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    Educación

    Graduaciones con retorno social

    cescalesBy cescalesnovembre 24, 2025No hi ha comentaris12 Mins Read
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    Alumnes del programa Prometeus | Ajuntament de Barcelona
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    Nadie les había dicho que fuera imposible, pero tampoco fácil. Afrontar el reto de completar una carrera universitaria a veces requiere un impulso, ánimo, autoconfianza, pero también acompañamiento. No todo el mundo se ve capaz de superar la selectividad y poner los pies en una facultad donde cada cual debe organizar la elección de créditos, los trabajos y los exámenes, todo ello entre nuevos compañeros y compañeras. Y, aún más, en determinados contextos particulares, por ejemplo, en familias donde nadie pudo ir nunca a la universidad por cuestiones económicas u otras dificultades, hay jóvenes que proyectan el mismo destino para sí mismos: abandonar los estudios después de la ESO o del Bachillerato y ponerse a trabajar de lo que sea.

    Gayatri López tuvo mucha suerte cuando su tutora, en cuarto de ESO, la hizo asistir, junto a sus compañeros de clase, a una primera sesión informativa sobre el programa Prometeus. Antes, la profesora ya les había introducido un poco en la materia: los beneficios de obtener una carrera. “Nos decía: es mejor ir a la universidad para encontrar un mejor trabajo, que trabajar en la cafetería de aquí al lado, donde sí podríamos llevar dinero a casa, pero no mejorar”.

    Nacida en Buenos Aires, Gayatri llegó a Barcelona en 1998, cuando tenía seis años. Sus padres, también argentinos, vinieron buscando un futuro mejor, pero aquí han tenido que trabajar en empleos desvinculados de su formación en su país. Ella –recuerda– “a los 16 años no sabía qué haría en el futuro, aunque mis padres, que ya son muy académicos, me animaban, y yo sentía que quería ir a la universidad, pero no sabía nada sobre becas ni sobre la burocracia para solicitarlas”, comenta la joven. Y aún tenía otro ‘pero’: “A mí me gusta mucho estudiar, pero tengo TDAH y me cuesta mucho. Ya había tenido problemas en el instituto y, si quería prepararme la selectividad y hacer una carrera, necesitaría un poco de apoyo”.

    Superar los estigmas y los obstáculos

    Y ese apoyo llegó revestido de mito griego. En la Antigüedad, Prometeo robó el fuego a los dioses del Olimpo para dárselo a la humanidad, porque el fuego era el conocimiento, como representa hoy la universidad como espacio de desarrollo intelectual. Por eso, el programa de acompañamiento a la universidad fue bautizado con el nombre de Prometeus. Surgió después de que las estadísticas sobre la cantidad de jóvenes que llegaban a la universidad mostraran que, en los institutos del Raval, eran muy pocos. Entonces se creó un proyecto comunitario en el barrio para estimular y acompañar al alumnado en su preparación para el acceso a la universidad y, progresivamente, ofrecer el apoyo necesario para que pudieran avanzar en sus estudios sin que su contexto social, económico o sus condicionantes familiares o personales supusieran un techo de cristal que impidiera su graduación universitaria. Prometeus incentiva, motiva y acompaña a jóvenes en situación de vulnerabilidad a superar los estigmas, prejuicios y obstáculos vinculados al origen y a la condición social de estas personas, para que nada de ello les impida estudiar en la universidad.

    Acto de aniversario de los diez años de Prometeus en el Salón de Ciento | Ayuntamiento de Barcelona

    Tal como recuerda Gayatri, “los bajos porcentajes de alumnado universitario en el barrio del Raval, en mi curso se veían claramente. Creo que de 40 o 45 que hicimos bachillerato, solo quince hicimos la selectividad y, de estos, solo siete entramos en la universidad. Y dos hemos terminado los estudios”. Ahora es su hermana pequeña, Sarasvati, quien ha empezado a estudiar en la universidad, acompañada por el programa Prometeus. Ellas son un ejemplo de lo que consigue este impulso municipal: romper techos de cristal en el imaginario personal y colectivo, y borrar desigualdades permitiendo que todo el mundo pueda soñar su futuro, también en la universidad, sea cual sea su pasado y su presente.

    Décimo aniversario

    El pasado 30 de octubre tuvo lugar en el Salón de Ciento del Ayuntamiento de Barcelona la celebración del décimo aniversario del programa Prometeus. Y, en el mismo acto, con la presencia del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, tuvo lugar también la graduación del alumnado Prometeus de este año. Entre ellos, había otra vecina del Raval, Maheen Mahmood, nacida en Barcelona y de padres pakistaníes. Se ha graduado en Derecho y ahora ha iniciado un máster. Ella también destaca la importancia del acompañamiento de este programa, que en su caso conoció muy de cerca porque su hermano se graduó en Ingeniería Informática, también gracias a Prometeus. Fue de la primera promoción del programa.

