¿Por qué hablar en 2025 de la historia de la antigua Yugoslavia?
Yugoslavia fue la demostración de que se podía construir un Estado multicultural a partir de la superación de las diferencias. El libro se llama “el sueño de Yugoslavia” porque, en una región con una diversidad cultural, política y de tradiciones muchas veces enfrentadas entre sí, en el siglo XIX las élites de las diferentes regiones de los Balcanes occidentales sueñan el Estado unitario de Yugoslavia, en el que pueden convivir todas estas culturas en un proyecto político próspero y de unidad. Tendrán que esperar casi un siglo, pero finalmente lo conseguirán después de la Segunda Guerra Mundial.
Después de las guerras de los Balcanes en los años 90, parece inimaginable que la región formase un solo Estado durante tanto tiempo. ¿Cómo se organizaba territorialmente la Yugoslavia comunista?
Fue una operación arquitectónica compleja. La Yugoslavia comunista viene del fracaso de la monarquía yugoslava de después de la Primera Guerra Mundial. Ese Estado, autoritario y monárquico, fracasó porque estaba muy hegemonizado por Serbia, desde el punto de vista político, cultural y lingüístico. Eso generó unas tensiones étnicas muy fuertes con Croacia, que era el otro elemento mayoritario de la región.
Tito y los jerarcas del régimen comunista tuvieron muy presente este ejemplo. El Estado comunista era federal, con seis regiones agrupadas con un poder central. El régimen dividió Serbia en dos partes, que tenían voto propio en los órganos feerales de decisión, para evitar esa tendencia de Serbia a la hegemonía. El régimen de Yugoslavia se sostuvo mucho tiempo gracias al mito partisano de la Segunda Guerra Mundial, cómo Yugoslavia se liberó a sí misma del fascismo, y gracias al concepto de “hermandad y unidad”, que permitió una paz interétnica. El régimen también hizo mucho esfuerzo en crear una nueva identidad yugoslava.
¿Se produjeron tensiones nacionales? ¿Cómo se resolvieron?
Desde 1945 hasta finales de los 70, se consigue mantener esa cierta armonía y estabilidad, aunque hubo varias fases. Hasta 1966 hubo un Estado muy centralizado políticamente, con un control férreo del Partido Comunista, y territorialmente. La élite del Partido estaba muy controlada por serbios, sobre todo por la mano derecha de Tito que era Aleksandar Rankovic. En 1966 hay un relevo de poder y empieza un periodo de descentralización a nivel político y territorial. Las unidades federales empiezan a tomar más protagonismo y eso da alas al nacionalismo croata y albanés, pero también el nacionalismo musulmán bosnio.
En ese momento empiezan a surgir tensiones que habían quedado enterradas, pero no solucionadas. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial Croacia fue un Estado títere nazi, con grandes campos de concentración donde se ejecuta a disidentes políticos, minorías étnicas pero sobre todo a serbios. El régimen comunista hizo un esfuerzo por silenciarlo porque era el gran mito del nacionalismo serbio contra Croacia.
Las tensiones empiezan a descontrolarse en los años 70, cuando el modelo económico da muestras de agotamiento, junto a la crisis del petróleo de 1973. El régimen explora una forma de salir de la crisis a partir de la descentralización total: en 1974 propicia una reforma constitucional en un sentido aún más descentralizado y es cuando Yugoslavia da el paso a un Estado prácticamente confederal. Empieza la fase de descomposición de Yugoslavia, que es también época de crisis económica.
Ahora que vuelve a estar de actualidad el debate sobre las esferas de influencia geopolíticas, Yugoslavia puede verse como un ejemplo de posición intermedia entre bloques, en plena Guerra Fría. Pero ¿hasta qué punto la Yugoslavia de Tito consiguió ser autónoma de las dos grandes potencias, la Unión Soviética y Estados Unidos?
Tito rompe con Stalin en 1948 para crear una tercera vía: ni capitalismo ni socialismo de Estado, sino un socialismo más democrático. Tito impulsó el bando de los No Alineados, junto a potencias como Egipto, Libia, Jordania e India. Fue un proyecto que reportó a Yugoslavia ingresos, fue importante para que Yugoslavia pudiera sobrevivir después de la ruptura con Stalin, que produjo un shock económico por el bloqueo comercial.
