¿Está satisfecha con el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás?
Estoy feliz. Y lo curioso es que estuve en España en el primer gran alto el fuego en noviembre del año pasado. Ésta es la segunda vez y espero que sea la última de un alto el fuego y que la guerra se detenga. Estoy muy contenta. Lo escribí en Facebook y la gente me dice en los comentarios «no salgas de España porque no queremos que se destruya el alto el fuego». Estoy contenta pero es felicidad con tristeza por todo lo que ha pasado. Hay muchos muertos y muchos bajo los escombros. Ahora la gente intentará encontrar a los que ama, a sus familiares, a la gente bajo los escombros, aunque sean huesos. Querrán encontrarlos. Hay miles de personas bajo los escombros de las casas que Israel ha destruido. Es un momento triste. El mismo día de después del alto el fuego, Israel atacó con mucha fuerza la ciudad de Gaza y hubo más de 50 muertos, asesinados. Al día siguiente del alto el fuego atacaron una escuela. No puedo entenderlo.
Vive en Toulouse desde el 2016. ¿Por qué se fue de Gaza?
Yo había vivido tres guerras. Y en la última, en 2014, mi hijo dejó de hablar, perdió la voz. Así que decidí que nunca más dejaré que mis hijos se enfrenten a una guerra. Ésta es una promesa que me hice. Estaba segura de que si Hamás se quedaba en Gaza, vendría mucha más guerra. Así que decidí marcharme. Y también por mi problema con Hamás. He estado en prisión. He tenido muchos problemas. Mi familia ha tenido problemas por mi culpa. Las amenazas después de 2014 volvieron en 2016. Por tanto, tenía que escapar. Estaba muy triste porque en Francia me era difícil vivir. Pasé siete años en Toulouse hasta que acepté que tenía que aprender francés, formar parte de la sociedad francesa y aceptar mi nueva realidad. Incluso durante esos siete años no podía ni hablar con mis vecinos. Estaba muy aislada, sola, trabajando online. Echaba de menos Gaza, mis hijos añoraban Gaza. Pero entonces sentí que no, que tenía que encontrar mi felicidad en Francia. Tengo vecinos desde hace más de siete años y la primera vez que vi su casa fue cuando los visité el primer día de este año. Quiero dejar atrás toda la tristeza y la realidad de Gaza, si puedo. Es difícil porque Gaza está dentro de mí, pero realmente quiero vivir una vida normal. Mi hija sufre porque vive en Francia, es libre, tiene amigos, ama Toulouse y quiere que yo forme parte de su vida y yo no podía. Pero ahora estoy haciendo más cosas con ella, le puedo decir “no vivo dentro mí, estoy contigo”. Ella está sufriendo, mis hijos sufren por culpa de mi situación. Así que estoy perdida. Nunca estaré en Francia y nunca volveré a Gaza. Estoy realmente perdida. Estos días estoy más fuerte, pero rota.
En una de las presentaciones de su libro en Barcelona dijo que no sabía quién era ahora realmente
Exactamente. Ser refugiado en Francia no es fácil. Tienes dos opciones: formar parte de los musulmanes de Francia y ser considerada una inmigrante musulmana y tener determinadas características y comportamientos, que para mí no significan necesariamente un auténtico islam sino costumbres y creencias equivocadas, o ser una persona francesa completa, algo que no es posible en realidad pero sí que lo es sobre el papel. Allí soy una refugiada para muchos. Siempre existe una visión simpática pero no relaciones reales de igualdad con ellos. Lo entiendo, pero no me gusta. Vivo perdida entre dos culturas que chocan entre ellas. Existe la rabia de musulmanes franceses hacia el resto de franceses. Los encontramos insistiendo en una identidad religiosa impregnada de simbolismo. Los franceses están enfadados con los musulmanes franceses, o lo que denominan inmigrantes, y existen ciertas creencias e ideas equivocadas sobre ellos. Por ejemplo, hay hombres y mujeres que pueden acercarse a mí pensando que soy española -hay muchos españoles en Toulouse- pero cuando descubren que soy árabe, dan marcha atrás. Esto me enoja. Hay mucha rabia entre ambas culturas. El gobierno francés ha contribuido a ello durante décadas, empezando por ubicar a inmigrantes en determinados complejos de viviendas y con leyes que alejan a los inmigrantes de los residentes. Y al final, me encuentro realmente perdida.

