Este diciembre, el Parlamento de Cataluña ha aprobado dos resoluciones que sitúan a nuestro país en una posición de liderazgo en la lucha contra el cambio climático. El Parlamento ha aprobado una hoja de ruta para las próximas décadas para abordar la emergencia climática. De forma resumida, los compromisos aprobados son los siguientes:
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Aprobación del presupuesto de carbono presentado por el Gobierno para el quinquenio 2026-2030 de 161,6 Mt (millones de toneladas) de CO2 eq., lo que significa reducir las emisiones contaminantes en un 31 % para 2030 respecto a la referencia de 1990 (equivalente a una reducción del 5 % anual).
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Obligación del Gobierno de presentar en el último trimestre de cada año un informe sobre el progreso de las emisiones y el grado de cumplimiento del presupuesto vigente.
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Aprobación durante el tercer trimestre de 2026 del presupuesto de carbono para los quinquenios 2031-2035 y 2035-2040, así como del presupuesto total de carbono de 482 Mt para alcanzar el nivel de carbono neto cero en 2050. Estos valores se basarán en la propuesta de presupuestos de carbono calculados por el Comité de Expertos sobre el Cambio Climático.
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Modificación durante el primer trimestre de 2026 de la Ley del cambio climático para que los presupuestos sean vinculantes más allá de los ciclos electorales y se presenten con periodicidad quinquenal.
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Prever los recursos necesarios para que el Comité de Expertos pueda ejercer plenamente sus funciones.
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Establecer la obligación de que todas las grandes infraestructuras de movilidad, logística o aeroportuarias dispongan, como condición indispensable para ser autorizadas, de un informe preceptivo y vinculante de compatibilidad con los presupuestos de carbono y con los objetivos de la ley.
¿Qué significa un presupuesto de carbono?
El Acuerdo de París marcó el límite máximo de emisiones GEI que el mundo puede verter a la atmósfera para no superar los 1,5 ºC de temperatura. Esta cifra absoluta debe repartirse entre todos los países según criterios de justicia climática (responsabilidad histórica, capacidad…).
El presupuesto de carbono es la cantidad máxima de emisiones que un país determinado puede generar si se ha comprometido con el Acuerdo de París. Cuantas más emisiones generemos, más rápido agotaremos esta bolsa de permisos de emisión que nos corresponde. Por eso se habla de presupuesto de carbono, porque funciona de la misma manera que los presupuestos económicos.
El Gráfico 1 nos da una idea del presupuesto de carbono que Cataluña tiene para alcanzar el compromiso internacional de emisiones netas cero en 2050. Las emisiones residuales que se generen a partir de esta fecha deberán poder compensarse mediante sumideros naturales (suelo, vegetación, océanos…) o mediante tecnologías de captura y almacenamiento, suponiendo que estén suficientemente maduras tanto técnica como económicamente.
Si continuáramos emitiendo gases de efecto invernadero con la misma cantidad que el último año, en ocho años habríamos agotado todo nuestro presupuesto. De ahí la urgencia de realizar cambios radicales y rápidos en nuestro modelo económico. Ya podemos intuir que estos cambios no serán fáciles.

Gráfico 1: Emisiones GEI de Cataluña en el período 2021-2025 (estimación) y presupuesto de carbono restante hasta 2050.
Fuente: elaboración propia
¿Qué consecuencias pueden tener estos compromisos?
Los presupuestos de carbono vienen acompañados de un desglose por sectores, según la capacidad estimada de reducción de emisiones de cada uno. Hay sectores, como el industrial, que ya han comenzado a reducir sus emisiones. En comparación, otros sectores como el de movilidad o residencial todavía no han iniciado su transición. El Gráfico 2 es explícito.
La electrificación de todos los sectores y el uso de tecnologías más eficientes, junto con la expansión de las energías renovables, supondrá un gran avance, pero se necesitará más. Serán necesarias medidas que ayuden a los ciudadanos a adoptar comportamientos más eficientes en su consumo diario de energía, y en este objetivo la administración tiene un papel fundamental.
Ayudar significa, por ejemplo, impulsar la rehabilitación energética de edificios o disponer de un sistema de transporte público fiable y robusto que sea una alternativa real al coche particular. Significa planificar menos carreteras y más trenes y autobuses. Significa promover el carsharing, sustituir vuelos por trenes, etc. Por eso es tan importante que cada nuevo proyecto de infraestructura vaya acompañado de la evaluación de su impacto en la reducción de la huella de carbono.

Gráfico 2: Emisiones GEI de Cataluña 1990-2023 por sectores
Fuente: Inventario de emisiones GEI en Cataluña
El presupuesto de carbono para el período 2026-2030 presentado por el Gobierno
Cada presupuesto de carbono especifica las metas de reducción de emisiones para cada sector económico. El Gobierno ha presentado en esta sesión parlamentaria su plan de reducción de emisiones para el período 2026-2030 (Gráficos 3 y 4) que, si se cumple, permitirá alcanzar una reducción del 31 % de emisiones GEI, bastante lejos de la recomendación del Comité de Expertos sobre el Cambio Climático, que proponía para este mismo período una reducción del 42 %.
Se deduce que todo el esfuerzo que dejemos de hacer en este primer quinquenio se deberá sumar al esfuerzo que tendremos que realizar en el quinquenio siguiente.

Gráfico 3: Presupuesto de carbono de Cataluña 2026-2030 por sectores, presentado por el Gobierno

Gráfico 4: Reducción anual en Mt de CO2 eq. prevista por cada sector durante el período 2026-2030
¿A qué conclusiones llegamos?
Los catalanes podemos felicitarnos por estos acuerdos parlamentarios que establecen nuestro presupuesto de carbono y marcan la hoja de ruta hacia la descarbonización de Cataluña. Ahora será necesario que estos compromisos se integren en la Ley catalana del cambio climático para que sean vinculantes.
Una vez entendido el reto que representan, será necesario acordar como sociedad las acciones que debemos emprender para cumplirlos. Acciones que implicarán un cambio de tendencias y criterios respecto a los que han regido la economía hasta hoy.
Si seguimos por el mismo camino que hasta ahora, todo lo aprobado en el Parlamento quedará en papel mojado. Todos debemos tomar conciencia de que cumplir con los presupuestos de carbono requerirá un esfuerzo y compromiso de todos, no solo político, sino también empresarial y ciudadano.
¿Empezamos a hablar de ello?