Yugoslavia también sobrevivió gracias al apoyo occidental. En la última parte de la Segunda Guerra Mundial, la ayuda más importante que recibió el ejército partisano fue de Francia y Gran Bretaña. Tito siempre tuvo cierta afinidad con Occidente, que veía a Yugoslavia como una pieza geoestratégica importante para desestabilizar la región oriental bajo control de la URSS. Por eso Tito recibió cantidades ingentes de dinero, sobre todo de Estados Unidos.
Otro de los puntos de interés de la Yugoslavia de Tito fue el rol del cooperativismo en la economía. ¿Qué rol tuvo realmente la autogestión en la economía yugoslava? ¿Tuvo éxito?
Era un sistema sui generis, sin ningún precedente, inventado de la nada por los economistas del régimen. Fue un salto al vacío en el intento de avanzar en la democratización del comunismo. El objetivo era volver al marxismo originario. Las fábricas y los centros de trabajo se organizaban en diferentes estructuras de decisión gestionadas por los propios trabajadores. Los trabajadores tomaban las decisiones sobre la organización del trabajo, la producción, la importación y exportación. En 1953 se empieza a poner en práctica el sistema, con la creación de los primeros consejos obreros, que eran el principal órgano de decisión. Entre 1953 y 1968 es el periodo de más bonanza, la edad dorada de Yugoslavia.
No había autogestión en todos los centros de trabajo. En muchos centros de trabajo formalmente existían los consejos obreros, pero en la práctica acaban siendo los burócratas del régimen los que tomaban las decisiones, porque el sistema no estaba suficientemente desarrollado o los trabajadores no tenían esta cultura de toma de decisiones.
Yugoslavia era un Estado admirado internacionalmente, como un polo de crecimiento y desarrollo económico, pero estaba muy endeudado con el exterior. Siempre hay la duda de hasta qué punto la autogestión acabó de funcionar.
El comunismo de Yugoslavia es presentado a menudo como una alternativa menos totalitaria a la URSS, pero ¿qué magnitud tuvo la represión durante el gobierno de Tito?
La fase de 1945 a 1948 es una fase de represión bastante pronunciada. Era un Estado todavía muy controlado por Stalin y era un periodo en el que había que “limpiar” lo que quedaba de colaboracionistas fascistas. Después hay una fase de represión dura contra los kominternistas, comunistas favorables a Stalin.
A partir de los años 50 no hubo una represión como en el resto de los países comunistas de Europa del Este. Por ejemplo, no hubo grandes campos de concentración y había pocos presos políticos. En el ámbito de las artes y la cultura había unas directrices de hacia donde tenían que ir los intelectuales, pero nunca hubo una represión como en la URSS. Tito tuvo cuidado en que se viese Yugoslavia como una isla de libertad dentro del socialismo.
Vives en Serbia desde hace 10 años. ¿Dirías que en los Balcanes pervive una cierta nostalgia de Yugoslavia o el nacionalismo ha borrado el recuerdo de esa época?
En las últimas décadas ha surgido el término “yugonostalgia”. Hay una generación que vivió Yugoslavia y evocan aquella época con nostalgia, sobre todo en comparación con las guerras y crisis económicas que vinieron después.
Las generaciones posteriores, que eran muy jóvenes o no habían nacido cuando Yugoslavia empezó a descomponerse, son más apolíticas. Tienen más interiorizado el nacionalismo radical, ya sea serbio, albanés, croata o bosniaco.
Nadie, ni la generación más nostálgica, cree que sea posible resucitar aquello. Ha habido una aceptación de que el proyecto yugoslavo fracasó. También han desaparecido los mecanismos de redistribución, todo lo que había de solidaridad entre los pueblos y la izquierda ha desaparecido prácticamente.



1 comentari
Soy un apasionado de la historia. Compré el libro pensando en aprender, pero en cuanto vi un agradecimiento del autor a Pablo Iglesias, me di cuenta que era un panfleto de izquierda infumable. No se lo recomiendo a nadie que quiera una visión objetiva.