Hay quien dice que «genocidio» no es la palabra correcta para describir la actuación de Israel en Gaza ahora. Usted no tiene ninguna duda
Es un genocidio, por supuesto. Cuando matas a las familias en su casa y han matado a 100.000 personas… Estoy convencida de que hay un error en las cifras. No son 50.000 quienes han sido asesinados. Creo que al final serán más de 100.000. Y esos 100.000 muertos no son militares. Ves los nombres, las vidas,… ¡por favor! No puedes dudar de los números. Contamos con más de 50.000 nombres de niños, familias, ancianos, ancianas, jóvenes, que no son militares. Es un genocidio, por supuesto. Destruyen la ciudad, destruyen las escuelas, los hospitales. Ahora Gaza no es nada. Si no es genocidio, ¿qué es realmente? Quizá sea Holocausto. Otro.
¿Qué piensa de la actitud de Estados Unidos y la Unión Europea en esta crisis?
La gente se ha portado genial. Lo han hecho mejor que el mundo árabe. En el mundo árabe ha habido muy pocas protestas. Me sorprendió. Como en Argelia, por ejemplo. Antes de 2014, 2012, había muchas protestas en Argelia. Esta vez, nada. Son muy pocos. También en Egipto. Al principio, Sisi permitió las protestas pero después envió a los manifestantes a prisión. Si nos fijamos en Emiratos es lo mismo. O Arabia Saudí. Es muy vergonzoso lo que está ocurriendo en el mundo árabe. En Europa la gente dijo que haría lo que hiciese falta, pero los líderes de los gobiernos son horribles. No han hecho nada en ningún momento. Netanyahu ha utilizado la historia del Holocausto para hacerles sentir culpables. Creo que es el momento de mirar a nuestro Holocausto palestino. Respeto la historia y el Holocausto judío, pero también deberíamos mirar a nuestro nuevo Holocausto, que han cometido los judíos con nosotros. Es como una venganza, y carece de sentido. No puedo creer, como, por ejemplo, Macron puede ver a las víctimas en Israel y no puede ver a las víctimas en Gaza al mismo nivel. Esto para mí es racista. Vi la primera conferencia de Macron y fue horrible: lloré. Comparó a los habitantes de Gaza con los terroristas. Me sorprendió porque ya perdimos mucho en los primeros días. Murió mucha gente. Cambió de opinión y de palabras después de más de seis meses. Cuando murieron miles, empezó a cambiar su discurso. Pero mi madre y yo dijimos que teníamos que irnos de ese país. Teníamos que dejar un país que ve a nuestra gente como criminales. Estuve al principio en dos protestas en Toulouse y la policía nos atacó con mucha dureza. Escapé, intenté esconderme y tuve mucho miedo de que una de las bombas de gas que disparaban me tocara la cabeza. Fueron ataques horribles. Más tarde, la organización que apoya a Palestina logró permiso en el tribunal de París para protestar. Pero en un principio fue realmente horrible.
En Alemania ha sido peor, ¿no?
Por supuesto. En Alemania ahora hay mucha gente que apoya a Palestina sometida a procesos judiciales.
España, Irlanda y Noruega han reconocido el estado de Palestina. ¿Hacerlo ayuda?
Es de agradecer. Por supuesto, es útil, pero es triste que esto ocurra después del genocidio. Están pasando muchas cosas después del genocidio. Algunos países reconocen a Palestina como país. Más gente está buscando información sobre Gaza. Más gente está leyendo mi libro, que se ha traducido a siete idiomas. Nueve años después de que lo publicaran, la gente se preocupa ahora por Gaza. Es triste.
