Ciudad

Lo interesante de su mina es la particularidad de realizar un paseo por el barrio a partir de sus torres de agua, repartidas durante un kilómetro y medio. Pueden admirarse en las calles de Cartellà, Sant Pere i Miquel, así como en la plaza de las Masies y, no se sorprendan, en la calle Horta

La Casa de la Vila sirvió para exponer en 1887 los motivos contrarios a la anexión y, cuando ésta se produjo, la capital catalana regaló a sus nuevos ciudadanos una réplica de la fuente de Canaletes como prueba de su aterrizaje imperial, y la ofrenda no denió gustar demasiado por ser un claro símbolo de humiliación para sus escasos seis mil habitantes

Si tornem a la plaça la contemplarem com un indret mig festiu per la seva proliferació de bars entre immobles modernistes, un destacable per la seva estretor, sempre favorable a certa verticalitat, i determinades peces d’aire camperol. La seva primera denominació correspongué al Progrés, però el 1895 s’emplaçà el mercat municipal i mutà el seu bateig fins 1907, quan rebé el seu odònim relatiu a Eivissa, suposadament per a evitar duplicitats al nomenclàtor.

La iniciativa que ilumina las calles del Raval con arcos de luz representando el vecindario busca fomentar la inserción laboral y la dinamización social y comercial del barrio. En esta 5ª edición, la decoración navideña se ha extendido a la Plaza Universidad y una parte de la Ronda de Sant Antoni

Intentar hacer políticas de izquierda sin asegurar el derecho a la vivienda o erradicación de la figura del trabajador pobre es como encargar la organización de una fiesta infantil al mismísimo Herodes, y confiar en que todo acabe bien. No es descabellado pensar que con palos y desahucios contra los Derechos Humanos se provoque la extensión del “fascismo social”

Más de dos meses después de la sentencia y un tras un mes de su última acción, el colectivo ha vuelto a convocar la que debía ser una gran accion: rodear el Camp Nou durante el clásico. Pero, mientras el estadio sí se llenó, en las calles, pocos miles de personas, entre enfrentamientos con la policia, se mostraban “decepcionadas y abandonadas” con Tsunami

El balance final del coste de la Exposición de 1929 y lo que terminaron pagando los ciudadanos simplemente no se conoce, porque no hay una investigación independiente que se haya ocupado de ello. Así se mantiene el secretismo con que la dictadura de Primo de Rivera gestionó las cosas en un país en el que la prensa estaba sometida a censura previa