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    Política

    ¿Por qué TV3 no quiere a los Comuns?

    jaumeboschBy jaumeboschdesembre 12, 2025No hi ha comentaris8 Mins Read
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    TV3
    Antic logo de TV3.
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    TV3 y Catalunya Ràdio fueron piezas principales en el proceso de reconstrucción nacional de Cataluña iniciado después de la Transición. Jordi Pujol, hoy cuestionado con razón por su comportamiento y el de su familia, supo impulsar estructuras de país en temas tan capitales como la lengua, la sanidad, la seguridad o la comunicación: el PSC, el PSUC primero y después ICV, y ERC participaron en ello de una u otra manera. También en TV3, a pesar del polémico legado de quien fue su director, Alfons Quintà; podríamos mencionar, por ejemplo, el papel del sociolingüista y destacado militante del PSUC, Francesc Vallverdú, jefe de los servicios lingüísticos de la Corporación. TV3 se configuró no como una cadena regional o local folclórica de mirada corta, sino como una televisión de verdad, con voluntad de informar de lo que pasa en Cataluña pero también de las noticias de todo el mundo; destaca hoy en este sentido su firmeza al explicar el genocidio en Gaza. Su contribución a la normalización del catalán y la voluntad, no siempre lograda, de llegar al resto de Países Catalanes, también ha sido evidente. Por eso, partidos como los ya desaparecidos Ciudadanos desencadenaron hace unos años en el Parlament una auténtica guerra contra TV3, a la que algunos diputados y diputadas de diversos colores plantamos cara defendiendo nuestra televisión.

    Ahora bien, todo lo que acabo de explicar no implica que no se pueda criticar TV3 como a cualquier otro servicio público. Es cierto que sus informativos son de alta calidad y que sus profesionales son buenos periodistas. Por ello resulta difícil asumir que todavía persistan algunos tics derivados del proceso independentista sin que TV3 haya entendido que el país se encuentra en otra fase.

    De los dos ejes sobre los que se mueve la política catalana —el nacional (autogobierno-centralismo) y el ideológico (derecha-izquierda)— TV3 sigue atribuyendo mucha más importancia al primero, pasando a menudo de puntillas por el segundo. Desconozco si hay consignas. Más bien es posible que una parte de los periodistas de la casa, que se formaron o destacaron profesionalmente durante los años del proceso independentista, continúen observando la realidad desde aquella perspectiva; es probable que ni siquiera haya mala fe, pero su visión sesgada tiene consecuencias. No podemos olvidar que TV3 llegó durante el procés a unos extremos que llevaban al límite determinados enfoques partidistas que ya se daban en la época de los gobiernos de Jordi Pujol.

    Raimon Obiols, ex máximo dirigente del PSC, afirmaba en una entrevista en Catalunya Plural en 2024: “Ha habido un desequilibrio anómalo e increíble, de hiperpresencia de unos y marginación de otros. La cosa viene de lejos. Cuando yo encabezaba la oposición, el porcentaje de pantalla de Jordi Pujol era veintidós veces superior al mío. En la década del Procés, la desproporción también ha sido escandalosa, con un predominio casi total del independentismo en los espacios de opinión”. Y ponía un ejemplo: “Treinta y siete apasionados monólogos procesistas de Pilar Rahola, de marzo a junio de 2020, a 1.777 euros la pieza”. Es cierto que, desgraciadamente, los años anteriores y posteriores a 2017, TV3 no fue neutral (una condición que exigíamos desde el Pacte Nacional pel Referèndum para garantizar una consulta creíble y homologable), seguramente porque algunos de sus dirigentes y profesionales estaban convencidos de que la independencia estaba al alcance de la mano y pensaban honestamente que hacía falta aportar también su granito de arena para llegar a la meta. El anuncio ambivalente de TV3 “Estamos preparados” es una buena muestra. Algún destacado periodista de la casa pagó un precio elevado por intentar aplicar en su programa un enfoque más social que identitario.

