La última edición del informe de la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada) refleja la Evolución de la cohesión social y consecuencias de la Covid-19 en España. El estudio señala los efectos de la pandemia sobre los hogares más vulnerables, en un contexto económico que apenas ha cerrado el proceso de recuperación de la crisis del 2008. La Fundación alerta sobre un posible escenario de pobreza persistente en muchos hogares porque no logran salir a flote, incluso ante un nuevo escenario de aumento sostenido del empleo.
Entre los indicadores medidos, el estudio compara las cifras de riesgo de pobreza de 2018 frente a 2021, y los resultados son contundentes: La diferencia entre la población con más y menos ingresos ha aumentado más de un 25%, cifra superior al incremento registrado durante la crisis de 2008. Hay 2,7 millones de jóvenes entre 16 y 34 años afectados por procesos de exclusión social intensa. La exclusión social en hogares con población inmigrante es casi tres veces mayor que en los hogares españoles. Tres de cada diez familias se han visto obligadas a reducir los gastos habituales en alimentación, ropa y calzado.
El informe cuestiona algunos de los indicadores oficiales utilizados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), ya que la medición del nivel medio de la renta en el momento del análisis no permite fijar una imagen precisa de la pobreza. En este sentido, proponen medir el impacto de la pandemia a través de la comparación con los índices de pobreza del año 2018: “El uso de umbrales anclados da lugar a un drástico aumento del riesgo de pobreza monetaria (casi seis puntos más). De nuevo, los datos muestran la severidad de los efectos de la crisis y su desigual distribución”, señala el informe. Es así como se reduce el efecto estadístico mediante el cual, al modificarse anualmente el umbral de pobreza, las personas puedan pasar de una calificación a otra, aunque sus condiciones de vida continúan siendo iguales.
La pandemia no afectó a todos por igual
El informe considera “innegable que el riesgo de pobreza habría aumentado en cualquier caso por la reducción general de la renta, pero el mayor impacto sufrido por las personas peor situadas en la distribución agrava sustancialmente este riesgo”
Al medir el impacto de la pandemia sobre la pobreza por categorías sociodemográficas, el estudio de FOESSA indica que la pobreza se ha incrementado de manera generalizada, independientemente del sexo, nivel de estudios, edad y origen. Sin embargo, encontraron algunas categorías como el género que sí se asocian a un impacto diferencial de la pandemia, “El hecho de que el sustentador principal sea una mujer , explica el estudio que no solo influye de manera importante en la posibilidad de que las personas que viven en esos hogares lo hagan bajo el umbral de pobreza, sino que también parece estar asociado a un impacto diferencial de la pandemia, dado el aumento del riesgo sensiblemente mayor en esta categoría de la población si se compara con el de los varones”. El informe señala que esta circunstancia, a su vez, es un reflejo de una mayor presencia relativa de las mujeres en actividades presenciales y en ocupaciones con contratos temporales.
El tipo de ocupación es otro de factores que, según el informe, puede incidir en el riesgo de pobreza. “La evolución del mercado de trabajo, condicionada por los límites para el desarrollo de determinadas actividades, fundamentalmente en el sector servicios, empeoró la situación de las personas que buscaban empleo”, señala el informe a este respecto. Como contrapartida, los dos factores de protección más importantes contra el riesgo de pobreza son contar con un empleo y el mayor nivel educativo del sustentador principal. De todos modos, el estudio alerta que estos dos requisitos no evitan el riesgo, pero si mitigan los efectos de la pobreza, disminuyendo sus efectos durante la pandemia. En este sentido, la posibilidad de teletrabajar – asociada con el nivel educativo y con las competencias requeridas en el puesto de trabajo- es señalado como un factor que influye en el impacto sobre los ingresos.
La última que propone FOESSA para evaluar los cambios en el riesgo de pobreza monetaria entre el 2018 y el 2021, es la territorial. Para ello, la Fundación tuvo en cuenta el tamaño de los municipios y descubrió que se había revertido el aumento del riesgo: mientras antes de la pandemia era mayor en los municipios medianos y pequeños, ahora lo es en los de mayor tamaño “Se podría aventurar como factor explicativo el mayor peso del sector servicios en estos lugares, dado el impacto diferencial de la pandemia en estas actividades”, explica el informe.
De este modo, el estudio de FOESSA publicado en 2022 a partir de la comparación de los ingresos de los años 2018 y 2021, muestra un escenario en el que se profundiza la vulnerabilidad de quienes ya estaban en una situación de fragilidad, a causa de la distribución desigual de los efectos económicos de la pandemia. El estudio subraya el impacto de la crisis en las familias con niños, lo que puede dificultar su desarrollo presente y futuro.
Desde la crisis de 2008, la gráfica mostró un descenso de la tasa de pobreza y se notó una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos, hasta el año 2019. A partir de aquí, a causa de la pandemia, la cifra del indicador AROPE (Población en riesgo de pobreza y exclusión social) volvió a empeorar. Por territorios, los primeros puestos siguen ocupados, a distancia del resto, por Extremadura, Canarias y Andalucía. En el otro extremo se ubican Navarra y País Vasco. La precariedad laboral es un factor de peso que acelera el riesgo de pobreza de la población ya que representa la inexistencia de fuentes de ingreso
En vista a la situación actual debido a la guerra de Ucrania, Cáritas reclama al gobierno español, “el desarrollo de la agenda legislativa prevista, que contemplaba normativa en temas esenciales, como la vivienda o el Ingreso Mínimo Vital, el fortalecimiento del Estado de bienestar, que es 3lo que permitirá afrontar con bases estructurales sólidas esta situación y las futuras, generando una red sólida que proteja efectivamente a todas las personas y, especialmente, a las más vulnerables”.


