección, mediante campañas informativas y cursillos dirigidos a diferentes grupos de población concretos, aportando consejos y medidas de precaución antes, durante y después de la emergencia de inundación, sin excluir la realización.

Nos guste o no, a pesar de las riadas, la gente sigue viviendo y empadronándose en municipios afectados por inundaciones. De hecho, en 2025 l’Horta Sud ha sumado 7.479 habitantes más que en 2024. Nos acercamos al medio millón: 499.143 habitantes, según el INE. No podemos evitar vivir en zonas inundables pero sí estamos obligados a aplicar medidas de prevención y autoprotección y planificar un nuevo urbanismo más coherente con los episodios de inundación, porque los ríos tienen memoria, los seres humanos no.

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