Es crítica con Hamás, con la Autoridad Nacional de Palestina, con Israel…
Así es
¿Se siente sola?
Sí. Sí. Estoy sola, pero no del todo porque hay mucha gente sola como yo. Son independientes, están afectados la mayoría de ellos, se niegan a formar parte de Fattah. No creo en lo que hace Fattah. Son ladrones. Cogieron la mayoría del dinero de los palestinos desde hace mucho tiempo, desde que empezaron a construir un país en Gaza y Cisjordania. Cogieron nuestro dinero, el dinero del pueblo. La Autoridad Palestina es corrupta. Aún controla Cisjordania. Seguro que habéis oído hablar de la periodista palestina que mataron en Cisjordania a raíz de los enfrentamientos en Jenin entre el grupo de Muqawama (Hamás) y las fuerzas de seguridad de Fattah. También con el Acuerdo de Paz de Oslo sobre la ocupación encontramos que la coordinación de seguridad entre la Autoridad Palestina y el ejército se está convirtiendo en una gran desgracia. Ahora, por ejemplo, vemos el asalto y la destrucción de Jenin sin la intervención de las fuerzas de seguridad de la Autoridad, pese a su poder, estar armadas y su gran número. Es horrible lo que están haciendo en Cisjordania. Y Hamás es lo mismo. Se hicieron con Gaza hace 17 años y hacen un asedio. Controlan las libertades, controlan la vida cultural, prohíben muchas cosas como el dabka, la danza clásica palestina,… Permiten esta danza sólo para chicos, no para chicas y chicos como ha sido siempre, con sus trajes tradicionales. Prohibieron algunos libros y en la relación entre mujeres y hombres, por ejemplo, no puedes estar en un café como lo hacéis aquí. Vendrán y te pedirán los papeles de matrimonio o algo así. Han hecho muchas cosas estúpidas y malas durante 17 años. Los habitantes de Gaza merecen algo más que Fattah y Hamás. Además de estos malos partidos y la mala historia de gobierno de ambas partes, los palestinos tenemos esa ocupación criminal que mata a gente. Estamos en una situación muy mala y el futuro va a ser muy malo para nosotros. No existen Naciones Unidas entre las dos partes de Cisjordania y Gaza. La situación es muy mala.
Hace unos días dijo que necesita volver a empezar desde cero
Este genocidio me impactó mucho interiormente y me llevó a repensar todo lo que he sido hasta ahora. Pienso en qué sentido tiene seguir escribiendo. Ahora odio escribir.
¿De verdad?
Sí, en serio. Me resisto a escribir. Me resisto a escribir porque son muchas heridas abiertas y mucho sufrimiento. Me replanteo la escritura, la sociedad, la sociedad internacional, la ley, la humanidad, todo. Después de todo esto, ¿qué ha hecho la humanidad por Gaza cuando más de 17.000 niños han sido asesinados?
Ha habido grandes manifestaciones en Barcelona y en muchas ciudades del mundo en apoyo de Palestina. ¿Son útiles?
Quizás con el acuerdo de alto el fuego significa que son útiles. En los primeros días después del 7 de octubre, la gente estaba en estado de shock. Cuando empezó el genocidio la gente normal salió a la calle en Europa, en América. Lo que hizo Netanyahu cuando veía que las protestas crecían y eran muy fuertes incluso en Israel contra la guerra, fue continuar con el genocidio. Si los libaneses atacan a Israel, si Yemen ataca a Israel, él insiste en continuar el genocidio. Esto es una locura. Biden y su gobierno vieron cómo es un mentiroso que no escucha a nadie. Ahora todo el mundo sabe que decir que Israel es un país democrático es una gran mentira. No creen en Israel. Aprueban un alto el fuego pero siguen matando a gente en todas partes. Este tipo ha destruido la ilusión de que Israel es una democracia y que su ejército es el más humanitario del mundo.
