post verdad

Imaginarizar lo real es la estrategia del simulacro, borrar los interrogantes e imponer su “verdad”. Nada que ver con la fórmula que Lacan proponía para manejarse con lo real (entendido como dificultad e imposibilidad), que no era otra que saber hacer con el semblante para vincularse al otro. Lo real no es visible totalmente —nadie dice siempre y en todas partes lo que piensa, es conveniente cierto disimulo para facilitar la convivencia— porque contiene algo opaco que requiere un bien decir. Los poetas sí son maestros en bordear con sus metáforas ese imposible de decir, sin caer en el simulacro.