El espíritu del Éxtasis es el nombre de una pequeña escultura, utilizada como adorno en el capó de los automóviles fabricados por Rolls-Royce. Es un símbolo distintivo de la marca y representa una figura femenina, metálica, extendida hacia delante, con dos alas en la espalda, que trasmite una atractiva armonía al conjurar la energía de la expresión corporal y el material con el que estaba concebido, con la imagen esplendorosa de una belleza femenina. Ese adorno extra pretendía destacar como una especie de mascota que distinguiera con elegancia el alto prestigio del vehículo en comparación con la competencia. Y esa idea se desarrolló, instalándose, por primera vez y desde entonces hasta ahora, en los coches fabricados en 1911, opcional al principio como un extra, y añadido de serie una década después.

La mítica figura, convertida en un icono de la cultura popular, tiene diversos apodos, como Silver Lady (Señorita de Plata), en referencia al material con la que está construida, o Flying Lady (Señorita Voladora), haciendo énfasis en las alas de su espalda, aunque también se la conoce, entre otros, como Ellie in her Nightie (Ellie en camisón). Ellie era el diminutivo de Eleanor, en concreto de Eleanor Velasco Thornton (1880-1915), una actriz y modelo británica que fue el amor secreto de John Walter Edward Scott-Montagu (1866-1929), el segundo barón Montagu de Beaulieu, que fue el primero en querer añadir esa figura a su Rolls-Royce, 2 siguiendo la moda de otros nobles, proclives todos ellos a la ostentación. La elección de escoger a su musa (que actuaba como su secretaria) como modelo tenía una intención oculta, de manifestación de su amor por ella. Su iniciativa fue adoptada por la marca y se convirtió en un sello de distinción hasta nuestros días.

Pero, el admirado objeto oculta una singular historia en su concepción. La diferencia de estatus social y económico entre los dos enamorados que llegaron a tener una hija juntos, llevó a la clandestinidad esa relación, hasta la muerte de ella (él consiguió sobrevivir a un naufragio en 1915 cuando el barco en el que navegaban fue interceptado por un torpedo de un submarino alemán, falleciendo ella en esa circunstancia). El nombre de este adorno en inglés, The Spirit of Ecstasy, es el nombre internacional, literalmente, de La Venus de plata (La Vénus d’argent, 2023), una película francesa dirigida por Héléna Klotz, que acaba de ganar el Premio a la Mejor Película Internacional de la 14ª edición del Atlàntida Mallorca Film Fest.

El festival de cine es el primer festival de cine online en España, utilizando la plataforma Filmin como medio de proyección durante el mes en que se desarrolla el evento de forma virtual, incluyendo una semana con actividades presenciales en Mallorca. El jurado internacional estaba formado por las actrices Greta Fernández y Berta Prieto, y por la directora Alauda Ruiz de Azúa, reconociendo el talento de una película que «cuestiona a nuestros dioses modernos: el dinero, el lujo y el sexo». El premio tiene la particularidad de dotar con 10.000 euros a la distribuidora de la película.

La Venus de plata es el tercer largometraje dirigido por Héléna Klotz, que tiene una dilatada experiencia en la realización de cortos, videoclips y producciones televisivas, además de trabajar como ayudante de dirección y directora de castin de diversos cineastas, incluido su padre, el célebre director Nicolas Klotz (su madre es la guionista Elisabeth Perceval). Su hermano, Ulysse Klotz, actor y compositor, es el responsable de la banda sonora de la película y de la letra de las canciones más importantes, interpretadas por la popular cantante Pomme, nombre artístico de Claire Pommet, que debuta en la película como actriz en el papel principal.

Pomme interpreta a Jeanne, una joven de 24 años. Las dos, actriz y personaje de ficción, pertenecen a la generación Z (la cantante nació en 1996), que abarca a los nacidos entre el último lustro del siglo XX y los primeros del nuevo siglo. El aspecto de Jeanne es andrógino de forma intencionada en su nuevo trabajo. No es exactamente una película sobre personas binarias, aunque podría serlo. Ante una pregunta sobre su aspecto, el personaje responde lo siguiente: «Soy del género neutral, como los números, ¿el siete qué es, masculino o femenino?». En cualquier caso, parece que la vestimenta y el pelo corto (y envolverse los pechos) se utilizan con un fin, como si se tratase de un uniforme de un sector que, aparentemente, es extremadamente masculino. En una de las escenas, cuando la protagonista está en el baño pensando que está sola, aparece de pronto su jefe: «Siempre utilizo el baño de las chicas, siempre está vacío», afirma sin aspavientos.

