Ciudad

El independentismo civil ha salido a la calle un año más a mostrar su músculo incansable. Pero la amenaza de una sentencia dura, la desunión de los partidos políticos y un otoño que se prevé caliente de nuevo, ha sobrevolado toda la jornada, convirtiendo esta Diada en la menos multitudinaria desde 2016

Más allá de la manifestación ‘Objetivo Independencia’ de la ANC, Barcelona será el escenario de diversos actos, institucionales, lúdicos y políticos que conmemorarán la Diada. Además de las más destacadas convocatorias históricas, este año se suma una nueva iniciativa, #EnsVeiemAlParlament, que rodeará el edificio

Barcelona vivió como toda España cuarenta años de dictadura, y transcurrido el mismo período de Democracia estaría bien dejarnos de determinadas tonterías y aceptar el legado de tantas personas sin condenarlas por sus afinidades políticas, pues los contextos importan y también es clave desligar a los seres humanos de sus tendencias mientras aporten piezas trascendentes para toda la sociedad.

Con la muerte del urbanista Joan Antoni Solans desaparece una figura fundamental en la transformación urbana de Barcelona en los difíciles tiempos de la transición. Los parques de l’Oreneta, Can Dragó, Estació del Nord, Pegaso, España Industrial o les Aigües, por ejemplo, son una realidad gracias a Solans y al alcalde Socías Humbert

El otro sector ideal para amplificar el parqué inmobiliario fue el upper Diagonal, con especial predilección por Galvany y Monterols, desde mi humilde opinión la cuna de todo lo venidero, y por eso es importante conocer el pasado y pasear con las antenas bien puestas para documentarse a posteriori desde el cotejo de estilos y formas del planisferio.

Como a veces paseo con alumnos me gusta decirles eso de “en caso de duda diga Sagnier”, y la fórmula suele funcionar. Pero es arriesgada por la heterodoxia de sus matices estéticos, nada uniformes al ser un incombustible y honesto trabajador esmerado en eso del cliente siempre tiene la razón

La vieja Vila siempre ha sido activa, festiva y animada en contraposición con su vecina, asimilada por muchos barceloneses con la burguesía pija, donde nunca pasa nada y reina un sopor infumable. No van equivocados. El crecimiento salvaje a finales del Ochocientos nutrió a este rincón de muchos veraneantes a semejanza de otros núcleos aislados donde se respiraba mejor pese a no estar lejos del centro urbano como Vallcarca, el Carmel u Horta.