Como preámbulo, se presentó el documental Laurent Garnier: Off the Record, sobre sus más de treinta años como dj y agitador del planeta techno-house. Ha sido realizado por Gabin Rivoire, y en la presentación del film no sólo estaba el protagonista sino también uno de los padres del techno de Detroit, Jeff Mills. Garnier -al igual que Rivoire y Mills- se confió en público y contó cómo ha vivido estos eternos meses de confinamiento de las platinas, además de adelantarnos sus nuevas composiciones, por ejemplo, con la banda psicodélica de Perpiñán The Limiñanas. Fue un encuentro bienvenido tras este largo vacío de la escena musical en vivo, y que ha servido para que los interesados imaginaran los nuevos sonidos del futuro.
A las once de la noche en punto, en una de las salas de las Antiguas Fábricas Fagor-Brandt lionesas, Laurent Garnier retomó lo que ha hecho regularmente desde 1987 como dj, cuando la escena techno-house estaba en plena ebullición. Ante los cerca de 5.000 afortunados que habían conseguido entrada para la noche del sábado de estas Nuits Sonores especiales con aforo reducido, les gritó: “¡joder, como os he echado de menos!”. Comenzó con un tema nuevo propio, que empieza en inglés con una voz profunda y continúa bajo bases rítmicas groovy. El mismo tema, si no nos equivocamos, con el que terminó la sesión dos horas más tarde y que, en esta ocasión, dejó sonar durante los doce minutos de duración a modo de un hasta pronto.

Así nos lo había anunciado cinco días antes en el cine Comœdia de Lyon en la presentación del documental Laurent Garnier: Off the Record, febril por estos dieciocho meses de abstinencia de djing y que le devolvía a sus orígenes cuando era un jovencísimo sommelier que aspiraba a mezclar música y no platos culinarios. De hecho, el documental de Gabin Rivoire se abre con su estancia con dieciocho años en la cocina de la embajada francesa en Londres, antes de que aterrizara en el Manchester pre-acid house.
De la fatiga del primer confinamiento a la gran febrilidad
Este espacio-tiempo suspendido de la pandemia le provocó a Garnier, como a la mayoría de los artistas, toda una serie de estados de ánimo confusos y contradictorios. “Los primeros seis o siete meses, desde el primer confinamiento, no pude escuchar nada de techno”, confesó en el Comœdia tras la proyección a las primeras preguntas de la periodista Dalya Daoud, de la web Rue89Lyon. “Era la primera vez en mi vida en la que no había luz delante mío, en la que no podía ver adónde iba. Ya no tenía visión. Y ya no podía escuchar esta música porque no era apropiada para la época que estábamos viviendo. ¡Fue una especie de rechazo realmente hiper violento!”.
Fue entonces cuando el asimismo productor empezó a trabajar con el dúo The Limiñanas, Lionel y Marie, para hacer un disco de rock conjunto en la línea de las guitarras psicodélicas de los perpiñaneses. Ya han sacado los destornillantes singles Saul y ¡Qué calor!, este último con la participación del chileno Edu Pistolas de Nova Materia. El álbum De película se publica el 10 de septiembre, editado por Berreto Music y distribuido por Because.
Tras este periodo más introspectivo, Garnier comenzó a volver a la música electrónica y a subir de revoluciones. “Y, durante los últimos seis meses, he estado tan frustrado de público, de momentos fuertes, que ya he compuesto catorce temas techno, más bien hiper techno. Y voy a pinchar mucho material nuevo mío a partir de ahora”. En medio, se ha producido un cuestionamiento y un reinicio de las cosas desde cero. “De hecho, quería saber dónde encajaba yo después de todo eso. ¿Iba a ser capaz de transmitir, de compartir con la gente? Y pensé que, en lugar de volver a pinchar temas míos que ya había hecho sonar, lo mejor era inventar cosas nuevas que la gente no conociera”.


