1)Desafección con la democracia y aumento del autoritarismo
El informe señala una creciente polarización política en Catalunya, con parte de la juventud inclinándose hacia posiciones más conservadoras o reaccionarias, mientras que otro segmento mantuvo una visión crítica hacia el sistema político actual. Si analizamos el sector de jóvenes entre 18 y 24 años, vemos que es la franja de edad en la que la respuesta “En algunas circunstancias, un régimen autoritario, una dictadura puede ser preferible al sistema democrático” obtuve mejores resultados. Hasta un 16,4% así lo cree, mientras que un 20% considera que “A la gente como yo le da igual un régimen u otro”. Es decir, sólo un 61,8% de los jóvenes considere que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. Esta polarización refleja una crisis de representación, donde los jóvenes no se sienten identificados con las opciones políticas tradicionales, lo que podría llevar a una mayor desmovilización o al surgimiento de nuevas expresiones políticas en el futuro.
Además, un 20% es indiferente entre vivir en una democracia o bajo un régimen autoritario. Estas cifras contrastan con otros rangos de edad, donde la preferencia por la democracia es más pronunciada. En conjunto, el 59% del electorado catalán percibe que la democracia está amenazada, señalando factores como las fake news, la extrema derecha y las desigualdades económicas como principales amenazas.
2) Endurecimiento de posturas contra la inmigración
La percepción negativa por la inmigración ha aumentado Cataluña. Según el estudio, un 54% de los catalanes opina que deberían establecerse más límites a la inmigración, lo que representa un incremento significativo en comparación con encuestas anteriores. Este sentimiento es especialmente notable entre los hombres jóvenes, reflejando una tendencia hacia posturas más conservadoras en ese grupo demográfico. El auge de partidos como la Aliança Catalana ha influido en la percepción pública sobre la inmigración, llevando a otras formaciones políticas a endurecer sus posturas al respecto, pero principalmente este endurecimiento se centra en los votantes de VOX (85,7% de los votantes así lo cree), Junts per Catalunya (67,4%6), y el PP (64,9%). Le siguen el PSC (50,2%), ERC (43,2%), y ya a más distancia en Comú/Sumar (20,6%) y en la CUP (17,2%). Aunque la tendencia sea negativa en este aspecto, cabe recordar, tal y como mencionó Oriol Bartomeus —director del CIPS— que “si tomamos una perspectiva temporal más amplia y miramos los datos de los años 90”, el total de la población es hoy más favorable a la inmigración que entonces”.
3) Brecha de género en el apoyo al feminismo y la percepción de amenazas
El estudio destaca una marcada diferencia de género en la percepción de ciertos valores sociales. Sólo un 40% de los hombres jóvenes se identifican como feministas, lo que indica una disminución preocupante en comparación con años el pasado año, cuando la cifra se situaba en el 57%. Por el contrario, un 75% de las mujeres jóvenes entre 18 y 24 están en consonancia con los valores que representa el feminismo. Esta divergencia sugiere una radicalización diferenciada por género entre la juventud catalana, que sigue las peligrosas tendencias machistas globales ascendentes.
4) Evolución del apoyo al independentismo en Cataluña
En los últimos años, se ha observado una disminución en el soporte a la independencia de Cataluña. Según la encuesta del ICPS, mientras que en el 2016 un 40% de las personas preguntadas afirmaban que le gustaría que el procés acabara con la independencia de Catalunya, esta cifra se sitúa ahora en torno al 30%. Pero es más relevante, si cabe, esta otra fecha: sólo un 5% considera que el procés acabará con la independencia de Catalunya. La inmensa mayoría considera que, bien el acabará con un pacto que dote a Catalunya de más autogobierno (40%), o bien que acabará con el abandono definitivo del procés (40%).
Si se analizan los datos mirando a los partidos políticos, hay una cifra que sin duda resalta por encima del resto y que ayuda a explicar, en parte, este descenso: si en el 2018 un 83,6% de los votantes de ERC querían que Catalunya fuera un estado independiente, hoy sólo son un 63,7% los que así lo desea.