    Para Maheen, Prometeus ha sido una auténtica guía. Recuerda que en una de las charlas sobre el programa aprendió algo importante sobre cómo afrontar las dificultades en los estudios: “Una chica me inspiró mucho porque nos dijo que, si alguna asignatura nos resulta más difícil y problemática, es mejor dejarla y volver a hacerla el curso siguiente para poder hacerla muy bien, en lugar de intentar superarla de cualquier manera. Nos dieron muchos consejos sobre cómo estudiar, y nos dijeron que el día antes de un examen es mejor estar bien con nosotras mismas, cuidarnos, que ponernos a estudiar lo que todavía no sabemos”, explica la joven, ya abogada. En su campus universitario –dice– no había ningún alumno extranjero.

    El programa, además, entre todos los participantes y los nueve técnicos que son sus referentes de ayuda en cualquier momento, va tejiendo una red de contactos que aporta seguridad a los jóvenes. Esto también forma parte de su propósito, más allá de la graduación del alumnado.

    Fases de Prometeus

    “El programa Prometeus tiene cuatro etapas”, explica Fina Pidelaserra, responsable del programa como técnica del Pla de Barris, el paraguas bajo el que se cobija esta iniciativa.

    La primera fase es la de Institutos, cuando se realizan charlas en las clases de cuarto de ESO, con todo el grupo de alumnos presente. “Es cuando los alumnos empiezan a elegir itinerario, y con la charla se pretende romper las barreras imaginarias del por qué no puedo ir a la universidad. Una de ellas es el precio. El alumnado piensa que es muy caro, pero seguramente no sabe que existen becas. Nosotros les hablamos de estas becas y de cómo les ayudamos a conseguirlas”, detalla Pidelaserra.

    Las charlas también se realizan en primero y segundo de bachillerato. “Muchos estudiantes piensan que la universidad es solo para los que estudian mucho y sacan dieces, pero les explicamos que no hace falta ser un genio y sacarlo todo excelente”, añade la técnica del Pla de Barris.

    Celebración de los diez años del programa Prometeus con el alcalde, Jaume Collboni, y el concejal de Educación, Lluís Rabell | Ayuntamiento de Barcelona

    La segunda etapa es la de Transición, el paso del bachillerato a la universidad. Deben preparar la selectividad, elegir los estudios y tramitar la beca, si la necesitan. Es el momento de conectar a los estudiantes con otras personas del programa que estén en una fase más avanzada en la universidad y puedan ayudarles.

    “Después de las charlas, en segundo de Bachillerato ya va en serio y ellos mismos tienen que decidir si quieren formar parte del programa. Es el propio estudiante quien lo elige. A veces, el tutor le acompaña. Hay que apuntarse a un encuentro de todos los interesados y ahí les explican bien en qué consiste y cómo funciona”, explica Fina Pidelaserra.

    El apoyo del programa Prometeus al alumnado no se enfoca únicamente en la cuestión económica. El acompañamiento se realiza en todo aquello que pueda necesitar cada estudiante. Por ejemplo, Gayatri explica que, si durante la pandemia la beca-salario que le facilitó el programa fue una gran ayuda porque sus padres no pudieron trabajar, para ella también fue muy importante el acompañamiento recibido cuando, en un momento de la carrera, sufrió un periodo de depresión. Pudo contar entonces con la ayuda de un profesional de la psicología para superarlo y no tener que dejar los estudios.

    Otros estudiantes pueden necesitar becas de transporte o refuerzo en el estudio. Y todo esto está previsto por el programa. Es un acompañamiento integral para cada persona en aquello que necesite en cada momento. Puede ser en el ámbito personal, social y técnico, desde tramitar la matrícula universitaria, a solicitar becas o resolver dudas sobre los propios estudios. En Prometeus, cada persona recibe las ayudas que necesita en cada momento, y estas pueden ser muy diferentes. Todos los jóvenes tienen una persona de referencia con quien pueden contactar cuando lo necesiten.

    La tercera etapa del programa es la Universidad. Este es el periodo de acompañamiento más largo. Y la cuarta y última etapa de Prometeus es la fase de Inserción laboral y retorno. Aunque, tal y como precisa Pidelaserra, el retorno siempre se va realizando.

