somos responsables de nuestras acciones, pero también lo somos de nuestras inacciones y pasividad ante los daños morales, físicos y materiales de millones de personas, que la Justicia de nuestros días no es capaz de reparar.
El éxito de las movilizaciones masivas por Palestina en Cataluña y España demuestra la fuerza de un movimiento social transversal que desafía la islamofobia, reaviva la solidaridad internacional y devuelve a la sociedad civil un papel protagonista en la política global.