Cuando parece que ya no podemos ver más retrocesos y burlas por parte de gobiernos nacionales e instituciones internacionales, de 2025 a 2026 las malas noticias no paran de inundarnos, y corremos el peligro de no reaccionar ante un horror insoportable. El último, gentileza macabra de Trump y Netanyahu con la complicidad por inacción de la Unión Europea: el bombardeo que ha matado a decenas de niñas en una escuela en Irán mientras los atacantes pregonan que lo hacen para salvar a la población civil y, en especial, a las mujeres, del régimen de los ayatolás. No hay contraste más brutal: niñas resistiendo en una escuela y bombas contra ellas, como epítome de lo que significa “población civil”.

Los asesinatos de mujeres y criaturas y los casos de violencia sexual no se detienen, principalmente en manos de hombres y chicos del entorno de las víctimas. Por si fuera poco, ahora el Ministerio de Igualdad cambia el vocabulario y los tilda de homicidios, una figura penal que rebaja su gravedad, en lugar de hablar de FEMINICIDIOS. En los últimos meses hemos visto cómo partidos progresistas y conservadores se han puesto de acuerdo para votar que los hombres que se declaran mujeres deben ser considerados mujeres a todos los efectos de las políticas de igualdad y de lucha contra la violencia machista, blindando esta falacia en el propio Parlamento Europeo. De nada ha servido que el Tribunal Supremo del Reino Unido restableciera hace un año la racionalidad recordando que “mujer” se define por el sexo y así debe entenderse a los efectos de la ley de igualdad británica (Equality Act).

Las feministas que investigamos la violencia machista y la explotación de las mujeres seguimos sufriendo cancelaciones y censura en todas partes. Y ahora, a las puertas de un nuevo ciclo electoral en el que el PSOE ve cómo el amplio y tradicional apoyo que ha tenido del electorado femenino hace aguas -por tristes e indignantes méritos propios- se saca de la chistera un nuevo intento de convencernos de que se toma en serio la explotación sexual de las mujeres con una propuesta de ley. Lo tienen fácil, la Plataforma estatal por la Abolición de la Prostitución ya les entregó redactada en diciembre de 2020 la LOASP, Ley Orgánica Abolicionista del Sistema Prostitucional, inspirada en el modelo nórdico.

Hay muchos motivos para salir a las calles este 8 de marzo, Día internacional de las Mujeres, que no es una fiesta sino un clamor que debe sentirse fuerte en las calles. Aquí señalaré sólo 10:

1. Por la igualdad salarial y laboral. De media, las mujeres todavía ganamos un 14% menos que los hombres por trabajos equivalentes, sufrimos más precariedad e inseguridad laboral y cobramos pensiones mucho más bajas, aunque cada vez estamos más formadas que los hombres.

2. Para erradicar la violencia machista. Cada año son asesinadas más de 100 mujeres y también cada vez más criaturas para dañar a las madres. Además, está creciendo la violencia sexual contra niñas y jóvenes mientras tenemos que aguantar a todos los que la niegan y hablan de denuncias falsas en todos los medios de comunicación que les dan voz.

3. Por una justicia que proteja a las mujeres. Vemos cómo los agresores y los violadores pueden esquivar la cárcel a base de dinero si son ricos, o haciendo cursillos ridículos, o bien diciendo que se arrepienten, como si estuviéramos en la Edad Media: lo hemos visto este 2025 con casos tan indignantes como el de Dani Alves o la Manada de Castelldefels.

4. Para acabar con la prostitución y la pornografía. Cataluña, y Barcelona a la cabeza, es el territorio de todo el Estado en el que hay más mujeres pobres explotadas sexualmente. Violar a mujeres en situaciones precarias a cambio de dinero es incompatible con la democracia y la igualdad, y la pornografía normaliza esta sexualidad violenta contra las chicas a edades cada vez más tempranas, sin medidas contundentes para impedirlo.