Parece que hay dos Estados Unidos, uno con un gobierno que vende armas a Israel y el otro con grandes protestas en muchas universidades
Por supuesto. La gente protestaba en las estaciones de metro, se sentaba en el suelo en las grandes estaciones de Nueva York, Chicago, Boston y no se movían, y la mayoría eran judíos. No querían moverse y la policía les detenía. Esta generación puede cambiar a América. Biden y Trump pasarán y vendrá otra generación que creerá en los derechos de Palestina.
¿Tiene amigos judíos?
Por supuesto. Sélim Nassib, el coautor del libro, es judío.
En Israel hay poca oposición al genocidio en Palestina
Son pocos. La mayoría de la sociedad considera a Netanyahu un héroe, como lo hace el Congreso americano. Es horrible. ¿Qué es esa mierda? Es otro Hitler.
¿Cree que Netanyahu será juzgado en la Corte Internacional?
Sí, por supuesto. Algún día. Pero no en Francia. Puede entrar en Francia. Es el coste del fin de la guerra de Líbano. Netanyahu firmó el acuerdo para acabar la guerra en Líbano después de que los franceses le dijeran que si lo hacía podría entrar en Francia sin que le arrestaran. Pero no puede ir a Noruega, no puede ir a otros países.
¿Cómo cree que será el futuro de Palestina?
Será muy malo, como he dicho. La historia se repite. Mi abuelo y mi abuela vivían en una tienda de campaña en 1948 y ahora mi padre vive en una tienda de campaña. Hemos vuelto a la tienda. Tras 70 años la historia se repite para los palestinos. Es una tragedia que nunca acabará, porque Netanyahu, Smotrish y Ben Gvir, no quieren darnos nuestros derechos. Si nos hubiesen dado nuestros derechos, el 7 de octubre nunca hubiera existido. Lo que ha pasado no es bueno, por supuesto. Pero hay que entender por qué pasó. Porque nunca nos darán nuestros derechos.
¿Puedes pensar en una Palestina libre? ¿Se imagina un estado palestino?
Si pasa, volveré como presidenta. Estoy bromeando. No soy así de narcisista. Pero si ocurre, estaré muy contenta de que mis hijos se queden allí. Estoy pensando en volver a Gaza una vez terminada la guerra. No puedo abandonar mi ciudad cuando me necesita. Pienso volver. Necesito curar mis heridas. Mis heridas están todavía abiertas. Necesito volver al pasado una vez y que sea la última. Quizás lo haré. No sé qué va a pasar con mi vida personal, pero me encantaría volver a Gaza. Me encantaría ver a mi padre. Me encantaría ver el mar allí.
¿Cómo enfrenta los ataques que sufre continuamente en las redes sociales? En Facebook recibe muchos insultos y amenazas
Es muy duro. No puedo dormir. Tengo muchos seguidores en Facebook, más de 47.000, y me envían muchos mensajes agradables, me preguntan cosas e intento ayudar a mucha gente pero al mismo tiempo también recibo muchas amenazas por mis publicaciones contra Fattah y Hamás. Cancelo a la gente que me amenaza, pero a menudo lo hacen a través de perfiles falsos. A veces tengo miedo pero sigo publicando.
¿Le ocurre lo mismo en otras redes sociales?
Yo era fuerte en Twitter, pero después de los problemas con Hamás, en 2010-2011, cancelé mi twitter porque era terrible. En ese período, cuando me pusieron en prisión, recibí muchos insultos. Estos insultos han vuelto ahora. No me siento nada cómoda de que algunas personas hablen de mi vida como lo hacen. Pero no voy a cancelar Facebook.
¿Cómo se sentiría si Palestina fuese libre algún día?
Si Palestina estuviese libre de Fattah, Hamás y la ocupación, sería como si volara.


