El calamitoso servicio de Rodalies requiere establecer prioridades para los próximos años. Aquí van tres. Una: blindar la infraestructura frente al cambio climático y realizar una inversión masiva en seguridad de superestructura, señalización y alimentación eléctrica para tener fiabilidad. Dos: concentrar las competencias y centros de control de Renfe y Adif en la nueva Rodalies de Catalunya y doblar la plantilla actual para alcanzar el mismo ratio de personal por kilómetro-tren que tiene FGC. Y tres: detener los soterramientos, ejecutar el cuarto túnel de Barcelona, construir el del Turó de Montcada e implantar redes de tren-tram en lugares clave de Cataluña.
Transporte y movilidad
Las clases populares pagan el precio de una ciudad diseñada para otros. Rodalies no es solo un sistema ferroviario colapsado: es el reflejo cotidiano de una desigualdad estructural que se expresa en horarios imposibles, andenes llenos y trenes que nunca llegan a tiempo. Una desigualdad que, como tantas otras, se vive cada mañana sin necesidad de leer las noticias.