Y el sector donde tiene la intención de trabajar para conseguir el éxito es, ni más ni menos, que el financiero. En concreto, busca un trabajo de agente cuantitativo para un fondo de inversión (una experta en el desarrollo de algoritmos para analizar situaciones determinadas de inversión), para explotar sus estudios en una escuela de negocios, después de dejar inacabados unos estudios previos de dos años de matemáticas en la École Spéciale Militaire de Saint-Cyr, una escuela especial militar de enseñanza superior en Francia. Su padre es teniente de la gendarmería, y viven en un cuartel, junto a su dos hermanos menores (se intuye que la madre los abandonó, y es la joven la que está realmente al cuidado de los pequeños, prácticamente infantes, y llevando el peso de la casa, en todos los sentidos).

En cierta manera, la película es un viaje desde una zona residencial faraónica de clase media baja (al principio de la película se perciben problemas económicos para poder pagar las facturas de los cuatro y del piso), a otra zona imponente en el distrito de negocios, como puede ser La Défense en París, o en Londres o en Singapur, donde el desplazamiento internacional le permitiría liberarse de la carga familiar, a pesar de los lazos emocionales que le une con su padre y sus hermanos pequeños. La joven trata de evitar un destino preestablecido, para que haga una carrera militar a imagen de su padre, y lo que hace es buscar su propio camino, huyendo de los corsés impuestos por el género, adaptándose a los cánones que parece que son los aceptados hoy en día. Y no nos gustará lo que veremos.

Lo que veremos son jóvenes vestidos con un mismo patrón (traje, corbata, camisa, o gemelos impecables, por ejemplo), que no tienen ningún escrúpulo en avanzar pisando a un compañero si es necesario, y con el éxito económico como único objetivo: «Los negocios son algo así como el judo. La clave es usar el poder de tu adversario en su contra. El poder es dinero. Cuanto más rico eres, más fáciles son las cosas», afirma su jefe, a modo de lección. Ese es el modelo al que aspiran los jóvenes hoy en día, una vida de lujo donde el dinero te facilita la vida, exactamente lo contrario de lo que ella ve habitualmente con el trabajo de su padre, muy sacrificado y duro, y mal remunerado y nada reconocido. La modesta habitación de Jeanne, casi espartana, contrasta con el artefacto de la mesita de noche que permite iluminar en la oscuridad las paredes y el techo con estrellas, realizando una metáfora visual impactante sobre a lo que aspira realmente la joven.

El comportamiento raro de la protagonista hace que sea una extraña en los dos mundos, en el que vive y en el que aspira a vivir, una ventana de oportunidad que quiere aprovechar para utilizarlo como ascensor social. En la última entrevista a la que asiste en la película (otro fondo de inversión) decide, a modo de rebelión, huir del look con el que la hemos visto durante todo el metraje (básicamente, un traje masculino), argumentando que quién luce hoy en día traje y corbata son los conductores de Uber, los mayordomos y los camareros. En el futuro, lo que interesará a este tipo de empresas es la singularidad, el ingenio y la lucidez. Y la protagonista está bien servida en esas tres capacidades. Y eso lo sabemos bien los espectadores después de verla en diferentes situaciones y diferentes retos, como el contundente inicio de la historia, con una solución drástica ante la falta de dinero para comprarse un traje masculino: robarlo de un escaparate rompiendo el cristal con el casco de la moto. Con el casco puesto en la cabeza.

También contemplamos su ambición cuando vemos a la protagonista adoptando la misma postura que la Venus de plata de los vehículos de la marca Rolls-Royce cuando va en un coche con una pequeña obertura en el techo y decide asomarse imitando la pose de la añorada 6amante que, entendemos, también le hubiera gustado ascender de clase social. La película tuvo su estreno internacional en el Toronto International Film Festival, y una buena acogida de crítica y público en las salas de cine francesas en su estreno en octubre de 2023. Aquí, de momento, tenemos Filmin, y esperemos que por mucho tiempo.

CineYEducación

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