«El miedo nace porque el futuro no está escrito. Tenemos que escribirlo. Tenemos experiencia y conocimiento, también gobiernos, partidos políticos y diputados. Animémonos a escribir una página diferente y mejor para todos». Con este mensaje de optimismo, Cristina Gallach, periodista y exsecretaria general adjunta de las Naciones Unidas, cerraba la primera sesión del ciclo «Converses Úniques» (Conversaciones Únicas), una iniciativa de la Fundació Periodisme Plural para defender el valor del diálogo, la igualdad, la convivencia y los derechos humanos.

Así lo resaltó también durante la bienvenida el presidente de la fundación, Josep Carles Rius, quien, además de agradecer la presencia de Gallach y la cesión del espacio por parte de la editorial Octaedro, reafirmó la necesidad de encontrarse para salir del aislamiento al que nos aboca, en ocasiones, el mundo digital. Acto seguido, Rius reveló, un dato que muestra con acierto el colapso del mundo actual: «Cuando decidimos realizar la conversación con Cristina Gallach, no nos imaginábamos que íbamos a estar sufriendo, a día de hoy, una guerra en Irán». En este contexto, escuchar la voz de Gallach el pasado jueves 5 de marzo resultó más pertinente todavía.

Cristina Gallach y Josep Carles Rius

Su trayectoria es sólida y dilatada. Como expuso Rius, Gallach, en su etapa como periodista, cubrió momentos clave de la historia del siglo XX, como la caída del Muro de Berlín o la disolución de la Unión Soviética. Más tarde, a partir de el año 1996, ya como portavoz y asesora de comunicación de la OTAN y después de la Unión Europea, junto a Javier Solana, conoció de cerca los centros de decisión globales. «Cristina era una especie de infiltrada para nosotros, sus antiguos amigos periodistas» —señaló Rius antes de dar voz a Gallach, y añadió— «y sentíamos que ella seguía siendo periodista, pero ahora en el mundo donde se toman las decisiones», matizó Rius, mientras Gallach sonreía cómplice a una sala repleta de compañeros de oficio y de suscriptores de los medios de la Fundació (Catalunya Plural, El Diari de l’Educació, El Diari de la Sanitat i El Diari del Treball).

“Geopolítica brutal”

Una vez terminada la presentación, al tomar la palabra, Gallach fue contundente: «Vivimos un momento geopolítico brutal. Hemos pasado de una globalización basada en el orden y la colaboración a una fragmentación absoluta, y ahora estamos en la confrontación más grande de todas, porque el líder de la confrontación es nuestro principal aliado. Y eso hace que el mundo sea mucho más peligroso». Eran los primeros minutos, y el público escuchaba con atención, mientras Gallach desgranaba la telaraña del mundo actual con la guerra de Irán siempre como trasfondo de la exposición. «Observamos una rivalidad cruda entre China y EE. UU., un factor clave de este período geopolítico tan intenso; que sucede, a la vez, en un momento de revolución tecnológica que ha cambiado nuestra manera de vivir y de relacionarnos».

Gallach perfiló, entonces, los contornos de esta revolución: «Por un lado, me refiero a los famosos tecno-oligarcas, o tecnofeudales, señores que operan e impactan en todo el mundo. Y, por otro lado, aludo a China, entendida, actualmente, como una dictadura digital. Y, bien, estas dos realidades confluyen y modelan, a día de hoy, todo lo que nos está sucediendo».

El público congregado asentía en silencio, y más de uno se removió en su silla cuando Gallach ofreció unos datos para ilustrar el alcance de esta transformación. Leo mis notas. Cada una de las empresas digitales más grandes del planeta (Amazon, Tesla, Meta o Alphabet) cuesta más de 2 billones de euros. Y para entender la complejidad del fenómeno, Gallach arrojó dos datos más. Leo otra vez. El PIB de China es tres veces la capitalización de mercado de Apple. Y el PIB de la India equivale a una vez la capitalización de mercado de NVIDIA. «Una muestra —añadía Gallach— del impacto de los productos masivamente influenciadores (las redes, las plataformas y la forma de consumir) que estos oligarcas depositan en el mercado».

Cristina Gallach
Cristina Gallach

Además, advirtió que «el 52% de los beneficios de estas compañías se generan fuera de EE. UU., lo que plantea un desafío de regulación». La periodista señaló que esta economía de plataformas es un elemento fundamental en la fragilización de las democracias. «Y, entonces, nacen los autoritarismos populistas que se aprovechan de estas vías de impacto».

“Precariedad laboral, soledad digital i crisis ecológica”

La exposición de Gallach se abría y ampliaba, ofreciendo perspectivas y nuevos elementos de reflexión. Al describir el “abecedario oscuro” de la actualidad, encadenó conceptos que despertaron cierta desazón en la sala. La experta habló de desesperanza, incertidumbre, miedo y desconfianza. Y rápidamente identificó los tres pilares del descontento social: precariedad laboral, soledad digital i crisis ecológica. Y como una doctora que vaticina un diagnóstico, concluyó de la siguiente manera: «Las clases medias occidentales sienten que la globalización las ha debilitado; por el contrario, los beneficios de esta globalización han recaído en las clases medias chinas y en las de otras economías emergentes».

Gallach analizó también el contexto europeo, describiendo un Parlamento constituido por una mayoría de centroderecha y extrema derecha que provoca división y falta de consenso. Sobre los medios de comunicación, defendió la necesidad de que estos no se limiten a crear contenidos, sino que aporten análisis, contexto y reflexión. Para finalizar, justo antes de abrir el espacio de intervenciones, de las cuales cabe destacar dos; en primer lugar, la del periodista Rafael Jorba sobre la ausencia de liderazgos en la política internacional; i, en segunda lugar, la de Andreu Missé acerca de la pérdida europea en la carrera hacia el progreso; Cristina Gallach concluyó con la famosa frase de Antonio Gramsci sobre el interregno, es decir, aquel espacio de crisis donde el viejo mundo muere y el nuevo tarda en aparecer, mientras van surgiendo los monstruos que nos atenazan. Sin embargo, la experta cerró con un mensaje de esperanza: «Tenemos que reconstruir otra forma de conversar y de relacionarnos». El ciclo de ‘Conversas Únicas’ honró con creces su propósito. 

 

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