    Una información sobre el Congreso muy sesgada

    La forma de entender la política catalana de aquellos años todavía pervive en parte en nuestra televisión pública. Se muestra muy especialmente en el tratamiento sesgado de las noticias relativas a la política española y a la actividad parlamentaria en el Congreso. El PSC y los Comuns fueron la primera y segunda fuerza en Cataluña en las elecciones generales de 2023 y forman parte del Gobierno central, pero los medios de la CCMA suelen hacerse eco solo de las intervenciones de ERC y Junts, como si estos grupos fueran los únicos representantes del país. En realidad, obtuvieron juntos solo un poco más del 24 % de los votos: el 13,16 % ERC y el 11,16 % Junts; ambos partidos quedaron por detrás del PP en votos, y a treinta mil y cien mil votos de distancia respectivamente de los Comuns. El PSC (34,49 %) y los Comuns (14,03 %) sumaron el 48,5 %. Se puede alegar con razón que ni PSC ni Comuns tienen grupo parlamentario propio, pero cuando interviene algún diputado o diputada de estos dos partidos (algo bastante frecuente en el caso de los Comuns) raramente aparece. Tampoco suele ocurrir que se les entreviste dentro de los Telenotícies para que puedan exponer su posicionamiento de voto, del cual demasiado a menudo ni siquiera se informa. Es cierto que ERC y Junts son noticia por su papel decisivo en las votaciones, pero ese criterio no se aplica, en cambio, al papel también determinante de los Comuns para configurar mayorías tanto en el Congreso como en el Parlament de Cataluña. Este hecho se ve agravado por la importancia que TV3 atribuye a las votaciones y negociaciones sobre el autogobierno por encima de las votaciones o negociaciones sobre cuestiones sociales o laborales. Conozco a algunos corresponsales de TV3 en Madrid y sé que son buenos profesionales; precisamente por eso quizá podríamos pedirles un esfuerzo para superar los clichés de los últimos años.

    Del Parlament a una tertulia poco plural

    Esta manera de entender la actualidad política se ha concretado en dar más relevancia a lo que dicen ERC y Junts que a lo que proponen PSC y Comuns. Y en otorgar más espacio a algunas movilizaciones convocadas por la minoritaria Intersindical que a las organizadas por los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT. En la información parlamentaria catalana, el PSC sale ahora más favorecido porque está en el gobierno, pero demasiado a menudo los espectadores no pueden conocer cuál ha sido la postura del grupo que preside Jéssica Albiach, pese a que ese posicionamiento puede ser decisivo para aprobar determinadas iniciativas. Un ejemplo entre muchos: en el debate sobre los presupuestos del carbono, del 3 de diciembre, el Telenotícies recogió las opiniones de la mayoría de grupos, incluso la de Aliança Catalana, pero no la de los Comuns, que algo podían aportar desde el ecologismo y más si tenemos en cuenta que esa misma semana asistían al Congreso de los Verdes Europeos en Lisboa.

    Otra muestra clara del menosprecio hacia el papel de los Comuns se ha producido durante muchos meses en la tertulia de los miércoles en ‘Els Matins’ de TV3, formada por exdiputados y exdirigentes políticos de los partidos catalanes. La tertulia, integrada por Joan Tardà, Montserrat Tura, Lourdes Ciuró o Alberto Fernández Díaz, entre otros, no contó con la presencia de un ex cargo público de los Comuns hasta la reciente aparición en algún programa de la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, porque la situación ya era insostenible. La falta de sensibilidad hacia este espacio político se expresó durante mucho tiempo en la intervención habitual en esta tertulia de Pablo Iglesias, de Podemos, que no es exdirigente de ningún partido catalán, expresándose en castellano desde Madrid y criticando siempre que ha podido al Gobierno del PSOE, Sumar y Comuns.

    Queremos que TV3 también sea ‘la nuestra’

    La Corporación Catalana de Medios Audiovisuales tiene muchos retos: superar el eterno y sobrevalorado 14 % de audiencia en un país en el que, según los últimos datos, el 93,4 % de la población entiende el catalán, y hacerlo —misión complicada— sin banalizar los contenidos; rectificar, especialmente por respeto a sus trabajadores y trabajadoras, el error de marginar desde una visión puramente empresarial las marcas tradicionales de TV3 y Catalunya Ràdio; recuperar al público infantil que los recortes de los gobiernos de CiU hicieron perder; superar en la información local la visión de las cuatro provincias, por mucho que se las llame ‘demarcaciones’; apostar más decididamente por consolidar un espacio comunicativo en nuestra lengua en los territorios de habla catalana; o entender que no debe tratar la reciente aparición de 2Cat, dependiente de TVE, como una competencia casi desleal sino como una aportación al uso social del catalán. La permanencia de un Consejo de Gobierno de la Corporación basado en un pacto de la legislatura anterior entre ERC, Junts y PSC, que excluyó la posibilidad de incorporar personas propuestas por otros grupos parlamentarios, parece que aún marca el presente.

    Me gustaría que si alguna persona con capacidad de decisión en TV3 lee este artículo no lo archive automáticamente en la abarrotada carpeta de las habituales reclamaciones de los partidos que exigen salir más en televisión; ojalá llegue a captar que es una queja más profunda que nace de la complicidad con un proyecto comunicativo de país. TV3 debería hacer un esfuerzo para intentar que quienes siempre la hemos defendido no nos sintamos excluidos. Algunos querríamos que TV3 nos demuestre que también es ‘la nuestra’.

    tv3
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