    Acompañamiento

    Para Gayatri, el acompañamiento del programa Prometeus ha sido clave para graduarse en Traducción e Interpretación. “Intentar la selectividad ya es un gran reto para nosotros. Y, cuando empiezas, la universidad es un laberinto”, comenta. Por ello, ya desde los primeros años, una persona referente del programa actúa como intermediaria entre el alumnado y la universidad. También es alguien a quien el propio estudiante puede contactar siempre que quiera ante cualquier duda.

    Actualmente, Prometeus es un programa municipal impulsado por el Pla de Barris con la colaboración de Barcelona Ciencia e Innovación. Lo gestionan la Associació Educativa Integral del Raval y AFEV. El programa funciona en colaboración con el Consorci d’Educació de Barcelona y los distritos de Ciutat Vella, Sant Martí, Nou Barris y Sants-Montjuïc. Es decir, la semilla de Prometeus se plantó en el Raval, pero ahora ya está en estos otros distritos. A su vez, forman parte del programa diez institutos públicos, las cuatro universidades públicas de la ciudad —Universitat de Barcelona (UB), Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) y Universitat Pompeu Fabra (UPF)— y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

    Retorno social

    Además de hacer referencia al mito griego que lleva el conocimiento a toda la humanidad, el nombre de Prometeus también implica un compromiso. “Se llama así porque cuando firmamos nuestra incorporación al programa, prometemos entre todos ayudar a los nuevos estudiantes que también van entrando en Prometeus. Nos comprometemos a ayudarles pasando apuntes, dando clases de refuerzo, orientándolos con nuestra experiencia y yendo a hacer charlas a las escuelas e institutos”, explica Maheen. “Llevamos la llama al Raval”, añade Gayatri, aludiendo simbólicamente al fuego del conocimiento.

    Alumnos graduados este año | Ayuntamiento de Barcelona

    La llama de su conocimiento, en este caso del programa, la llevan a los institutos, donde explican a otros jóvenes que merece mucho la pena ir a la universidad y cómo el programa les ha ayudado. Gayatri, que pertenece a la primera promoción de jóvenes Prometeus, también ha contribuido dando refuerzo de clases de inglés a otra estudiante que participó en el programa después de ella. “Sin este retorno, el programa no tendría tanto sentido”, dice Gayatri.

    Y, una vez graduada, Gayatri, al igual que Maheen, ha pasado a formar parte del Club Prometeus, en el cual jóvenes que ya han terminado sus estudios universitarios siguen vinculados, por decisión propia, a esta red tejida entre todos los estudiantes y los técnicos que les acompañan. Sobre todo, Prometeus les ha ayudado a establecer una buena relación con el aprendizaje, y eso les acompañará siempre.

    Muy poco abandono

    Fina Pidelaserra explica que muchos de los estudiantes de Prometeus trabajan, pero siempre se intenta que el trabajo sea compatible con los estudios. También destaca que hay muy pocos casos de abandono. “En los 10 años del programa, solo de veinte alumnos hemos perdido el contacto”. Por tanto, los datos indican que hay muy poco abandono en comparación con el conjunto de jóvenes de la sociedad.

    Con el apoyo de 500.000 euros anuales, el programa Prometeus ha permitido que 469 jóvenes formen parte de este engranaje de acompañamiento social hacia los estudios superiores. Actualmente, la mayoría está en la universidad o ya se ha graduado (73%), mientras que el resto se encuentra en transición o cursando un ciclo formativo de grado superior o preparando de nuevo las PAU (27%). Incluyendo al alumnado graduado este año, 56 jóvenes Prometeus ya han completado estudios superiores. De estos, el 66% ya ha accedido al mundo laboral, mientras que el 21% ha optado por continuar su formación superior con un máster.

    El Pla de Barris ha logrado ampliar la iniciativa, que ahora está presente en nueve barrios y diez institutos, que serán doce a partir del próximo mes de febrero. Prometeus contempla también los retos más complejos, como la resolución de problemáticas de vivienda, extranjería o salud mental que pueden afectar al alumnado y condicionar su acceso y permanencia en la universidad.

    Después de pasar por Prometeus, Maheen Mahmood afirma: “Muchas personas restan importancia a la universidad. Para mí, ir a la universidad significa mucho más que una forma de abrir puertas al trabajo. Hay conocimientos que de otro modo no puedes adquirir. Por ejemplo, no hay ningún ciclo que imparta Derecho. Pero, además, la gente debe saber que estudiar en la universidad es adquirir conocimientos, formarse, y no solo abrir puertas para trabajar”. Gayatri López también destaca los valores que más aprecia de su paso por la universidad: “En este momento de la vida, en esta época, tenemos que aprender a informarnos, conocer la historia, la actualidad, poder aprender pensamiento crítico, y todo esto se puede hacer más en la universidad. Y, además, es un mundo donde se mezcla gente de las ciudades y también del mundo rural”.

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