Ciudad

La emergencia climática golpea más a los países más empobrecidos, pero también a los y las vecinas más vulnerables de nuestras ciudades. En Barcelona, los principales efectos del cambio climático serán el incremento de las olas de calor y la disminución del agua para consumo. Si dejamos que nos lleve la inercia, la Barcelona de 2050 será más calurosa y más injusta. Pero todavía estamos a tiempo de evitarlo, convirtiendo la crisis climática en una oportunidad para construir una sociedad y una ciudad más justa

En 1924 ya era un empresario de éxito y se planteaba su particular obra magna con la ambición de resolver los crecientes problemas del barraquismo, urgente para la vertiginosa migración de la década, cuando la población condal creció más de trescientos mil habitantes. De hecho, esos años vente son prodigiosos en lo relativo a ideas relacionadas con la vivienda, con la construcción de los polígonos de casas baratas y el fenómeno del cooperativismo en diversas profesiones

Esta visión de conjunto se desmiente por acciones como las de Can Batlló, consecuencia de la energía del momento. El 11 de junio de 2011 un grupo de vecinos accedieron al interior y ocuparon una de sus naves para crear un centro autogestionado. Poco a poco la coordinación comunitaria dio sus frutos mediante charlas, exposiciones, cursos, comidas populares y un flamante rocódromo

Estas coincidencias siempre excitan mi imaginación, sedienta de estos secretos perceptibles sólo con el anhelo de dar al conjunto otros significados. Por eso mismo me sorprendió muchísimo adentrarme en el carrer Sagunt, premiado como el mejor decorado en las últimas fiestas de Sants, un limbo absoluto entre dos realidades

Vivimos un auténtico despropósito político y una incapacidad total para gobernar. Más que nunca son necesarias reformas legislativas que nos protejan, pero en su lugar, lo único que vemos son recortes a las necesidades y derechos, que aumentan la represión hacia las que ponemos los cuerpos en defensa de los derechos de todas, ya sea en una manifestación o parando un desahucio. Sólo el clamor social puede revertir la situación y con esta premisa nace el primer Congrés d’Habitatge de Catalunya.

La iglesia de Santa María de Sants, ya saben eso de el nom fa la cosa, sobrevivió en su formato decimonónico hasta el 19 de julio de 1936. Antes, durante la Semana Trágica, se salvó de milagro, pero cuando estalló la Guerra Civil los anarquistas no tuvieron ningún tipo de piedad, entre otros motivos por la personalidad del párroco Josep Puig i Moliner, quien nunca escondió sus simpatías por los sublevados