5. Por el fin de los vientres de alquiler. No podemos seguir tolerando esta infamia que utiliza a las mujeres más pobres de los países más pobres como incubadoras, y convierte a los bebés en mercancías a la carta. Es una gran hipocresía prohibirlo en España y no perseguirlo cuando lo hacen los ciudadanos españoles en el extranjero. Pero también estamos hartas de las clínicas que se enriquecen engañando a mujeres jóvenes y precarias escondiendo los riesgos que conlleva la mal llamada “ovodonación”, porque decimos no a toda la explotación reproductiva de las mujeres.

6. Por la coeducación real en las aulas. Exigimos que de una vez por todas se implante la educación para la igualdad en las escuelas y los institutos, erradicando el androcentrismo del currículo y el machismo que repunta. Que se acabe con la estafa educativa que oculta las contribuciones, las experiencias y las luchas de las mujeres. Que los centros educativos vuelvan a ser espacios seguros para las alumnas, con baños y vestuarios separados por sexo y que se deje de suplantar la coeducación real con ideas antifeministas que borran las mujeres y pornifican la educación sexual, perjudicando a niñas y jóvenes.

7. Para erradicar la discriminación racista y sexista de las mujeres migrantes. Nuestras compañeras migrantes sufren más que nadie la precariedad económica y laboral, la inseguridad jurídica y la violencia machista. Son invisibles para las políticas públicas, aunque sostienen sectores esenciales para la vida en nuestra sociedad. Luchamos para que ninguna compañera migrante vea conculcados sus derechos fundamentales y su dignidad como mujer por parte de nadie.

8. Para derogar las leyes trans que amenazan a las mujeres. Decimos alto y claro que ser mujer no es un sentimiento, sino una realidad material. Que estamos hartas de leyes que nos borran y nos sustituyen por hombres. Que no podemos saber si avanzamos o retrocedemos en igualdad cuando no sabemos quiénes son las mujeres y quiénes son los hombres. Hemos mostrado cómo se están atribuyendo a las mujeres muchos crímenes cometidos por hombres que se declaran mujeres, incluso violaciones con penetración. No queremos hombres en nuestros baños, en las casas de acogida, ni en las cárceles de mujeres. Y ya basta de permitir que tantas niñas y adolescentes se destrozaran la salud con hormonas y amputaciones irreversibles porque quieren huir de la violencia que sufrimos las mujeres.

9. Por el juego limpio en el deporte de niñas y mujeres. Ha costado muchísimo conseguir que las niñas y las mujeres accedan al deporte, para disfrutarlo y para ser profesionales del más alto nivel si quieren, como para que ahora todo el esfuerzo de las deportistas sea menospreciado cuando no directamente liquidado porque se admite sin ningún respeto que haya deportistas hombres compitiendo contra nosotras. Decimos basta a que los hombres, con mayor potencia anatómica y muscular, se lleven todas las medallas y premios y, además, pongan en riesgo la seguridad de las deportistas, como vio el mundo entero en los últimos Juegos Olímpicos.

10. Por la igualdad para todas las mujeres en todo el mundo. Nuestra lucha feminista no tiene fronteras, mientras haya una mujer o una niña que sufre violencia y explotación por el hecho de serlo no descansaremos. Por todas las niñas y mujeres víctimas de los conflictos armados, de las leyes patriarcales teocráticas que las matan en vida, y de las grandes corporaciones que expulsan a la gente de las tierras que ellas defienden más que nadie, ante la impunidad de los perpetradores y la pasividad de los gobiernos.

Ni nosotros, las mujeres, ni ningún hombre decente, demócrata y progresista, podemos dejarnos abrumar por este cúmulo de injusticias, desigualdades y retrocesos. Las mujeres no somos un producto para que los mercados hagan negocio, ni aceptamos ninguna forma de sumisión impuesta por sociedades machistas o creencias religiosas.

Las feministas nos manifestaremos en Barcelona el próximo 8 de marzo, porque estamos en lucha contra todas las formas de violencia y explotación. Saldremos a las 12:00 desde Plaça Catalunya y esperamos que los medios de comunicación hagan su trabajo y se hagan eco de nuestro clamor en las calles.

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