Las superillas no son un fracaso ni una panacea. Son, más bien, un espejo. Reflejan las tensiones entre el deseo de una ciudad más habitable y las lógicas económicas que la atraviesan; entre la apertura del espacio y la incapacidad de sostenerlo; entre la justicia urbana proclamada y las desigualdades persistentes. La pregunta no es si la superilla funciona, sino para quién, en qué condiciones y a costa de qué.
urbanismo
Trobar-me mig allunyat de Barcelona durant aquests mesos d’estiu m’impedeix posar tota la llenya al foc amb determinats temes. Ho…
“El proyecto Hard Rock crearía más de 12.000 puestos de trabajo directos e indirectos”. “El polígono de Torreblanca-Quatre Pilans de…
Barcelona empieza a ver el fin de la era Colau. El nuevo alcalde Collboni ya ha puesto sobre la mesa…
Cierto Estudio es, sin duda, uno de los estudios de arquitectura de moda del país. Formado íntegramente por seis mujeres…
En el año 2014 se publicó el libro De suburbi a ciutat: El Pla Popular de Santa Coloma de Gramenet escrito…
No solemos caminar con la vista puesta en diseccionar manzanas. Eso produce una percepción, como mínimo, curiosa de las ciudades,…
España se hace mayor. En 2068, según la proyección del INE, 3 de cada 10 personas seremos mayores de 65 años.…
Definiciones de ciudad podemos encontrar muchas dependiendo del enfoque, pero aquí sólo resaltaremos la estrecha relación entre los elementos físicos…

