En el reino del rey naranja ha comenzado una dura etapa de glaciación. Al margen de las dificultades de supervivencia que ya tenían en un país en el que el clima ha producido altibajos importantes. Una gran desgracia hizo aparecer ya hace trece años un primer síntoma: la creación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. A todo el mundo le pareció, en aquellos momentos, que después de la caída de las dos grandes torres la seguridad era fundamental y, curiosamente, en un país que nace a partir de la inmigración diversa se tomó la inmigración como la causa y el problema.
Era un primer síntoma pero parecía poco importante, excepto para las hermanas y hermanos que malviven desde hace años en la búsqueda de derechos y reconocimiento administrativo. Con la aparición de la magia llamada negra, que quería hacer grande el país y pequeños los derechos, el rey naranja tomó impulso y gobernó. Era un segundo síntoma importante de que la glaciación avanzaba. Pero como toda evolución no todo es lineal y un anciano al que llamaban el adormecido aportó su poción contra la necromancia —magia de muerte según la etimología, que no negra—. Pero ¡ay! El rey naranja, enfadado, reunió a todos los magos malvados y, insultando, bramando y engañando, volvió a llegar a ser el líder de aquel país, ya bastante maltrecho.
La rabia del rey naranja activó, de nuevo, la glaciación, más rápida, más dura, más fría. El hielo se expandió con complicidades, creando muertes y desgracia, expulsando personas, familias enteras hacia otros territorios. Los derechos se congelaban, el país se hacía más pequeño y el bolsillo del rey naranja y sus necromantes se hacía grande.
Tenía aliados por todas partes que querían que el hielo llegara a sus países y poco a poco los bolsillos y el poder de unos pocos brujos se hacían grandes mientras disminuían los derechos humanos, la alegría y la empatía.
Cerca de nosotros también va creciendo el ICEberg con hechiceros locales y ambiciosos: el amigo de Marcial Dorado, Isabel Díaz Ayuso, el delegado carioca o la novia cadáver van extendiendo sus prácticas de manipulación de mentes, de mentiras podridas, de odio y necrofagia. Prácticas indecentes, falsedades que se viralizan y personas necesitadas de alternativas a la socialdemocracia que se derechiza y abandona sus bases, su gente: recorta la sanidad, endurece las leyes y abandona a quien no puede pagar un alquiler o una vivienda.
Puede parecer el mundo ficticio del reino de Narnia o Harry Potter pero es una realidad que vivimos. Muchísimas personas que, como yo, han sufrido un largo camino migratorio se encuentran después de muchos años en manos de psicópatas sociales. Muertes y más muertes producidas en Sudán, en Palestina o en Kurdistán causadas por la ambición y el fanatismo de unos cuantos. Nuestra existencia es un equilibrio frágil entre la luz y la sombra.


